dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Llegué a su casa y ella me esperaba,
solo unas braguitas rojas vestía,
la tarde lentamente ya moría
mientras con su boca me desnudaba.
Con sus piernas a mi cuerpo se ataba
mientras su sensual boca se reía,
y la noche se adueñaba del día,
mi boca de su boca se adueñaba.
La tomé en mis brazos de hombre maduro,
cubría su pelo sus pechos turgentes,
vibraba mi deseo duro en el centro.
El cuarto de su casa se quedó oscuro,
quemó mi boca sus labios ardientes,
entré en su pasión y me quedé dentro.
Eladio Parreño Elías
19-Agosto-2013