Nos pensamos sabios,
no caminamos, pateamos,
no hay delicadeza en los gestos,
no hay pausa,
solo prisa y quebranza.
Las flores apenas nos miran,
están, están en sus cosas,
en sus caricias,
en sus dulzuras.
Cada hierba verdea el corazón de sus hermanas,
cada gota refresca todas sus compañeras,
cada piedra rueda y permanece,
canto y apoyo de la montaña
Los peces dibujan estelas de amor,
en el lienzo ofrecido de los mundos,
La luna ofrece su cuello al beso de la estrella,
el sol juega peinando de luz el cuerpo de ella.
¿Y nosostros?
¿A quién amamos?
¿Por quién vivimos?
¿Por quién morimos?
Ah! No sabes o no quieres...
Sacudes tu cabeza y te alejas.....
¡Mira! Una pequeña amapola te observa,
declina su tallo.
¡Si tu supieras lo que sabe ella!
Amarías,
vivirías,
morirías.
no caminamos, pateamos,
no hay delicadeza en los gestos,
no hay pausa,
solo prisa y quebranza.
Las flores apenas nos miran,
están, están en sus cosas,
en sus caricias,
en sus dulzuras.
Cada hierba verdea el corazón de sus hermanas,
cada gota refresca todas sus compañeras,
cada piedra rueda y permanece,
canto y apoyo de la montaña
Los peces dibujan estelas de amor,
en el lienzo ofrecido de los mundos,
La luna ofrece su cuello al beso de la estrella,
el sol juega peinando de luz el cuerpo de ella.
¿Y nosostros?
¿A quién amamos?
¿Por quién vivimos?
¿Por quién morimos?
Ah! No sabes o no quieres...
Sacudes tu cabeza y te alejas.....
¡Mira! Una pequeña amapola te observa,
declina su tallo.
¡Si tu supieras lo que sabe ella!
Amarías,
vivirías,
morirías.