Martín Renán
Poeta adicto al portal
Y porque pienso en ti a las 3 am.
Quemo toda ilusión en un poema
La TV. Encendida marca tu ausencia
Pero tengo el control: esta soledad que sepulta en el olvido
Tu nombre.
Mi cuerpo ebrio, tumba de todos mis recuerdos
En ti.
Y porque no estás, apago la luz con toda mi nostalgia;
y de oscuridad este vacío que dejas.
A veces, mi corazón profesa con devoción, tu silencio;
Y conozco del miedo, como quien renuncia
Perdonando la mayor ofensa que nos hacemos.
En vigilia.
El ruido de la ciudad busca tu sonrisa, y,
Yo
El peatón
El transeúnte vagabundo
Doblo la calle, de la esquina que te vio pasar eternamente.
Nada, como el sonido de la música, entumecen mis sentidos.
Helados y palomitas de maíz hacen guardia,
Insomnio de centinela.
No lo dudo, de todas las veces que te pienso,
Creo que te pienso un poco menos, esta noche y de madrugada.
Quemo toda ilusión en un poema
La TV. Encendida marca tu ausencia
Pero tengo el control: esta soledad que sepulta en el olvido
Tu nombre.
Mi cuerpo ebrio, tumba de todos mis recuerdos
En ti.
Y porque no estás, apago la luz con toda mi nostalgia;
y de oscuridad este vacío que dejas.
A veces, mi corazón profesa con devoción, tu silencio;
Y conozco del miedo, como quien renuncia
Perdonando la mayor ofensa que nos hacemos.
En vigilia.
El ruido de la ciudad busca tu sonrisa, y,
Yo
El peatón
El transeúnte vagabundo
Doblo la calle, de la esquina que te vio pasar eternamente.
Nada, como el sonido de la música, entumecen mis sentidos.
Helados y palomitas de maíz hacen guardia,
Insomnio de centinela.
No lo dudo, de todas las veces que te pienso,
Creo que te pienso un poco menos, esta noche y de madrugada.