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Este forma parte de los que nunca salieron...
¿Y si te cuento?
En el jardín hay un par de rosas húmedas
entre las caricias lascivas de la mañana.
Hay días extremadamente difíciles
en los que no se puede ni siquiera respirar,
cuando los conejos me roban zanahorias
y el gato llorón que no hace más que suspirar,
el sillón donde se relame es amplio,
me dicen que es mi corazón.
-yo no hago caso-
Es una conexión inconclusa,
el mar y tú, el poema, el café,
la boca sedienta que lo ha de exterminar
y este frío que no ceja en su vano empeño
de adueñarse el entrecejo.
Al alba la alegría se acaba.
Este despertar, este dormir de lado que no se acaba
hay nubes en los pétalos de tus labios
y en el pecho lo que sembraste florece
aún sin cuidado alguno.
La vida cae en la calle, el agua prófuga
se escapa por en un remolino insistente,
inacabable, vomitadora de recuerdos
que sólo sabe jugar.
Me reclamo dueño de nada
mi alma soñadora, consoladora en la raíz de la realidad.
¿Quién viene en la otra acera?
La calle estrecha, la oscuridad,
yo no doy mis pasos, mis pasos se me dan.
Eugenio
Hace tiempo que no coincidía contigo, pero estas nostálgicas letras dejan muchas cosas en que pensar, en qué rumbo habrán tomado los protagonistas, grato leerteEste forma parte de los que nunca salieron...
¿Y si te cuento?
En el jardín hay un par de rosas húmedas
entre las caricias lascivas de la mañana.
Hay días extremadamente difíciles
en los que no se puede ni siquiera respirar,
cuando los conejos me roban zanahorias
y el gato llorón que no hace más que suspirar,
el sillón donde se relame es amplio,
me dicen que es mi corazón.
-yo no hago caso-
Es una conexión inconclusa,
el mar y tú, el poema, el café,
la boca sedienta que lo ha de exterminar
y este frío que no ceja en su vano empeño
de adueñarse el entrecejo.
Al alba la alegría se acaba.
Este despertar, este dormir de lado que no se acaba
hay nubes en los pétalos de tus labios
y en el pecho lo que sembraste florece
aún sin cuidado alguno.
La vida cae en la calle, el agua prófuga
se escapa por en un remolino insistente,
inacabable, vomitadora de recuerdos
que sólo sabe jugar.
Me reclamo dueño de nada
mi alma soñadora, consoladora en la raíz de la realidad.
¿Quién viene en la otra acera?
La calle estrecha, la oscuridad,
yo no doy mis pasos, mis pasos se me dan.
Eugenio
Este forma parte de los que nunca salieron...
¿Y si te cuento?
En el jardín hay un par de rosas húmedas
entre las caricias lascivas de la mañana.
Hay días extremadamente difíciles
en los que no se puede ni siquiera respirar,
cuando los conejos me roban zanahorias
y el gato llorón que no hace más que suspirar,
el sillón donde se relame es amplio,
me dicen que es mi corazón.
-yo no hago caso-
Es una conexión inconclusa,
el mar y tú, el poema, el café,
la boca sedienta que lo ha de exterminar
y este frío que no ceja en su vano empeño
de adueñarse el entrecejo.
Al alba la alegría se acaba.
Este despertar, este dormir de lado que no se acaba
hay nubes en los pétalos de tus labios
y en el pecho lo que sembraste florece
aún sin cuidado alguno.
La vida cae en la calle, el agua prófuga
se escapa por en un remolino insistente,
inacabable, vomitadora de recuerdos
que sólo sabe jugar.
Me reclamo dueño de nada
mi alma soñadora, consoladora en la raíz de la realidad.
¿Quién viene en la otra acera?
La calle estrecha, la oscuridad,
yo no doy mis pasos, mis pasos se me dan.
Eugenio
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