Y te miro Dormir

Fausto Ruber

Poeta recién llegado


Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos,
porque cuando duermes me arrullas el alma,
me alegras la noche,
me opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y la luna ya no brilla,
y los ruidos nocturnos parecen lejanas fantasías.

Entonces se marcha celosa la luna,
y el sol corre a consolarla,
y abres los ojos, aún dormida,
y yo cierro los míos, aún despierto.

Entonces te vas,
a tu diaria batalla laboral,
y yo me pierdo en la penumbra de estar sin ti,
en la soledad triste de lo eterno,
en el dolor del silencio.

Siglos más tarde regresas,
bañada en la belleza del cansancio,
y yo te miro en silencio,
absorto en la lectura que cuenta tu día,
inmerso en tu aroma,
mezcla divina,
de calle y sudor,
perfumes y retoques,
aroma quizá de mujer, quizá de diosa,
fragancia propia de ti.

Te despojas de la ropa entonces,
y en el tocador con nuevas fragancias te impregnas.
Y yo me pierdo en la penumbra solitaria,
agonizo en el dolor de extrañarte,
vivo en la melancolía de la eternidad,
y muero de a poco en tus memorias.

Años más tarde regresas,
y tras leer, como siempre, entre sábanas te envuelves.
En la oscuridad lágrimas derramas,
mientras mi nombres susurras,
y a la almohada te aferras como con garras.
El llanto amargo te empapa la cara,
amaina tus penas,
y me mata en tus memorias.

Entonces verte me duele,
amarte me duele,
haber vivido me duele.
Y entre dolores te acompaño,
con lágrimas de culpa que buscan ser de consuelo,
hasta que escala la luna,
y te vas con Morfeo.

Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos.
¿Con qué soñarás, amada mía?
Cuando duermes me arrullas el alma,
alegras mis noches,
opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y Dios lo sabe, no quiero salir.
Aquí la luna ya no brilla,
al menos no tanto como tú,
y los ruidos nocturnos parecen una lejana fantasía,
cuando tu respirar llena mi ser.

Y, al fin, vuelve a marcharse la luna,
celosa de no ser protagonista de la noche,
y el sol corre a consolarla,
con bellas palabras de amor carmesí.
Y tú abres los ojos, aún dormida,
y yo me desvanezco aún despierto.


En twitter: @FaustoERuber
Visita mi blog y lee "Y te miro dormir" y mis demás publicaciones.
 


Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos,
porque cuando duermes me arrullas el alma,
me alegras la noche,
me opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y la luna ya no brilla,
y los ruidos nocturnos parecen lejanas fantasías.

Entonces se marcha celosa la luna,
y el sol corre a consolarla,
y abres los ojos, aún dormida,
y yo cierro los míos, aún despierto.

Entonces te vas,
a tu diaria batalla laboral,
y yo me pierdo en la penumbra de estar sin ti,
en la soledad triste de lo eterno,
en el dolor del silencio.

Siglos más tarde regresas,
bañada en la belleza del cansancio,
y yo te miro en silencio,
absorto en la lectura que cuenta tu día,
inmerso en tu aroma,
mezcla divina,
de calle y sudor,
perfumes y retoques,
aroma quizá de mujer, quizá de diosa,
fragancia propia de ti.

Te despojas de la ropa entonces,
y en el tocador con nuevas fragancias te impregnas.
Y yo me pierdo en la penumbra solitaria,
agonizo en el dolor de extrañarte,
vivo en la melancolía de la eternidad,
y muero de a poco en tus memorias.

Años más tarde regresas,
y tras leer, como siempre, entre sábanas te envuelves.
En la oscuridad lágrimas derramas,
mientras mi nombres susurras,
y a la almohada te aferras como con garras.
El llanto amargo te empapa la cara,
amaina tus penas,
y me mata en tus memorias.

Entonces verte me duele,
amarte me duele,
haber vivido me duele.
Y entre dolores te acompaño,
con lágrimas de culpa que buscan ser de consuelo,
hasta que escala la luna,
y te vas con Morfeo.

Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos.
¿Con qué soñarás, amada mía?
Cuando duermes me arrullas el alma,
alegras mis noches,
opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y Dios lo sabe, no quiero salir.
Aquí la luna ya no brilla,
al menos no tanto como tú,
y los ruidos nocturnos parecen una lejana fantasía,
cuando tu respirar llena mi ser.

Y, al fin, vuelve a marcharse la luna,
celosa de no ser protagonista de la noche,
y el sol corre a consolarla,
con bellas palabras de amor carmesí.
Y tú abres los ojos, aún dormida,
y yo me desvanezco aún despierto.


En twitter: @FaustoERuber
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Bonito poema éste, "Y te miro dormir".
Saludos amigo....... Miachael
 

Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos,
porque cuando duermes me arrullas el alma,
me alegras la noche,
me opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y la luna ya no brilla,
y los ruidos nocturnos parecen lejanas fantasías.

Entonces se marcha celosa la luna,
y el sol corre a consolarla,
y abres los ojos, aún dormida,
y yo cierro los míos, aún despierto.

Entonces te vas,
a tu diaria batalla laboral,
y yo me pierdo en la penumbra de estar sin ti,
en la soledad triste de lo eterno,
en el dolor del silencio.

Siglos más tarde regresas,
bañada en la belleza del cansancio,
y yo te miro en silencio,
absorto en la lectura que cuenta tu día,
inmerso en tu aroma,
mezcla divina,
de calle y sudor,
perfumes y retoques,
aroma quizá de mujer, quizá de diosa,
fragancia propia de ti.

Te despojas de la ropa entonces,
y en el tocador con nuevas fragancias te impregnas.
Y yo me pierdo en la penumbra solitaria,
agonizo en el dolor de extrañarte,
vivo en la melancolía de la eternidad,
y muero de a poco en tus memorias.

Años más tarde regresas,
y tras leer, como siempre, entre sábanas te envuelves.
En la oscuridad lágrimas derramas,
mientras mi nombres susurras,
y a la almohada te aferras como con garras.
El llanto amargo te empapa la cara,
amaina tus penas,
y me mata en tus memorias.

Entonces verte me duele,
amarte me duele,
haber vivido me duele.
Y entre dolores te acompaño,
con lágrimas de culpa que buscan ser de consuelo,
hasta que escala la luna,
y te vas con Morfeo.

Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos.
¿Con qué soñarás, amada mía?
Cuando duermes me arrullas el alma,
alegras mis noches,
opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y Dios lo sabe, no quiero salir.
Aquí la luna ya no brilla,
al menos no tanto como tú,
y los ruidos nocturnos parecen una lejana fantasía,
cuando tu respirar llena mi ser.

Y, al fin, vuelve a marcharse la luna,
celosa de no ser protagonista de la noche,
y el sol corre a consolarla,
con bellas palabras de amor carmesí.
Y tú abres los ojos, aún dormida,
y yo me desvanezco aún despierto.


En twitter: @FaustoERuber
Visita mi blog y lee "Y te miro dormir" y mis demás publicaciones.
hay algo que se percibe más allá de un sueño, saludos
 

Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos,
porque cuando duermes me arrullas el alma,
me alegras la noche,
me opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y la luna ya no brilla,
y los ruidos nocturnos parecen lejanas fantasías.

Entonces se marcha celosa la luna,
y el sol corre a consolarla,
y abres los ojos, aún dormida,
y yo cierro los míos, aún despierto.

Entonces te vas,
a tu diaria batalla laboral,
y yo me pierdo en la penumbra de estar sin ti,
en la soledad triste de lo eterno,
en el dolor del silencio.

Siglos más tarde regresas,
bañada en la belleza del cansancio,
y yo te miro en silencio,
absorto en la lectura que cuenta tu día,
inmerso en tu aroma,
mezcla divina,
de calle y sudor,
perfumes y retoques,
aroma quizá de mujer, quizá de diosa,
fragancia propia de ti.

Te despojas de la ropa entonces,
y en el tocador con nuevas fragancias te impregnas.
Y yo me pierdo en la penumbra solitaria,
agonizo en el dolor de extrañarte,
vivo en la melancolía de la eternidad,
y muero de a poco en tus memorias.

Años más tarde regresas,
y tras leer, como siempre, entre sábanas te envuelves.
En la oscuridad lágrimas derramas,
mientras mi nombres susurras,
y a la almohada te aferras como con garras.
El llanto amargo te empapa la cara,
amaina tus penas,
y me mata en tus memorias.

Entonces verte me duele,
amarte me duele,
haber vivido me duele.
Y entre dolores te acompaño,
con lágrimas de culpa que buscan ser de consuelo,
hasta que escala la luna,
y te vas con Morfeo.

Me gustas en la cama,
y tus cálidos suspiros ciegos.
¿Con qué soñarás, amada mía?
Cuando duermes me arrullas el alma,
alegras mis noches,
opacas las estrellas.
En tu inocencia dormida me pierdo,
y Dios lo sabe, no quiero salir.
Aquí la luna ya no brilla,
al menos no tanto como tú,
y los ruidos nocturnos parecen una lejana fantasía,
cuando tu respirar llena mi ser.

Y, al fin, vuelve a marcharse la luna,
celosa de no ser protagonista de la noche,
y el sol corre a consolarla,
con bellas palabras de amor carmesí.
Y tú abres los ojos, aún dormida,
y yo me desvanezco aún despierto.


En twitter: @FaustoERuber
Visita mi blog y lee "Y te miro dormir" y mis demás publicaciones.
Una conformacion excelente en esa vision donde se mezclan cadencias
que enmarcan una intimidad presensial. el ser asi compuesto frente a ella.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 

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