Y te quiero cuando te espero
sentado tranquilo en el arnero
de la silla de la terraza-caballo
del bar Niza de la redonda esquina.
cuando miro tu falda al cruzar la calle
promesa esquiva, tengo 4 horas,
tu forma de andar que mueve caderas
llego yo antes tu siempre tarde.
Eso también me vuelve loco.
Y tú ni corta ni peregrina
ofreces el hermoso valle entre los pechos
al retirar y agacharte
el metal brillante del brazo de tu asiento.
¿Qué hacemos esta tarde?
Pues que de cerca contemplo
el dibujo de moneda de euro
y beso
que dibuja tu culo
en el ningún sitio más tarde.
sentado tranquilo en el arnero
de la silla de la terraza-caballo
del bar Niza de la redonda esquina.
cuando miro tu falda al cruzar la calle
promesa esquiva, tengo 4 horas,
tu forma de andar que mueve caderas
llego yo antes tu siempre tarde.
Eso también me vuelve loco.
Y tú ni corta ni peregrina
ofreces el hermoso valle entre los pechos
al retirar y agacharte
el metal brillante del brazo de tu asiento.
¿Qué hacemos esta tarde?
Pues que de cerca contemplo
el dibujo de moneda de euro
y beso
que dibuja tu culo
en el ningún sitio más tarde.