Viene la dulce mentira,
de ricas sedas vestida,
su cara siempre pintada,
de abalorios cargada.
Sus palabras son azúcar,
que delicia al paladar,
es tan bonito, tu hablar,
te pondría en un altar.
Viene la triste verdad,
harapienta, sucia y fea,
su cara sería y arrugada,
¡y tenérla que tragar!