Alan Rosas
Poeta recién llegado
En alguna esquina de una mesa de caoba,
una doncella de vestido rojo, blanco,
rosas, lirias, me importa poco.
Pero, su sonrisa, tu sonrisa,
que me maldiga Dios, si no me temblaron las rodillas.
Estuve en el cielo. Privilegio que solo, los como ella.
Estuve sobre sus labios y en un burdel de primera.
Queda poco gritarles a los cobardes que olvidan,
y ahogarse en el grito con el puño en la boca.
Como, queda poco dejar marchitar,
una rosa dentro de una copa de vino de mesa.
Porque, amor si no es propio, no es de nadie.
Y si no es de nadie, no hay quien despierte
a sabiendas que existe la costilla,
de Adán y Julieta, o de Eva y su Romeo.
Y un burdel de primera.
Acojo temblando sus risas susurras,
de puritana,
junto a los arpegios de su tierna cabellara,
cantarle rancheras como los ella,
y mirarla como al rezar.
Como, cuando tu padre agosta tus penurias,
por haber amado, sin saber amar.
Sera puritana.
Sera uno de los como ella.
Será, haber sido creada en buen momento.
Me importa poco estuve sobre sus labios.
Y en un burdel de primera...
una doncella de vestido rojo, blanco,
rosas, lirias, me importa poco.
Pero, su sonrisa, tu sonrisa,
que me maldiga Dios, si no me temblaron las rodillas.
Estuve en el cielo. Privilegio que solo, los como ella.
Estuve sobre sus labios y en un burdel de primera.
Queda poco gritarles a los cobardes que olvidan,
y ahogarse en el grito con el puño en la boca.
Como, queda poco dejar marchitar,
una rosa dentro de una copa de vino de mesa.
Porque, amor si no es propio, no es de nadie.
Y si no es de nadie, no hay quien despierte
a sabiendas que existe la costilla,
de Adán y Julieta, o de Eva y su Romeo.
Y un burdel de primera.
Acojo temblando sus risas susurras,
de puritana,
junto a los arpegios de su tierna cabellara,
cantarle rancheras como los ella,
y mirarla como al rezar.
Como, cuando tu padre agosta tus penurias,
por haber amado, sin saber amar.
Sera puritana.
Sera uno de los como ella.
Será, haber sido creada en buen momento.
Me importa poco estuve sobre sus labios.
Y en un burdel de primera...
Última edición: