Elisalle
Poetisa
Y YA NO SIENTO VERGÜENZA
De pronto tuve vergüenza
de mis piernas flojas
Las miré y escondí
con ropas que las cubrieran
y luego sentí vergüenza
de ser así
Me quité todo
y a la gente las mostré.
Estas son mis piernas flojas
Mis piernas cansadas
Las que van por muchos caminos
y se beben todo el polvo
de atardeceres y madrugadas
Aquí están mis piernas flojas
¡Tengo piernas y estoy agradada!
Bendita vida que me las regala
para continuar desiertos
cuando me dé la gana
Y tuve vergüenza
de mis manos secas
Dijeron que delataban años
Y qué
Qué sabe nadie
qué han hecho estas manos
Desde tomar un polluelo
Acariciar un gato
y las mejillas pequeñas
rosas de los infantes
Levantar paredes
Pintar la casa
Tomar la pala
Masajear la tierra
y tomar las de mi madre
cuando no tenían fuerzas
para honrarlas
Estas manos dolieron
al levantar un pañuelo diciendo adiós
Pesaron más que chuzo enlodado
Apretaron otras manos
al otro lado de mi mar
En océanos lejanos
fueron caracolas
para crear museos
de glorias añejas
y lamentos nuevos
Vergüenza
¡Vergüenza de avergonzarme de mis manos!
Así como hoy son
Delgadas y nerviosas
Inseguras y atrevidas
Bravas
No trepidan bofetadas
al intruso que se atreve
a faltarme
si no quiero
¡Bendita la vida porque las tengo!
Se abren en el Padrenuestro
Suavizan lo mal tocado
Bendicen
pueblo al que entro
Del que salgo
Y son mi fuerza
para dibujar una copla
para seguir escribiendo
para plasmar un silencio
sin vergüenza
en un verso
Margarita
11/10/2014
De pronto tuve vergüenza
de mis piernas flojas
Las miré y escondí
con ropas que las cubrieran
y luego sentí vergüenza
de ser así
Me quité todo
y a la gente las mostré.
Estas son mis piernas flojas
Mis piernas cansadas
Las que van por muchos caminos
y se beben todo el polvo
de atardeceres y madrugadas
Aquí están mis piernas flojas
¡Tengo piernas y estoy agradada!
Bendita vida que me las regala
para continuar desiertos
cuando me dé la gana
Y tuve vergüenza
de mis manos secas
Dijeron que delataban años
Y qué
Qué sabe nadie
qué han hecho estas manos
Desde tomar un polluelo
Acariciar un gato
y las mejillas pequeñas
rosas de los infantes
Levantar paredes
Pintar la casa
Tomar la pala
Masajear la tierra
y tomar las de mi madre
cuando no tenían fuerzas
para honrarlas
Estas manos dolieron
al levantar un pañuelo diciendo adiós
Pesaron más que chuzo enlodado
Apretaron otras manos
al otro lado de mi mar
En océanos lejanos
fueron caracolas
para crear museos
de glorias añejas
y lamentos nuevos
Vergüenza
¡Vergüenza de avergonzarme de mis manos!
Así como hoy son
Delgadas y nerviosas
Inseguras y atrevidas
Bravas
No trepidan bofetadas
al intruso que se atreve
a faltarme
si no quiero
¡Bendita la vida porque las tengo!
Se abren en el Padrenuestro
Suavizan lo mal tocado
Bendicen
pueblo al que entro
Del que salgo
Y son mi fuerza
para dibujar una copla
para seguir escribiendo
para plasmar un silencio
sin vergüenza
en un verso
Margarita
11/10/2014
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