Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
la lluvia de la tarde reposa
sobre el pavimento
oleaje de recuerdos donde aparcan
los veleros de papel itinerante
con su cargamento de amor en verso y
aunque baja en calma
forma toda una mar de ruido
-tic,tic,tic-
que se regodea en el sabotaje de las esperanzas y
los ecos se desbordan impidiendo delatar el llanto
de la negación del viento por acariciar la velas y
el tiempo para
se ahoga
en los sollozos de la caracola rosa donde
te guardé aquéllos los susurros
que me regalaste al entrar y
entrar y
al no salirte aún de la antecama y
lo sé
hay momentos en que claudicar es utopía y
se cae ahogada la mirada y
se seca la sonrisa y
el recuerdo de la medialuna y
las diez y
diez de los mañanas se acogen mudos al terror
que el tiempo sufre al saberse
eternamente liado al tiempo en la carátula y
las palomas de humo regresan
a su nido
mirando apenadas hacia el suelo
cerrando el pico y
sufriendo en plumas y
alas por la falta de algún mensaje tuyo
que le diga a los veleros que ya es tiempo de levar las anclas.
Due® 6.7.10 en una tarde en la que los lastres duelen más que el viento al levar las anclas...
.
sobre el pavimento
oleaje de recuerdos donde aparcan
los veleros de papel itinerante
con su cargamento de amor en verso y
aunque baja en calma
forma toda una mar de ruido
-tic,tic,tic-
que se regodea en el sabotaje de las esperanzas y
los ecos se desbordan impidiendo delatar el llanto
de la negación del viento por acariciar la velas y
el tiempo para
se ahoga
en los sollozos de la caracola rosa donde
te guardé aquéllos los susurros
que me regalaste al entrar y
entrar y
al no salirte aún de la antecama y
lo sé
hay momentos en que claudicar es utopía y
se cae ahogada la mirada y
se seca la sonrisa y
el recuerdo de la medialuna y
las diez y
diez de los mañanas se acogen mudos al terror
que el tiempo sufre al saberse
eternamente liado al tiempo en la carátula y
las palomas de humo regresan
a su nido
mirando apenadas hacia el suelo
cerrando el pico y
sufriendo en plumas y
alas por la falta de algún mensaje tuyo
que le diga a los veleros que ya es tiempo de levar las anclas.
Due® 6.7.10 en una tarde en la que los lastres duelen más que el viento al levar las anclas...
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