eduardocarpio
Poeta adicto al portal
YA EN LA ORILLA DE ENFRENTE, UN TANTO DESVALIDA...
Cruzada ya la cumbre llamada madurez,
al menos por aquellos que miden tales cosas,
observo sorprendido la distancia
que dispuso la vida en su desorden,
donde todo parece, ahora, repetido;
sin embargo el paisaje, después de tanto tiempo,
me deja una tristeza nostalgia de mí mismo
un incierto vaivén que alegra y entristece
con simultaneidad, disimuladamente;
supongo que vivir engendra la memoria
por justa proporción del gesto moldeado,
entre vados de olvido horadando sus pozos,
donde puedo mirar y aprender a estar solo,
más solo cada día, hasta fundirme en ella:
la soledad más pura, íntima, plena, toda...
.........................................................
Quedan gracias prendidas por el entendimiento
de quien perseverante, en nada superior
a lo ordinario de la vida, quiso
tenacidad para entender las altas,
cuando no, las abstractas concepciones
de los comportamientos
humanos y divinos,
mientras del mundo apetecía cosas
y, por complementarias, vislumbraba,
en su perplejidad, de quién la bóveda...
.........................................................
Y de este ser humano que me alcanza
al que en muy pocas ocasiones veo,
pacífico y severo
y, casi siempre, en nombre de una idea,
quizás ideología,
me advierte sin nobleza
lo mucho que desprecia, lo poco que acaricia...
Gozosa golondrina volando en cielo abierto
sin temor a la espada templada por la muerte,
cuando todo me invita a la serenidad
contemplo la advertencia de los rigores plenos;
esa misma barbarie
bajo el azul de siempre...
Aquel placer de quien estudia estrellas
es el mismo que siente todo gozo
desde la juventud
de la humana pasión;
pasión mía, perpetua,
ya en la orilla de enfrente, un tanto desvalida...
eduardocarpio
2 de enero de 2014
Cruzada ya la cumbre llamada madurez,
al menos por aquellos que miden tales cosas,
observo sorprendido la distancia
que dispuso la vida en su desorden,
donde todo parece, ahora, repetido;
sin embargo el paisaje, después de tanto tiempo,
me deja una tristeza nostalgia de mí mismo
un incierto vaivén que alegra y entristece
con simultaneidad, disimuladamente;
supongo que vivir engendra la memoria
por justa proporción del gesto moldeado,
entre vados de olvido horadando sus pozos,
donde puedo mirar y aprender a estar solo,
más solo cada día, hasta fundirme en ella:
la soledad más pura, íntima, plena, toda...
.........................................................
Quedan gracias prendidas por el entendimiento
de quien perseverante, en nada superior
a lo ordinario de la vida, quiso
tenacidad para entender las altas,
cuando no, las abstractas concepciones
de los comportamientos
humanos y divinos,
mientras del mundo apetecía cosas
y, por complementarias, vislumbraba,
en su perplejidad, de quién la bóveda...
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Y de este ser humano que me alcanza
al que en muy pocas ocasiones veo,
pacífico y severo
y, casi siempre, en nombre de una idea,
quizás ideología,
me advierte sin nobleza
lo mucho que desprecia, lo poco que acaricia...
Gozosa golondrina volando en cielo abierto
sin temor a la espada templada por la muerte,
cuando todo me invita a la serenidad
contemplo la advertencia de los rigores plenos;
esa misma barbarie
bajo el azul de siempre...
Aquel placer de quien estudia estrellas
es el mismo que siente todo gozo
desde la juventud
de la humana pasión;
pasión mía, perpetua,
ya en la orilla de enfrente, un tanto desvalida...
eduardocarpio
2 de enero de 2014
Poema de versos, 7, 11, 14 sin ninguna disposición previa de los mismos, ni rima, al menos, que me conste. Será una silva, pero a ciencia cierta lo ignoro, tal vez pueda tener nombre...
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