lluvia de enero
Simplemente mujer
En este laberinto de ilusiones agrietadas
he extraviado mis últimos suspiros,
se han desleído en tu recuerdo sombrío
las horas embriagadas de infinita pasión.
Ni un vestigio de tu aire en mi aliento queda
ni un antiguo eco de tus palabras de amor.
Todo se ha ido, todo se perdió.
En este carrusel de promesas incumplidas,
cansados de dar vueltas en la misma dirección,
quedaron los sueños que supieron ser nuestros
dormidos al son de una triste canción.
Ni una huella pequeña de aquellos proyectos
ni una diminuta veta de lo que nos unió.
Nada de eso queda, todo se perdió.
En esta vorágine de absurdos recuerdos
la dicha parece que nunca existió,
el prado florido que alguna vez fuimos
hoy es un desierto sin luz ni color.
Ni un ínfimo rastro de lo que sentimos,
ni una débil estela en el cielo quedó.
Nuestro amor ha muerto. Todo se perdió.