Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Si en juventud damas quise
en la realidad pocas he amado,
cuyo calor y sus cariños
son afectos no recompensados.
Una tierra no puede
por dos soles ser iluminada,
pero más lúgubre es
cuando por luz ninguna es inspirada.
¡Ah mi primera estrella!
la más bella y risueña,
fue una ilusión como la niebla
que se desvanece cuando el mundo sueña.
¡Ah mi segunda estrella!
que es una flor beata,
nuestro amor que germinaba
en la lontananza se marchitó cual planta.
Mi vista que desvaría
creyendo ver amor en la delicadeza,
me lleva en pos de ellas
y me pierdo en la pasión con presteza.
¡Ay de mi! rápido para la afección
y tan tardo para el olvido,
me niego a creer en benévolo hado
o que el amor sea correspondido.
Ya no aman las mujeres al poeta
aquel cuya palabra vuela,
pues mi única compañía
es la luna que me consuela.
en la realidad pocas he amado,
cuyo calor y sus cariños
son afectos no recompensados.
Una tierra no puede
por dos soles ser iluminada,
pero más lúgubre es
cuando por luz ninguna es inspirada.
¡Ah mi primera estrella!
la más bella y risueña,
fue una ilusión como la niebla
que se desvanece cuando el mundo sueña.
¡Ah mi segunda estrella!
que es una flor beata,
nuestro amor que germinaba
en la lontananza se marchitó cual planta.
Mi vista que desvaría
creyendo ver amor en la delicadeza,
me lleva en pos de ellas
y me pierdo en la pasión con presteza.
¡Ay de mi! rápido para la afección
y tan tardo para el olvido,
me niego a creer en benévolo hado
o que el amor sea correspondido.
Ya no aman las mujeres al poeta
aquel cuya palabra vuela,
pues mi única compañía
es la luna que me consuela.
Última edición: