Ya no hay sospechas de que sigo viva.

Pincoya76

Leyenda de mar.
Los hielos son tristes, como algunos árboles que han muerto en la mitad de los caminos de otros muertos.
Como también lo son los pájaros que perdieron sus nidos y arrancaron a un continente donde nadie ve su belleza.
La vida es una taza de café y un cigarro solitario en medio de la noche que también se ha quedado sola, sola y moribunda, como lápices bic, de esos con tapita azul, los que usé alguna ve para escribir cartas a un hombre que imaginé mío.
Giré la chapa de la puerta por última vez, miré a mi espejo otra última vez, ya no hay sospechas de que sigo viva, rezándole a un Dios que no me oye ni me ve.
Al borde de la acera, me despojo de mi vestidura, no hay nadie aquí, sólo una especie de bailarina de Botero, mirando estrellas, obedeciendo al universo la bendita forma en que debo existir.
 
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