Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tanto tener y carecer, decía,
de tiempo para hallar el infinito:
sabiendo lo que sé y aquí contrito.
Por dejarlo escapar se maldecía.
¡Con solo un poco, Dios, me bastaría!
bramaba con ardor, ¡solo un poquito!
sabiendo que perderlo fue un delito
y ya era una ilusión que no vendría.
de tiempo para hallar el infinito:
sabiendo lo que sé y aquí contrito.
Por dejarlo escapar se maldecía.
¡Con solo un poco, Dios, me bastaría!
bramaba con ardor, ¡solo un poquito!
sabiendo que perderlo fue un delito
y ya era una ilusión que no vendría.
En esta tesitura se encontraba
quemando ya las naves de regreso
y en medio de la nada, naufragaba
al no encontrar remedio ni progreso
ante una simple ayuda harto asequible
que Dios no concedió. No fue posible.
quemando ya las naves de regreso
y en medio de la nada, naufragaba
al no encontrar remedio ni progreso
ante una simple ayuda harto asequible
que Dios no concedió. No fue posible.