Yo Aurelio
Poeta recién llegado
Ella me hablaba de amor
con la maestría de un experto en matemáticas,
yo escuchaba
y tomaba notas
sobre como amar sin esperanza;
ella, siempre tan exacta, llegaba a las doce menos diez
y se marchaba con cuatro gramos de mi alma,
siempre tan precisa,
siempre tan canalla.
Compartimos una cama,
siempre
doce centímetros más a favor de ella,
y su mesurada humedad
y mi indebida presteza.
Le puse canciones en un reproductor,
cinco minutos una vez cada semana,
le puse un nombre
y un reloj en su muñeca,
ella no puso nada...
Así que por instinto de conservación
ya no le hago poemas...
con la maestría de un experto en matemáticas,
yo escuchaba
y tomaba notas
sobre como amar sin esperanza;
ella, siempre tan exacta, llegaba a las doce menos diez
y se marchaba con cuatro gramos de mi alma,
siempre tan precisa,
siempre tan canalla.
Compartimos una cama,
siempre
doce centímetros más a favor de ella,
y su mesurada humedad
y mi indebida presteza.
Le puse canciones en un reproductor,
cinco minutos una vez cada semana,
le puse un nombre
y un reloj en su muñeca,
ella no puso nada...
Así que por instinto de conservación
ya no le hago poemas...