Romi, ya no soy padre.
Solo lo fui un instante:
Llano y fugaz momento
(dicha y abatimiento)
en un golpe incesante.
La cicatriz abierta
que supura al aullido
con corazón tullido
de pesadilla cierta.
Y maldigo este día,
no por la dicha ajena,
sino por misma pena
que con tanta osadía
llevó sin más a mi hijo
a ese final austero.
Dejándome el acero
de fuego y escondrijo.
¡Hoy brindo por aquellos
que heredan sus haciendas!
Pues pasarán las riendas
a sus ángeles bellos.
Solo lo fui un instante:
Llano y fugaz momento
(dicha y abatimiento)
en un golpe incesante.
La cicatriz abierta
que supura al aullido
con corazón tullido
de pesadilla cierta.
Y maldigo este día,
no por la dicha ajena,
sino por misma pena
que con tanta osadía
llevó sin más a mi hijo
a ese final austero.
Dejándome el acero
de fuego y escondrijo.
¡Hoy brindo por aquellos
que heredan sus haciendas!
Pues pasarán las riendas
a sus ángeles bellos.
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