Noches teñidas de un color casi tenue, casi místico, casi caprichoso
Mucho me temo que aquellas noches ya no sean viables, que no se reproduzca jamás el clin de dos copas chocando en medio de la oscuridad, manchada de luces feroces.
Sonidos amistosos de guitarras eléctricas danzando en el ambiente cual motas de polvo invisibles, risas, gritos, abrazos y golpes con k de kolegas.
Yo, era el amo del percal, otros secundaban mi escena en medio de una locura que a todos y todas contaminaba.
Recuerdo que los viajes a la ciudad eran demenciales, la ruta de la madera, locales oscuros y con un duende que reinaba en todo el recinto de todos y cada uno de los locales
Hoy, ya no lo recuerdo, solo me llegan señales, chispas, como llamadas de atención de que hubo un tiempo mucho mejor, de que antes no me daba miedo la oscuridad, ni los chorros de liquido fuerte. También hubo amores, claro que si, todas las personas guardamos un huequecito en nuestro corazón para ellos, amores de bellas melenas y curvas sinuosas, amores que uno siempre recordará por su voz, por su contoneo al caminar bajo la luz de las farolas y por esa forma de llenar un vacío que hoy corrompe mi ser.
Ya no volverá el Rock & Roll, ya no volverán los locos tozudos a machacar nuestras neuronas con sus acordes ilusorios, ya no volveré a ser yo de nuevo, ya no quedaran las sombras marcadas en la espesa arena, ni los instrumentos sustituyendo el cerebro por algo mejor, bajos, batería y voz.
Ya no volverá el rock & roll.
Mucho me temo que aquellas noches ya no sean viables, que no se reproduzca jamás el clin de dos copas chocando en medio de la oscuridad, manchada de luces feroces.
Sonidos amistosos de guitarras eléctricas danzando en el ambiente cual motas de polvo invisibles, risas, gritos, abrazos y golpes con k de kolegas.
Yo, era el amo del percal, otros secundaban mi escena en medio de una locura que a todos y todas contaminaba.
Recuerdo que los viajes a la ciudad eran demenciales, la ruta de la madera, locales oscuros y con un duende que reinaba en todo el recinto de todos y cada uno de los locales
Hoy, ya no lo recuerdo, solo me llegan señales, chispas, como llamadas de atención de que hubo un tiempo mucho mejor, de que antes no me daba miedo la oscuridad, ni los chorros de liquido fuerte. También hubo amores, claro que si, todas las personas guardamos un huequecito en nuestro corazón para ellos, amores de bellas melenas y curvas sinuosas, amores que uno siempre recordará por su voz, por su contoneo al caminar bajo la luz de las farolas y por esa forma de llenar un vacío que hoy corrompe mi ser.
Ya no volverá el Rock & Roll, ya no volverán los locos tozudos a machacar nuestras neuronas con sus acordes ilusorios, ya no volveré a ser yo de nuevo, ya no quedaran las sombras marcadas en la espesa arena, ni los instrumentos sustituyendo el cerebro por algo mejor, bajos, batería y voz.
Ya no volverá el rock & roll.