Luciana Rubio
Poeta veterano en el portal
Me siento miserable mirándole la cara,
no le tengo confianza, mas me entrego indefensa,
tal vez no sea falsa su sonrisa tan densa,
su gentil ademán y solicitud rara.
Se invierten paradigmas, el destino repara,
ese potro indomable de eterna cuerda tensa,
cabalga ahora suave, me deja que lo venza
como si fuera juego, sus albricias depara.
Navego su corriente, parece agua tranquila,
siento aromas de flores y una estrella titila,
pero siento un vacío con angustia latente.
¿Será que ya no espero que la tierra reviente
llenando de amapolas a todo mi horizonte?
Ya tengo el alma seca, sin nubes son su monte.
no le tengo confianza, mas me entrego indefensa,
tal vez no sea falsa su sonrisa tan densa,
su gentil ademán y solicitud rara.
Se invierten paradigmas, el destino repara,
ese potro indomable de eterna cuerda tensa,
cabalga ahora suave, me deja que lo venza
como si fuera juego, sus albricias depara.
Navego su corriente, parece agua tranquila,
siento aromas de flores y una estrella titila,
pero siento un vacío con angustia latente.
¿Será que ya no espero que la tierra reviente
llenando de amapolas a todo mi horizonte?
Ya tengo el alma seca, sin nubes son su monte.
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