Lírico.
Exp..
Ya va siendo hora
Llevamos muchos años
con esa cantinela
del hombre que está solo;
con la matraca infame
del existencialismo;
con ese apolillado
gimotear absurdo
de francés de posguerra.
El siglo veinte ha sido
alguna plañidera
con cátedra y mostacho
pariendo noveluchas
donde el suicidio es caldo
que se repite siempre.
Seguimos atrapados
en una teología
de la desesperanza
y el lloriqueo gratis.
Y es que este pensamiento
del hombre contra el mundo
es más viejo que el propio
Matusalén. Parece
como si la razón
fuera alguna polilla
que borracha de pena
se diera cabezazos
siempre contra esa luz
artificial del torpe
sinsentido vital.
Ya basta, apolillados,
lectores de ese Nietzsche
que tanto halaga a idiotas
con ínfulas de sabios.
Es hora de pensar
de nuevo en trascendencia;
de no darle la espalda
a la evidencia de un misterio sacro.
Llevamos muchos años
con esa cantinela
del hombre que está solo;
con la matraca infame
del existencialismo;
con ese apolillado
gimotear absurdo
de francés de posguerra.
El siglo veinte ha sido
alguna plañidera
con cátedra y mostacho
pariendo noveluchas
donde el suicidio es caldo
que se repite siempre.
Seguimos atrapados
en una teología
de la desesperanza
y el lloriqueo gratis.
Y es que este pensamiento
del hombre contra el mundo
es más viejo que el propio
Matusalén. Parece
como si la razón
fuera alguna polilla
que borracha de pena
se diera cabezazos
siempre contra esa luz
artificial del torpe
sinsentido vital.
Ya basta, apolillados,
lectores de ese Nietzsche
que tanto halaga a idiotas
con ínfulas de sabios.
Es hora de pensar
de nuevo en trascendencia;
de no darle la espalda
a la evidencia de un misterio sacro.