Yo el hielo, tú la llama

El Hombre del pañuelo

Poeta recién llegado
Me asomo otra vez al abismo de mi alma,
a la colección de heridas que suman complejos,
a la colección de fantasmas que suman miedos.

Voy flotando en un barco que parece tan estable,
el poder del control,
la confianza en el destino,
pero siempre aparece el mismo iceberg...

La historia se vuelve a repetir,
mi talón de Aquiles sale a flote,
y parece que nunca puedo evitar el impacto.

Me acobardo y me ahogo en mi círculo,
busco salidas físicas a laberintos mentales,
otra vez intento callar al mundo con una palabra,
mientras mi cabeza es una tormenta de frases.

Me siento como el hielo enfrentándose a la llama,
ese brillo,
siempre es ese brillo...
y tras el primer asalto todos sabemos el final,
derretido a ras de suelo,
abrazado a esperanzas de agua,
con las manos abiertas,
con las manos vacías...

Veo la lanza cuando ya me ha atravesado,
me alcanza siempre que estoy en mi jardín,
intentando plantar nuevas oportunidades,
sin escuchar a los cardos que me recuerdan que eso ya lo he intentado.

¡Pero joder! ¿Acaso no respiran el mismo aire mis pulmones?
¿Quien ha puesto esta vez el veneno?

Me acobardo y me evaporo,
me vuelvo un gas inalcanzable,
ya volveré de la luna cuando te encuentres,
ya abrazaré la tierra si me lo pides.
 
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