salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Tu piel
se adhiere a mi erizada
piel.
Me calcinan tus besos.
Tu cuerpo tiene sed de mí.
De tus labios el roce
trastorna a mi cuerpo.
Hambre tengo de ti.
A tu cuerpo adoro.
Mi lengua se enreda en tus pétalos
de lirio -montes empinados
en la llanura de tu piel morena-.
En la rosa entra el clavel
-se fusionan en un abrazo-.
Lame tus muslos de seda mi lengua.
Quejidos te arranco -ay,ay,oh placer-.
Dejan mis labios ardimiento
en tus senos redondos.
Entre gacelas
pastorea el pastor.
Entra el erguido tallo
-cuán duro-
en la hondonada
del valle florido
-nos derramammos: tu sexo y el mío
en pasiones cálidas se consumen-.
En tu hombría entro yo,
para ser tuya
-que mis senos lames y besas,
que en mi rosa se menea tu nardo,
que tu lengua se enreda
en la mía gustando licor rico,
que tu rama erecta a mi hoguera
da calor,da fervor,
sueltas en arrebatos de placer.
Tú,en mí; yo, en ti
-empieza la felicidad-.
se adhiere a mi erizada
piel.
Me calcinan tus besos.
Tu cuerpo tiene sed de mí.
De tus labios el roce
trastorna a mi cuerpo.
Hambre tengo de ti.
A tu cuerpo adoro.
Mi lengua se enreda en tus pétalos
de lirio -montes empinados
en la llanura de tu piel morena-.
En la rosa entra el clavel
-se fusionan en un abrazo-.
Lame tus muslos de seda mi lengua.
Quejidos te arranco -ay,ay,oh placer-.
Dejan mis labios ardimiento
en tus senos redondos.
Entre gacelas
pastorea el pastor.
Entra el erguido tallo
-cuán duro-
en la hondonada
del valle florido
-nos derramammos: tu sexo y el mío
en pasiones cálidas se consumen-.
En tu hombría entro yo,
para ser tuya
-que mis senos lames y besas,
que en mi rosa se menea tu nardo,
que tu lengua se enreda
en la mía gustando licor rico,
que tu rama erecta a mi hoguera
da calor,da fervor,
sueltas en arrebatos de placer.
Tú,en mí; yo, en ti
-empieza la felicidad-.
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