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Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →
Profundo y bello este maravilloso soneto, que jamás nadie forje nuestra voluntad pues en ella está la facultad de elección, nuestra libertad para hacer posible todo cuanto se forje en nuestra mente y en nuestro corazón, una estatua representa el ideal de otra mente y no el suyo propio, se deja hacer y deshacer sin inmutarse para nada, sin sentirse dueña de sí misma, impasible a todo, por sus venas no corre sangre ni savia, como decimos aquí en Andalucía "en vez de sangre tiene horchata" jejeje...Encantada de leerte siempre mi querido Manuel, mi admirado Callejero, mi entrañable gaditano, mil besazos plenos de inmenso cariño y de profunda admiración.....muáááááaacksssss....
Al hilo de los temas de Vicente Fernández Cortés (A una estatua) y Libélula (Como te envidio “estatua” que no sientes)
"Yo, la estatua"
Esculpida su estampa con mesura
y cinceles de hondo sentimiento,
dormitando al compás del movimiento,
pulula el creador en su cordura.
Mimética porción de la cultura
que afirma sin saber del firmamento;
inventor de universos un momento
y al siguiente magnánima locura.
Solícito envoltorio de lo absurdo,
dogmático del culto y ciencia fatua,
deambula, sin norte en su camino.
Emérito del canto del palurdo,
profesa la doctrina de la estatua:
“Que ajenas manos, forjen tu destino.”
~~
Hola, callejero, excelente soneto..
Al hilo de los temas de Vicente Fernández Cortés (A una estatua) y Libélula (Como te envidio “estatua” que no sientes)
"Yo, la estatua"
Esculpida su estampa con mesura
y cinceles de hondo sentimiento,
dormitando al compás del movimiento,
pulula el creador en su cordura.
Mimética porción de la cultura
que afirma sin saber del firmamento;
inventor de universos un momento
y al siguiente magnánima locura.
Solícito envoltorio de lo absurdo,
dogmático del culto y ciencia fatua,
deambula, sin norte en su camino.
Emérito del canto del palurdo,
profesa la doctrina de la estatua:
“Que ajenas manos, forjen tu destino.”
Muy buenas letras, Manolo. Debemos intentar no ser estatuas en la vida, nadie debería forjar nuestro destino, ni siquiera el Creador..
Al hilo de los temas de Vicente Fernández Cortés (A una estatua) y Libélula (Como te envidio “estatua” que no sientes)
"Yo, la estatua"
Esculpida su estampa con mesura
y cinceles de hondo sentimiento,
dormitando al compás del movimiento,
pulula el creador en su cordura.
Mimética porción de la cultura
que afirma sin saber del firmamento;
inventor de universos un momento
y al siguiente magnánima locura.
Solícito envoltorio de lo absurdo,
dogmático del culto y ciencia fatua,
deambula, sin norte en su camino.
Emérito del canto del palurdo,
profesa la doctrina de la estatua:
“Que ajenas manos, forjen tu destino.”
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Al hilo de los temas de Vicente Fernández Cortés (A una estatua) y Libélula (Como te envidio “estatua” que no sientes)
"Yo, la estatua"
Esculpida su estampa con mesura
y cinceles de hondo sentimiento,
dormitando al compás del movimiento,
pulula el creador en su cordura.
Mimética porción de la cultura
que afirma sin saber del firmamento;
inventor de universos un momento
y al siguiente magnánima locura.
Solícito envoltorio de lo absurdo,
dogmático del culto y ciencia fatua,
deambula, sin norte en su camino.
Emérito del canto del palurdo,
profesa la doctrina de la estatua:
“Que ajenas manos, forjen tu destino.”
~~
Muchas gracias, compañera, por estar de nuevo ahí, a pesar de mi poca presencia por estos lares.Buen poema, Manolito.Siempre es un gusto leerte. Saludos.
Creo, Isabel, que el problema radica, en que la “estatua” no sabe que lo es. Con cuatro golosinas, y dos halagos, nuestro ego se torna en nuestra personalidad, anulándonos como seres soberanos y únicos.Profundo y bello este maravilloso soneto, que jamás nadie forje nuestra voluntad pues en ella está la facultad de elección, nuestra libertad para hacer posible todo cuanto se forje en nuestra mente y en nuestro corazón, una estatua representa el ideal de otra mente y no el suyo propio, se deja hacer y deshacer sin inmutarse para nada, sin sentirse dueña de sí misma, impasible a todo, por sus venas no corre sangre ni savia, como decimos aquí en Andalucía "en vez de sangre tiene horchata" jejeje...Encantada de leerte siempre mi querido Manuel, mi admirado Callejero, mi entrañable gaditano, mil besazos plenos de inmenso cariño y de profunda admiración.....muáááááaacksssss...
Te agradezco, Libélula, las acertadas reflexiones que dejas en tu comentario. Todo un compendio de verdades, con las estoy de acuerdo.Hola, callejero, excelente soneto.
En realidad desde niños somos como estatuas, nos esculpen a imagen y semejanza del deseo de nuestros padres, de nuestros educadores, y mas tarde de todo aquél que le permitimos se haga dueño de nuestros destino. Nos diferencia, el como nos desprendemos de esa pesada carga de ser lo que otros quieren, de permanecer firmes sobre los pies de barro de la apariencia,nos convierten en la hijos perfectos en lo que ellos ansiaron ser y no fueron, y al menor de los errores nos expulsan del paraíso. A veces, durante tiempo permanecemos junto a alguien que se enamoró de la belleza de la imagen, y nos luce como un adorno de su propiedad, si mostramos un atisbo de vida, y nos revelamos, nos destruye.
Hay pueblos enteros convertidos en estatuas, esculpidos por el miedo y la mentira, soldados de ideales de un creador loco, de tal manera que les hace sordos y ciegos, duros como piedras, ajenos a su propia identidad, eso es lo malo de ser estatua, carecer de pensamiento propio.
Ya ves a cuantas reflexiones nos llevas con esa mirada tuya sobre la "la estatua"
Un cordial saludo.
Isabel
Desgraciadamente, Angel, creo que ya venimos predestinados. Que sea para mejor o peor, depende de la cuna, y lugar de cada uno. Sea en uno u otro sitio, las costumbres, religión, cultura y… suma y sigue, nos condicionarán para el resto de nuestras vidas, y si dices NO, ya eres el insurrecto rebelde al que nadie le hará caso.Muy buenas letras, Manolo. Debemos intentar no ser estatuas en la vida, nadie debería forjar nuestro destino, ni siquiera el Creador.
Excelente !
Un abrazo.
Gracias, compañero. Intento seguir la estela de los que vais un paso por delante del resto, aunque muchas veces, voy con la lengua afuera.¡Auténtico crack! mi gaditano.
Y con ese halo de ironía que te caracteriza.
Un abrazo campeón!
Mickey Mouse
Pues, bonita forma, Vicente, la del tal Pigmalión, que en busca de la perfección de la mujer, solo creó el envoltorio. Algún rastro de narcisismo le noto, en lo poco que me cuentas, pues tal enamoramiento de SU obra no es normal. No sé si la historia cuenta algo de la modelo, que seguramente, sería más perfecta que un trozo de piedra, por mucho que la tallara un rey. Está claro que hay gente pa tó, pero me descoloca que hayas hecho lo mismo con la que tienes en tu casa; no te veo yo besuqueando unos morros de piedra ostionera.Pues sí, Manolo, las estatuas es lo que tienen, son una manera de pretender inmortalizar personajes que de alguna manera nos han cautivado en vida. ¿Te acuerdas de Galatea? Sí, hombre, aquella estatua esculpida por Pigmalión, rey de Chipre, buscando la perfección en la mujer. De tanto admirar su obra se enamoró de ella. Pero, claro, como buena piedra, indiferente, inánime. Un buen día la besó en la boca y sus labios se tornaron tibios pero, he aquí el milagro, cuando la volvió a besar la estatua cobró vida enamorándose perdidamente de su creador.
¿Bonita historia, verdad? Yo tengo una en mi casa pero por más que deposito mis labios en los suyos solo obtengo un extraño regusto salobre y frío.
Me ha gustado tu manera de entender la tuya.
Un abrazo.
Muchas gracias, Lisandro, por tu amable comentario. Lo de esa "táctica", bueno, a veces la uso a veces no...tú me entiendes.Callejero:
Un muy buen soneto con un colofón de moraleja.
Me alegra ver en el final vuestra consabida “táctica”.
Abrazos.
Ver el archivos adjunto 51481
¿Sabíais que… Arquímedes, cuya pronunciación general es esdrújula,
en la lengua clásica se decía, más acertadamente Arquimedes,
con acentuación llana, igual que en latín?
Pues, bonita forma, Vicente, la del tal Pigmalión, que en busca de la perfección de la mujer, solo creó el envoltorio. Algún rastro de narcisismo le noto, en lo poco que me cuentas, pues tal enamoramiento de SU obra no es normal. No sé si la historia cuenta algo de la modelo, que seguramente, sería más perfecta que un trozo de piedra, por mucho que la tallara un rey. Está claro que hay gente pa tó, pero me descoloca que hayas hecho lo mismo con la que tienes en tu casa; no te veo yo besuqueando unos morros de piedra ostionera.
Y de mi estatua... solo quise darle voz para que expresase como nos ve.
Celebro te haya gustado el soneto, sé que no te gusta cualquier cosa.
Un abrazo.
Ya me extrañaba a mi, que un rey hiciera algo Bello. Ni el Burguer King, hace algo medianamente decente.Es solo mitología, compañero. La mía carece de esa piel tan gaditana a base de conchas marinas que me dices pero, eso sí que no te lo consiento, no te metas con ella porque es la única mujer que me mira fijamente con ojos tiernos sin parpadear.
Tienes razón, no me gusta cualquier cosa.
Otro para ti.
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