Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Yo me quedo con:
– La taza de tres cuartos con motivos orientales
donde quemas tus horas sin dormir y tus labios
con el café al que aún atizas con canela y maldiciones
para darle cara al tránsito como si fuera ola de surfear;
– Tus braguitas blancas que camuflan de pétalos y encaje
la guarida dilecta de mi pulso nuestro,
sangre polinizadora que se abona a tus rictus desencajados
para significar cada día apilado en el fregadero;
– Esa cadenita de oro con noventa por ciento de bronce
de la que pende un cristo patinado con los brazos extendidos:
no sé si quiere abrazar tu corazón o tocar tus pechos
o que le ruegue, victorioso, para que no te marches.
Llévate lo demás. Quédate con la casa del perro
que no adoptamos para el hijo que nunca tuvimos.
Quédate con los libros, la máquina de escribir,
el reloj del buró: ya me contaron la historia de la guerra
que perdimos. Quédate contigo si puedes llevarte
las ganas de querer quedarte, de querer quererme
porque solo te quiero solo a ti,
no a tus cadenas imaginarias, no a la ropa que te quito
para vestirme de tu piel, no a las cosas que te mantienen viva
porque son las mismas que te matan,
quédate con todo, pero si al fin de cuentas comprendes
que tampoco quieres nada, entonces quédate con–
migo
adonde quiera que vayas.
– La taza de tres cuartos con motivos orientales
donde quemas tus horas sin dormir y tus labios
con el café al que aún atizas con canela y maldiciones
para darle cara al tránsito como si fuera ola de surfear;
– Tus braguitas blancas que camuflan de pétalos y encaje
la guarida dilecta de mi pulso nuestro,
sangre polinizadora que se abona a tus rictus desencajados
para significar cada día apilado en el fregadero;
– Esa cadenita de oro con noventa por ciento de bronce
de la que pende un cristo patinado con los brazos extendidos:
no sé si quiere abrazar tu corazón o tocar tus pechos
o que le ruegue, victorioso, para que no te marches.
Llévate lo demás. Quédate con la casa del perro
que no adoptamos para el hijo que nunca tuvimos.
Quédate con los libros, la máquina de escribir,
el reloj del buró: ya me contaron la historia de la guerra
que perdimos. Quédate contigo si puedes llevarte
las ganas de querer quedarte, de querer quererme
porque solo te quiero solo a ti,
no a tus cadenas imaginarias, no a la ropa que te quito
para vestirme de tu piel, no a las cosas que te mantienen viva
porque son las mismas que te matan,
quédate con todo, pero si al fin de cuentas comprendes
que tampoco quieres nada, entonces quédate con–
migo
adonde quiera que vayas.
28 de diciembre de 2023