Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Yo mismo
Las palabras, ligeras como el viento,
se olvidan con el eco sin ventana,
por eso es hoy, sin esperar mañana,
lo que mi voz escribirá al aliento.
Pasé para dejar mi fantasía
y espero de la buena concordancia
porque siento pasaba tu abundancia
silente por la voz de que eras mía.
Dejaste en el silencio la condena
que en la duda es martirio para el alma,
y espero que la triste y grande calma
derrote a la tormenta de mi pena.
Yo sé que mi pesar es egoísmo
que vive en el veneno del oxígeno,
y quiero de tu mundo que el antígeno
remedie el malestar de ser yo mismo.
Las palabras, ligeras como el viento,
se olvidan con el eco sin ventana,
por eso es hoy, sin esperar mañana,
lo que mi voz escribirá al aliento.
Pasé para dejar mi fantasía
y espero de la buena concordancia
porque siento pasaba tu abundancia
silente por la voz de que eras mía.
Dejaste en el silencio la condena
que en la duda es martirio para el alma,
y espero que la triste y grande calma
derrote a la tormenta de mi pena.
Yo sé que mi pesar es egoísmo
que vive en el veneno del oxígeno,
y quiero de tu mundo que el antígeno
remedie el malestar de ser yo mismo.