Leya
Poeta recién llegado
Aprendí a esperarte, y sabía que no estaba bien. Era una cruda batalla entre lo que debía ser, y lo que era.
Imaginé cientos de veces mi cuerpo al desnudo en tu arte, y en tus manos la pluma que nunca se atrevió a escribir...
Y solo dos cosas eran ciertas: Que tú estabas allá, y yo, yo no estaba.
Imaginé cientos de veces mi cuerpo al desnudo en tu arte, y en tus manos la pluma que nunca se atrevió a escribir...
Y solo dos cosas eran ciertas: Que tú estabas allá, y yo, yo no estaba.