Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ah! Si, ya sé, cómo tú me quieres:
de mi cuello, colgando un mandil,
al calor de la estufa,
con un libro de recetas
frente a mí.
Que el sacudidor y la escoba
sean los únicos que me entiendan,
no mis amigas por aquí.
Que el detergente
y el suavizante de telas
sean mis únicos perfumes…
Que calle más de lo que callo,
que pretenda que siento
lo que no me haces sentir;
pero yo no soy así.
Siento; pero no por ti.
me quieres muda y tiesa,
dijo Mari Trini:
“YO NO SOY ESA.”
ISABEL
de mi cuello, colgando un mandil,
al calor de la estufa,
con un libro de recetas
frente a mí.
Que el sacudidor y la escoba
sean los únicos que me entiendan,
no mis amigas por aquí.
Que el detergente
y el suavizante de telas
sean mis únicos perfumes…
Que calle más de lo que callo,
que pretenda que siento
lo que no me haces sentir;
pero yo no soy así.
Siento; pero no por ti.
me quieres muda y tiesa,
dijo Mari Trini:
“YO NO SOY ESA.”
ISABEL
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