He llegado aquí porque te he leído un comentario con una referencia al "My way" cantado por Sid Vicious que me ha llamado mucho la atención por aquí. Luego te he leído un poema feminista, tema que me parece importantísimo y que yo también he tratado alguna vez (justamente tengo ahora algo en el horno sobre eso mismo) y encima escrito con la misma estructura que la elegía de Miguel Hernández (uno de mis poemas favoritos), y luego ya he llegado a este poema sobre la barbarie humana; otro tema de los que más me conmueve y más me hace llorar últimamente.
Te digo esto porque el comentario me estaba quedando un poco crítico y no me parecía una buena manera de conocernos. Prefiero empezar diciendo eso, que me has llamado mucho la atención, que me has resultado alguien interesante, al menos así, a primera vista, y creo que por eso me he olvidado de los halagos y he ido directo a comentarte los aspectos que desde mi opinión (que servirá para lo que tú quieras, nada más) hacen que el poema me impacte con menos fuerza.
Ahora vuelvo al comentario:
Me llama la atención el protagonismo que le otorgas en el poema a la Historia, como si fuera agente o responsable de algo.
Para mí la Historia es solo el relato de lo ocurrido, pero no la causa de nada. ¿Cómo puede ser implacable la Historia? Evidentemente hay algo implacable, algo feroz, algo terrible, pero yo no puedo asociarlo con la Historia, y eso hace que para mí el poema pierda un poco de fuerza.
Yo pondría en lugar de la Historia a la Naturaleza, o al propio ser humano.
Además de la Historia, introduces otro agente como el origen de todo ese horror, que son esos "dioses falaces". Releo la construcción de esta frase:
"treguas inútiles, quebrantadas una y otra vez por dioses falaces que (...) van sembrando de escombros los paisajes ..."
y parece que quienes rompemos las treguas, quienes violamos nuestra propia declaración de derechos, no somos los seres humanos, sino esos "dioses falaces", como si fuera alguna personificación externa. Para mí la responsabilidad es del humano, de su naturaleza, de lo que somos. Y esa es la reflexión que alguna vez he intentado comunicar, una imagen de mirarnos directamente nuestras propias manos manchadas de sangre y muertos, no las de la Historia, no las de dioses falaces.
Puedo identificar esos dioses falaces con ciertos valores, como el poder, la riqueza, todo lo que va en contra de la vida en sociedad, que es nuestra mayor riqueza, quizá nuestra única salvación y ahí ya sí es algo interno y propio del humano, pero me es muy difícil leer un dios y no personificarlo como algo ajeno al humano.
Hay otra cosa que, en mi opinión, también le resta un poco al poema. El "yo" aparece aquí:
Sí, yo os diré lo que es la Historia:
El "yo" no aparece como parte integrante y responsable de esa Historia, sino como una voz que está en posesión de la verdad y nos cuenta a los demás nuestros errores, un poco como un enviado, incluso con un cierto tono de predicador. Yo, como ser humano, no me identifico con una voz que me habla en esos términos. Es posible que me genere incluso un poco de desconfianza. Voy a exagerar un poco la idea que intento explicar; es como "¿Y quién eres tú para decirme a mí qué es la Historia?"
Pienso que el poema sería más potente si el "yo" naciera claramente de ese sufrimiento que describe. Es implícito que es así, porque describe lo que ve, lo que ha vivido, pero creo que vendría bien un poco más de inmersión en la escena en primera persona.
Esto es lo que más me ha gustado:
Como una mancha en la vida
quizá porque es una imagen muy visual. Se ve perfectamente la mancha que crece y se extiende.
Como te he dicho al principio, esto es solo mi opinión, que puede servirte o no. A ver si saco tiempo para leerte más de lo que tienes publicado.
Álvaro