Arturo Acosta
Reconstructor de sueños rotos
La hiel que envenenó a otro,
a mi vaso hoy lo serviste para mí.
El dolor del olvido en tu silencio
asesina mi esperanza de vivir.
Hoy comanda de vacíos
desterrados de recuerdos de tus besos
amarrados a mis labios,
ayer fueron desbordantes de los vinos de deseos,
de tu cuerpo con gargantas
hoy conducto clausurado.
Yo también estuve ahí.
Penetrando con el sable,
caballero de mil guerras y batallas
victoriosas de tus ganas,
hoy, extravío en laberintos
que se ciernen en tu entraña.
Ay! ¡Tu memoria hoy perdida!
tantos ríos, tantas aguas
que inundaron con pleamares
las arenas de tus playas.
Yo también recorrí arenales,
peregrinos de mis besos
coronados en oasis.
Yo también estuve
Yo te tuve. Te perdí.
Y la sal que me recorre por mejillas de sonrojos
trae oleajes de tormentas que viví.
a mi vaso hoy lo serviste para mí.
El dolor del olvido en tu silencio
asesina mi esperanza de vivir.
Hoy comanda de vacíos
desterrados de recuerdos de tus besos
amarrados a mis labios,
ayer fueron desbordantes de los vinos de deseos,
de tu cuerpo con gargantas
hoy conducto clausurado.
Yo también estuve ahí.
Penetrando con el sable,
caballero de mil guerras y batallas
victoriosas de tus ganas,
hoy, extravío en laberintos
que se ciernen en tu entraña.
Ay! ¡Tu memoria hoy perdida!
tantos ríos, tantas aguas
que inundaron con pleamares
las arenas de tus playas.
Yo también recorrí arenales,
peregrinos de mis besos
coronados en oasis.
Yo también estuve
Yo te tuve. Te perdí.
Y la sal que me recorre por mejillas de sonrojos
trae oleajes de tormentas que viví.
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