salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Yo te traigo este día la tristeza.
También,¡ oh Dios ¡, el cuerpo con herida
te traigo esta hora en que está dolida
la voz irritada que ya no reza.
Sé que te di espinas, aspereza,
no la miel derramada de la vida.
A ti vuelvo este decir, ya vencida
aquella impiedad, aquella tibieza.
Malgasté el tiempo ido, a mi lado.
Dejé morir la luz en la condena
del exilio polvoriento, ¡cuán triste!
Te devuelvo -es tuyo- lo que he ganado.
Aquella ilusión, que me era llena,
quedóse rota. (¡Tú lo permitiste!)
También,¡ oh Dios ¡, el cuerpo con herida
te traigo esta hora en que está dolida
la voz irritada que ya no reza.
Sé que te di espinas, aspereza,
no la miel derramada de la vida.
A ti vuelvo este decir, ya vencida
aquella impiedad, aquella tibieza.
Malgasté el tiempo ido, a mi lado.
Dejé morir la luz en la condena
del exilio polvoriento, ¡cuán triste!
Te devuelvo -es tuyo- lo que he ganado.
Aquella ilusión, que me era llena,
quedóse rota. (¡Tú lo permitiste!)
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