Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Solo me queda el ardor,
un soplo de la memoria,
lo que queda de la gloria,
de aquella noche de amor.
El suspiro abrumador,
el calor de tu cintura,
al desojar con premura,
tu vestido tu inocencia,
tomé de tu adolescencia,
de tu pecho el agua pura.
Desnuda y entre mis brazos,
tu piel fue tierna alegría,
tu suave espalda fue mía,
tu boca en beso zarpazos.
El corazón en retazos,
por querer más de tu aliento,
latió fuerte contra el viento,
yo varón y tu mujer,
y sin jurarnos querer,
nos desbordó el sentimiento.
Luego llegó la mañana,
las estrellas se durmieron ,
y las caricias murieron ,
un amor que se desgrana.
Esa luz que se hace vana,
nos despertó de aquel sueño,
no me quisiste por dueño,
de lo dulce de tu mundo,
y he quedado moribundo
por más que le he puesto empeño.
Yo me quedé tan perdido,
pensando en aquel momento,
aturdido en el tormento,
por que vos te habías ido .
Y desde entonces herido,
si creo verte pasar,
yo siento tu piel amar,
deteniendo el corazón,
al pensar en tu pasión,
clavándote en mi penar.
un soplo de la memoria,
lo que queda de la gloria,
de aquella noche de amor.
El suspiro abrumador,
el calor de tu cintura,
al desojar con premura,
tu vestido tu inocencia,
tomé de tu adolescencia,
de tu pecho el agua pura.
Desnuda y entre mis brazos,
tu piel fue tierna alegría,
tu suave espalda fue mía,
tu boca en beso zarpazos.
El corazón en retazos,
por querer más de tu aliento,
latió fuerte contra el viento,
yo varón y tu mujer,
y sin jurarnos querer,
nos desbordó el sentimiento.
Luego llegó la mañana,
las estrellas se durmieron ,
y las caricias murieron ,
un amor que se desgrana.
Esa luz que se hace vana,
nos despertó de aquel sueño,
no me quisiste por dueño,
de lo dulce de tu mundo,
y he quedado moribundo
por más que le he puesto empeño.
Yo me quedé tan perdido,
pensando en aquel momento,
aturdido en el tormento,
por que vos te habías ido .
Y desde entonces herido,
si creo verte pasar,
yo siento tu piel amar,
deteniendo el corazón,
al pensar en tu pasión,
clavándote en mi penar.
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