salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Paseaba, pensativo, entre hayas y robledos, diciéndome que la vida es un viaje,un viaje al infinito.Me iba adentrando en la tranquilidad del espíritu,aunque "nada hay dentro, nada hay fuera;// lo que hay dentro no hay fuera", recordando a Goethe en mis ayeres de estudiante.
El abanico de las hojas me traía el aire fresco y el cansancio, apoyado en bastón, me era más llevadero.El sol de Oriente tenía rayos rubios,colados por entre montes, que me daban de frente,el camino se me hacía cada vez más espeso por entre el ramaje de la dehesa.De frente di con otro caminante.
-¿Qué día es?
-Quince de Junio -me contestó.
-Hace un montón de años -mirándole a los ojos- salí de mi casa para entrar en un convento.
¡Qué mañana! Nunca la olvido.Recordé a Teresa de Jesús:"Cuando abandonaba la casa de mis padres, me parecía que me crujían los huesos".
Nos despedimos con un apretón de manos. La brisa se colaba por entre el arbolado. Me entró el recuerdo: Un recuerdo entre estudios, entre tesinas de cada sábado, un recuerdo entre capillas y oraciones,un recuedo entre paseo y juegos. Tan ensimismado iba en mis reflexiones filosóficas -no era yo-, que enfrente tenía un jabalí quieto,mirándome,gruñendo. Me quedé estático:decidí hacerme estatua de piedra.Los minutos pasaban y el el pulso latía sudoroso. Elevé un pensamiento.Cerré los ojos.
Al abrirlos,ni rastro de jabalí. Seguí haciendo veredas.
Llegué a la cima de un monte: un lejano pueblo asomaba sobra la falda de un montículo, blanco,reluciente. En mi tiempo moreno,de piedra y adobe.Empiné la bota,sacada de las alforjas que del hombro me colgaban. El corazón se alegró, mas no hablaba la boca.Sobre una piedra,sentado ,me metí dentro de mí.Noté una sombra de hombretón encima.
-¿Sabes,tú,,que el filósofo decía"yo soy yo y mi circunstancia"?
-No,no estudié. Toda mi vida ha sido campo,entre besanas y cereales, entre el canto de las aves,viendo tras el arado seguirme las alondras mañaneras.
-Tu circunstancia es distinta a la mía.Yo estudié. Toda mi juventud entre libros,entre oposiciones,aprendí las letras de la ciencia. Tú aprendiste la práctica del vivir,la experiencia del andar.
-Pero tú,el saber;yo,la ignorancia.
-A más saber,más sufrir; a menos saber,más contento -le dije desde mi cima-,y esto lo da la circunstancia.
-Soy de aquel pueblo que ves a lo lejos.
-A él voy yo, en esa tierra me nacieron. Voy al recuerdo -¿o el recuerdo viene a mí?-, voy a jugar por sus calles,voy a cantar la serenata a la novia que tuve.
Tu pueblo,y el mío, está entre telarañas como esos palacios abandonados.Hoy quedamos los viejos de pana y sombrero, las viejas de saya y mandil.
Me salí de los pensamientos,me desperecé y volví a extender la vista por lejanías.Atrás,el Sierro; delante, las casas lejanas.
Entré.Calles, plazas,callejones,rincones,plazuelas, iglesia, ermita..., no estaban -sí en mi tiemppo-. Ahora todo un amasijo de abandono,de casas abandondas."Estos,Fabio,ay dolor..." acudió a mi pensamiento.Un perro alzó la pata y meó en la pared, un gallo de corral,subido en las tapias,cantó el kikiriki,un viejo,montado en su borrico,tarareaba una canción ."Buenas tardes",me soltó en sencillez lugareña
Volví sobre mis pasos.A orillas del pozo Encinar, bajo la sombra de un eucalipto, comencé a rebobinar el ayer y me sentí niño, joven, estudiante,enamorado de una linda muchacha que marchóse allente los mares. "Tal vez -me dije- esté casada ,tendrá nietos ,o soltera o viuda. ¿Volvería a mis brazos"? No supe contestarme. La circunstancia me lo dirá (más allá, en la cuneta, unas niñas hacían aguas menores).
El abanico de las hojas me traía el aire fresco y el cansancio, apoyado en bastón, me era más llevadero.El sol de Oriente tenía rayos rubios,colados por entre montes, que me daban de frente,el camino se me hacía cada vez más espeso por entre el ramaje de la dehesa.De frente di con otro caminante.
-¿Qué día es?
-Quince de Junio -me contestó.
-Hace un montón de años -mirándole a los ojos- salí de mi casa para entrar en un convento.
¡Qué mañana! Nunca la olvido.Recordé a Teresa de Jesús:"Cuando abandonaba la casa de mis padres, me parecía que me crujían los huesos".
Nos despedimos con un apretón de manos. La brisa se colaba por entre el arbolado. Me entró el recuerdo: Un recuerdo entre estudios, entre tesinas de cada sábado, un recuerdo entre capillas y oraciones,un recuedo entre paseo y juegos. Tan ensimismado iba en mis reflexiones filosóficas -no era yo-, que enfrente tenía un jabalí quieto,mirándome,gruñendo. Me quedé estático:decidí hacerme estatua de piedra.Los minutos pasaban y el el pulso latía sudoroso. Elevé un pensamiento.Cerré los ojos.
Al abrirlos,ni rastro de jabalí. Seguí haciendo veredas.
Llegué a la cima de un monte: un lejano pueblo asomaba sobra la falda de un montículo, blanco,reluciente. En mi tiempo moreno,de piedra y adobe.Empiné la bota,sacada de las alforjas que del hombro me colgaban. El corazón se alegró, mas no hablaba la boca.Sobre una piedra,sentado ,me metí dentro de mí.Noté una sombra de hombretón encima.
-¿Sabes,tú,,que el filósofo decía"yo soy yo y mi circunstancia"?
-No,no estudié. Toda mi vida ha sido campo,entre besanas y cereales, entre el canto de las aves,viendo tras el arado seguirme las alondras mañaneras.
-Tu circunstancia es distinta a la mía.Yo estudié. Toda mi juventud entre libros,entre oposiciones,aprendí las letras de la ciencia. Tú aprendiste la práctica del vivir,la experiencia del andar.
-Pero tú,el saber;yo,la ignorancia.
-A más saber,más sufrir; a menos saber,más contento -le dije desde mi cima-,y esto lo da la circunstancia.
-Soy de aquel pueblo que ves a lo lejos.
-A él voy yo, en esa tierra me nacieron. Voy al recuerdo -¿o el recuerdo viene a mí?-, voy a jugar por sus calles,voy a cantar la serenata a la novia que tuve.
Tu pueblo,y el mío, está entre telarañas como esos palacios abandonados.Hoy quedamos los viejos de pana y sombrero, las viejas de saya y mandil.
Me salí de los pensamientos,me desperecé y volví a extender la vista por lejanías.Atrás,el Sierro; delante, las casas lejanas.
Entré.Calles, plazas,callejones,rincones,plazuelas, iglesia, ermita..., no estaban -sí en mi tiemppo-. Ahora todo un amasijo de abandono,de casas abandondas."Estos,Fabio,ay dolor..." acudió a mi pensamiento.Un perro alzó la pata y meó en la pared, un gallo de corral,subido en las tapias,cantó el kikiriki,un viejo,montado en su borrico,tarareaba una canción ."Buenas tardes",me soltó en sencillez lugareña
Volví sobre mis pasos.A orillas del pozo Encinar, bajo la sombra de un eucalipto, comencé a rebobinar el ayer y me sentí niño, joven, estudiante,enamorado de una linda muchacha que marchóse allente los mares. "Tal vez -me dije- esté casada ,tendrá nietos ,o soltera o viuda. ¿Volvería a mis brazos"? No supe contestarme. La circunstancia me lo dirá (más allá, en la cuneta, unas niñas hacían aguas menores).
Última edición: