Zapatillas y piolet

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa

ZAPATILLAS Y PIOLET


Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera quedado atrapado en un cuanto de tiempo,
...en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016
 
Última edición:
Que bueno Andreas!

Cogí mentalmente esa cucharilla y seguí leyendo mientras la acercaba a la boca, casi pude saborear el café.

Otras imágenes no las visualice (lo prometo).

Esta vez tampoco busque ninguna palabra en el diccionario, tengo un piolet en la heladora, para romper el hielo.

Se esfuma y no te enteras. Necesitamos esas zapatillas mágicas.

Un besito
 
¡Buenísimo, Andreas! del primer verso al último. Ingenioso, divertido (y a la vez jodido), inteligente y muy bien escrito.
Es una magnífica obra realista, compañero. Vamos, que me ha encantado y volveré a ella, ...con zapatillas del decathlon o de andar por casa :), pero seguro volveré. Un verdadero placer de lectura, amigo. Un abrazo.
 
Que bueno Andreas!

Cogí mentalmente esa cucharilla y seguí leyendo mientras la acercaba a la boca, casi pude saborear el café.

Otras imágenes no las visualice (lo prometo).

Esta vez tampoco busque ninguna palabra en el diccionario, tengo un piolet en la heladora, para romper el hielo.

Se esfuma y no te enteras. Necesitamos esas zapatillas mágicas.

Un besito

¡Hola, Elenita!
A veces uno queda ambobado en una especie de isla temporal, ¿verdad?; a mí, últimamente me pasa a menudo.
Son pesadas aquellas etapas de la vida atravesadas por la desgana, y en las que parece que el cuerpo, la mente y el YO, llegan a disociarse completamente, eso sí, manteniendo en común precisamente esa falta de voluntad y de ánimo. Hay que andar al tanto para que este marasmo de miedo, pereza, flojera, no dure demasiado. Tengo la sensación de que frente a este inmovilismo uno busca desesperadamente "excusas", como la del piolet...
¡jajaja! Ya sabes que yo solo uso palabras a las que tengo aprecio; si alguna sale rara, qué se le va a hacer. Hay una palabra cojonuda que define la flojera, y que la recuerdo de mi abuela: galbana. Probablemente la conozcas, y sino, contribuí a seguir en la línea de rescatar palabras sin voz.

Se esfuma y no te enteras. Necesitamos esas zapatillas mágicas.

Un besito, compa.
 
Última edición:
¡Buenísimo, Andreas! del primer verso al último. Ingenioso, divertido (y a la vez jodido), inteligente y muy bien escrito.
Es una magnífica obra realista, compañero. Vamos, que me ha encantado y volveré a ella, ...con zapatillas del decathlon o de andar por casa :), pero seguro volveré. Un verdadero placer de lectura, amigo. Un abrazo.

¡Luis! Tenía muchas ganas de publicar en este foro, y más cuando me enteré que estás de moderador. Desde luego, conociéndote, auguro un futuro fantástico a esta cueva de letras especiales que tanto nos gusta. Me alegro de que encuadres como realista a este poema.
Amigo, son versos nuestros, muy de la edad (y la singular época) que nos toca vivir ahora.
Un abrazo, compañero, y feliz viernes.
 
¡Hola, Elenita!
A veces uno queda ambobado en una especie de isla temporal, ¿verdad?; a mí, últimamente me pasa a menudo.
Son pesadas aquellas etapas de la vida atravesadas por la desgana, y en las que parece que el cuerpo, la mente y el YO, llegan a disociarse completamente, eso sí, manteniendo en común precisamente esa falta de voluntad y de ánimo. Hay que andar al tanto para que este marasmo de miedo, pereza, flojera, no dure demasiado. Tengo la sensación de que frente a este inmovilismo uno busca desesperadamente "excusas", como el del piolet...
¡jajaja! Ya sabes que yo solo uso palabras a las que tengo aprecio; si alguna sale rara, qué se le va a hacer. Hay una palabra cojonuda que define la flojera, y que la recuerdo de mi abuela: galbana. Probablemente la conozcas, y sino, contribuí a seguir en la línea de rescatar palabras sin voz.

Se esfuma y no te enteras. Necesitamos esas zapatillas mágicas.

Un besito, compa.

Pues allí tuve que ir, piolet drae jJaja. Es que se nota que no voy a esquiar ni a hacer alpinismo, con hacer el camino de Santiago todos los días tengo bastante.

Pues claro que la conozco, esa de toda la vida de dios, y yo que creí que era gallega o solo se decía aquí. Se dice mucho mucho, sera que hay mucho vago jaja. Me gusta, es graciosa. Galbana.

Un besito, buen finde.
 
ZAPATILLAS Y PIOLET

Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera congelado en un cuanto de tiempo,
….en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016


Andreas, ya sabes de mi admiración.
Disfruté el poema de principio a fin.
Me encantó la construcción de la mente en pelotas bautizada de cerveza pendiente del partido de fútbol.
Abrazos poeta y muchos aplausos a tu trabajo.
 
Andreas, ya sabes de mi admiración.
Disfruté el poema de principio a fin.
Me encantó la construcción de la mente en pelotas bautizada de cerveza pendiente del partido de fútbol.
Abrazos poeta y muchos aplausos a tu trabajo.

¡Estimado, Luis!
Un honor tu paso por estas letras. Aprecio mucho que te gustara ese pasaje.
Abrazos a ti, amigo, y aplausos a tu labor en el portal, poeta.
Feliz tarde de sábado.
 
ZAPATILLAS Y PIOLET

Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera quedado atrapado en un cuanto de tiempo,
….en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016

Fantástico poema.
Si no te importa me llevo prestado el piolet, sólo el piolet,
dudo mucho que me vengan bien las zapatillas.
Un abrazo, amigo.ya volveré...
 
Última edición:
Fantástico poema.
Si no te importa me llevo prestado el piolet, sólo el piolet,
dudo mucho que me vengan bien las zapatillas.
Un abrazo, amigo.ya volveré...

¡Querida, Rosario!
Ahí nos vemos, a las faldas de esta grotesca montaña, al menos, disimulando muy elegantemente.
Guardo aprecio a este poema, compañera.
Un abrazo, y feliz miércoles.
 
¡Querida, Rosario!
Ahí nos vemos, a las faldas de esta grotesca montaña, al menos, disimulando muy elegantemente.
Guardo aprecio a este poema, compañera.
Un abrazo, y feliz miércoles.
Es un poema para disfrutar, poéticamente,con calma
y sería conveniente hacerlo
cuando la montaña no me impida ver el sol.
y me vista con mis mejores galas.
Ahí no vemos...
 
ZAPATILLAS Y PIOLET

Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera quedado atrapado en un cuanto de tiempo,
….en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016



Hola Andrea, qué casualidad, en la mañana de este sábado, apenas casi la nueve de la mañana,(en canarias) mientras desayuno, me encuentro tus letras y me adhiero a ellas...ese sentimiento de la cucharilla ahí entre la taza y nosotros... donde de pronto nos observamos, estando, simplemente, sin ser.
Solo quería decirte, que he hecho tu recorrido muchas veces en estos últimos tiempos, con la misma apatía y esa que va varios pasos más allá del desencanto de la desesperanza y aunque a veces pinto mis versos de floridas primaveras, no son más que el recuerdo de viejas primaveras ya marchitas. Yo también me he puesto las botas de siete leguas del ogro, para escapar de no se que, a no se donde, pero a mi no me funcionan.
Reconozco que me ha atrapado tu comienzo y no he podido salir de él ... "sin saber muy bien por qué"

"Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,"



Un abrazo.Isabel
 
Creo que mi estado de ánimo es parecido, si no exacto al de tus versos.

No soy partidario de dar explicaciones entre paréntesis en los poemas, creo que te aparta de la historia. Pero no sé. No me hagas mucho caso que no soy ningún especialista.

Saludos, andreas.

Un placer.

¡Évano! Qué gusto tu paso. El placer es mío. Esa disociación guerra civilista entre mente, cuerpo y el YO (o el SER como decía Isabel), es muy bestia a veces, y lo jodido es cuando los tres coinciden en esa desgana, esa falta de voluntad, y de ánimo.

Compañero, criticas de puta madre y con mucha sustancia, así que haz el favor de dejar tus propuestas cuando encuentres aspectos perfectibles en mis poemas. Podemos estar o no de acuerdo, pero la reflexión que subyace de la crítica siempre, siempre es positiva.
Un saludo, y sigue bien Vicente.
 
Última edición:
Hola Andrea, qué casualidad, en la mañana de este sábado, apenas casi la nueve de la mañana,(en canarias) mientras desayuno, me encuentro tus letras y me adhiero a ellas...ese sentimiento de la cucharilla ahí entre la taza y nosotros... donde de pronto nos observamos, estando, simplemente, sin ser.
Solo quería decirte, que he hecho tu recorrido muchas veces en estos últimos tiempos, con la misma apatía y esa que va varios pasos más allá del desencanto de la desesperanza y aunque a veces pinto mis versos de floridas primaveras, no son más que el recuerdo de viejas primaveras ya marchitas. Yo también me he puesto las botas de siete leguas del ogro, para escapar de no se que, a no se donde, pero a mi no me funcionan.
Reconozco que me ha atrapado tu comienzo y no he podido salir de él ... "sin saber muy bien por qué"

"Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,"



Un abrazo.Isabel

¡Querida, Isabel!
No creo que nadie se libre de aquellas etapas de la vida protagonizadas por la desgana.
Ni el cuerpo, ni la mente, ni la voluntad del YO avanzan en ninguna dirección, solo esperan y esperan en un marasmo sin horizonte. Busca excusas el SER aferrado a un piolet, y espera.
Me alegra muchísimo tu presencia en estas letras.
Un abrazo fuerte, y feliz sábado.
 
Qué momento tan agradable leerte, por la calidad de tus versos, por la intensidad que transmiten, lo malo es que empatizo demasiado con su contenido jajaj

Un abrazo maestro
 
Qué comentar cuando lees una obra y la vuelves a leer, y al cabo de unos días la disfrutas tanto o más que la primera vez. Me encanta este realismo, me ponga el gabán que me ponga... será por la edad... y porque escribes realmente con mucho más que un simple bolígrafo.
Un gran abrazo, amigo Andreas, antes de desaparecer unos meses entre sierras.

¡Querido Alonso!
Creo que el ánimo se desploma inevitablemente en ciertos tramos de la vida.
Hay que hacer frente a la desgana, afilar los sentidos, y abrazar de nuevo con fuerza la vida. Qué gusto tu paso por estos versos...
Un abrazo, compañero, y ya nos revelas las postales de tus retinas cuando vuelvas.
 
Qué momento tan agradable leerte, por la calidad de tus versos, por la intensidad que transmiten, lo malo es que empatizo demasiado con su contenido jajaj

Un abrazo maestro

jaja, creo que andamos todos un poco afectados por tanta grisura que nos acompaña en estos tiempos.
El compañero Vicente aludía en su comentario a que igualmente forma parte del grupo disociado, y asociado en la pesadez de una primavera que parece invierno.
Un abrazo querida Julia.
 
Dije que volvería y vuelvo a este poemazo, que personalmente me parece uno de tus mejores poemas, y el mejor "puramente realista" que has escrito. Sin duda merece muchas más lecturas.. Un gran abrazo, amigo.
 
Dije que volvería y vuelvo a este poemazo, que personalmente me parece uno de tus mejores poemas, y el mejor "puramente realista" que has escrito. Sin duda merece muchas más lecturas.. Un gran abrazo, amigo.

¡Querido, Luis!
Es un poema al que guardo sinceramente un cariño especial. Un verdadero gusto que te gustaran, compa...
Un fuerte abrazo, y espero que sobrevivas al puto infierno de este Madrid en llamas.
 
ZAPATILLAS Y PIOLET

Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera quedado atrapado en un cuanto de tiempo,
...en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016
Vaya filón de excelentes poemas creo que descansan en tu hemeroteca particular, Andreas, como este mismo. Esta vez me felicito por haberme atrevido con las prospecciones, menudos hallazgos. Con tu permiso y, como no, con un piolet, seguiré disfrutando de vez en cuando de ellas.
Un abrazo.
Javier
 
Vaya filón de excelentes poemas creo que descansan en tu hemeroteca particular, Andreas, como este mismo. Esta vez me felicito por haberme atrevido con las prospecciones, menudos hallazgos. Con tu permiso y, como no, con un piolet, seguiré disfrutando de vez en cuando de ellas.
Un abrazo.
Javier
¡Ohhhhh! ¡Javier! Me alegra que hayas leído este poema, compañero. Son versos a los que tengo mucho aprecio y que me recito a menudo.
Yo creo que es de los pocos poemas realistas 100 % que he logrado en estos últimos años.
Un abrazo fuerte y buen fin de semana.
 
ZAPATILLAS Y PIOLET

Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera quedado atrapado en un cuanto de tiempo,
...en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016
No te comenté esta gran obra tuya Kal… pero es tremendamente poética. Es bueno leer obras poéticas de altura en el realismo. Y te puedo decir mucho, pero para qué si ya casi te han dicho todo.

Felicitaciones por tremenda obra.

Abrazos domingueros… te compartiría un mate pero estas lejos. Buen finde compañero.
 
ZAPATILLAS Y PIOLET

Últimamente las esquinas chocan contra mis hombros
y las aceras presentan unas arrugas irreconciliables con mis pasos.
Últimamente me he aficionado (tremendo eufemismo)
a detener la trayectoria de la cuchara del café
a mitad de camino entre el borde de la taza y mis labios,
como si mi cuerpo entero se hubiera quedado atrapado en un cuanto de tiempo,
...en un cuanto bastante, tanto cuanto que parezco idiota;
pero bueno, a lo que iba,
últimamente paseo con el gabán de mi padre
con las manos apretadas en sus anchos bolsillos
y con la barbilla bien encajada en el pecho,
como si vagara por las calles de Moscú en diciembre.
El problema es que aquí, en Madrid, ya es primavera,
o al menos, eso es lo que cuentan.

Últimamente no me entero de nada, maldita sea…;
yo soy —ahora— el inquilino, y no él.
La otra tarde, sin ir más lejos, me encontré a mi mente
tumbada a todo lo largo que da el sofá,
en pelotas, bien bautizada de cerveza,
viendo un partido de fútbol (al parecer de los importantes)
y le pregunté que qué tal.
Lentamente giró su calva gris hacia mí
y se me quedó mirando fijamente con cara de empacho,
con esa resignación con la que se contempla a los estúpidos,
como si fuera mi obligación saber quién coño juega,
como si no me conociera absolutamente de nada,
con ese implacable desapego de quien no está enamorado,
y sin mediar palabra
volvió con arrogancia su mirada hacia el televisor.

No nos hablamos desde aquel día,
…y afuera llueve, dicen que es primavera.

Lo mejor será que me vaya directamente al Decathlon a comprar
unas zapatillas rebajadas y un piolet profesional.
Usaré las zapatillas para echar una última carrera a esta jodida crisis
(más que nada por el qué dirán)
y dando por sentado que no llegaré ni a la esquina
me abrazaré con fuerza al piolet
haciéndome pasar por muerto a los pies de esta grotesca montaña,
y así,
disimulando elegantemente,
se me irá escapando la vida

sin saber muy bien

por qué.


Kalkbadan
En Madrid a 5 de mayo de 2016
Excelente escrito. Muy buena pluma, saludos.
 
No te comenté esta gran obra tuya Kal… pero es tremendamente poética. Es bueno leer obras poéticas de altura en el realismo. Y te puedo decir mucho, pero para qué si ya casi te han dicho todo.

Felicitaciones por tremenda obra.

Abrazos domingueros… te compartiría un mate pero estas lejos. Buen finde compañero.
¡Querido Danie! Este poema es de los que encuentro más frescos. Además, creo que todos atravesamos esas etapas en las que la mente se nos muestra desdoblada y en conflicto. Un conflicto guerracivilista complejo de manejar. En cualquier caso, mientras el tema no se desbarate, esas discusiones de uno consigo mismo, creo que son hasta saludables.
¡Un abrazo fuerte, compañero!
 

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