Zapato de cuero, que vuele si vuela...
si gira que gire... por mí, yo sentado,
bebiendo convexo mi vino envasado,
los ojos brillosos, clavado en mi suela.
La música rubia que rasgue la tela
en donde efervece mi estanque agitado...
¡que rompa la pista!... -no estoy preparado;*(Está bien, y no quita mérito, pero no mantiene el 2º/5º en su segundo hemistiquio)
mañana es un lunes que Dios ya nivela-.
Por mí que rebosen los féretros negros
de pies que reboten de abajo hacia arriba;
suspendo mis huesos andantes y allegros
por sobre los granos mudables sin criba...
Zapato de limo, de sombras que integro,*(no rima)
si gira que gire... ¡la pista reciba!
No hay que quitar mérito a la dificultad de los versos dodecasílabos.
La acentuación rítmica de estos versos siempre le agrega un cierto grado de complejidad.
Los hemistiquios no son complicados, pero sus rigurosas normas silábicas para los dodecasílabos muchas veces resultan difíciles de ser elaboraras.
Tanto las -2º, 5º/2º, 5º (Estas las usas más habitualmente, por lo que veo, como la aplicaste en tu otro soneto)
-3º, 5º/3º, 5º
-1º, 3º, 5º/1º, 3º, 5º, etc. Le dan a la estructura su grado de dificultad digna para ser admirada.
Y por eso mismo te felicito, porque manejas bien su técnica y dejas un poema con un gran sabor de boca para el paladar literario.
Con respecto a lo que te marca nuestro amigo Juan “los ojos brillosos” es un inciso separado por las comas al igual que “bebiendo convexo mi vino envasado” que hace referencia al sujeto: yo sentado.
Lo que sí, yo marcaría como detalle en tu soneto terminado la rima que marca bien
Bruno HeAlcaraz en donde no riman consonantemente los plurales con el singular(n
egros/all
egros/int
egro)
Otro detalle, ya de lo rompe bolas que soy (jajaja), que no es un error ni nada por el estilo; pero a mí me hubiese encantado que esa rigidez silábica de la que al principio hablo característica de los dodecasílabos (2º/5º para cada hemistiquio) la hubieses mantenido en toda la composición, y mi ojo rompe guindas (termino criollo) ve que en el tercer verso del segundo cuarteto, en su segundo hemistiquio rompe con esa perfecta acentuación.
No tiene grandes detalles, amigo, tu bello poema. Pero como dirían algunos, estoy un poco perfeccionista buscando un tanto el pelo al huevo. Jajaja
Es un placer leer tu bella arte.
Un abrazo grande, poeta.