Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
¿Sabiduría?
¿Me conoces de algo?
¿Crees que sabes más que yo?
Habría que sacar la vara de medir...
¿Cuánto sabes de mí?
No me digas...
¿Crees en el amor y en Dios?
Otro más que necesita creer en algo.
¿Cuál es tu filósofo favorito?
¿Tu "poeta" favorito?
¿Que también tienes ídolos y humildad?
¿Qué esperas de la muerte?
¿Que te arrastre sin más?
¿Que te trascienda?
¿La resurrección de la carne?
Te diré una cosa:
La muerte no está inventada.
Todo lo que sabes no sirve para nada.
Sólo estás aquí por tus creencias.
¿Yo?
No necesito ni ídolos ni creencias.
Ni siquiera saber.
Es decir, sin "saber" más que tú, tengo la vida resuelta.
Y no he necesitado a nadie ni nada para ello.
Es más, soy tan retorcidamente maquiavélico que, aún sabiendo que esto es sólo el principio, hago que parezca una hecatombe.
Al fin y al cabo, ¿quién iba a condenarme a algo peor?
¿Tu Dios?
Cierto es que no necesito ni "saber" para librarme de la quema.
¿Que también crees en la belleza?
Qué fácil me lo pones.
¿Qué haces, pues, leyendo esto?
¿Que no lo leíste?
No pasa nada.
Yo te lo resumo en el miedo a la muerte.
Ahí veremos quién los tiene más cuadrados.
¿Yo?
Dios se manifiesta como le sale de los cojones.
Ahí radica el cien por cien de tu ignorancia.
Pero eso ya lo sabías.
Quizá sea lo único que sabes.
Creo que me estás dando demasiada importancia.
Lo mejor es que lo dejemos aquí.
Mejor es quedarse con la primera idea, o eso dicen.
"Nadie me ha inculcado a Dios.
No como debía.
Al fin y al cabo, ¿Quién iba a deshacerse de semejante lavado de cerebro?"
¿Me conoces de algo?
¿Crees que sabes más que yo?
Habría que sacar la vara de medir...
¿Cuánto sabes de mí?
No me digas...
¿Crees en el amor y en Dios?
Otro más que necesita creer en algo.
¿Cuál es tu filósofo favorito?
¿Tu "poeta" favorito?
¿Que también tienes ídolos y humildad?
¿Qué esperas de la muerte?
¿Que te arrastre sin más?
¿Que te trascienda?
¿La resurrección de la carne?
Te diré una cosa:
La muerte no está inventada.
Todo lo que sabes no sirve para nada.
Sólo estás aquí por tus creencias.
¿Yo?
No necesito ni ídolos ni creencias.
Ni siquiera saber.
Es decir, sin "saber" más que tú, tengo la vida resuelta.
Y no he necesitado a nadie ni nada para ello.
Es más, soy tan retorcidamente maquiavélico que, aún sabiendo que esto es sólo el principio, hago que parezca una hecatombe.
Al fin y al cabo, ¿quién iba a condenarme a algo peor?
¿Tu Dios?
Cierto es que no necesito ni "saber" para librarme de la quema.
¿Que también crees en la belleza?
Qué fácil me lo pones.
¿Qué haces, pues, leyendo esto?
¿Que no lo leíste?
No pasa nada.
Yo te lo resumo en el miedo a la muerte.
Ahí veremos quién los tiene más cuadrados.
¿Yo?
Dios se manifiesta como le sale de los cojones.
Ahí radica el cien por cien de tu ignorancia.
Pero eso ya lo sabías.
Quizá sea lo único que sabes.
Creo que me estás dando demasiada importancia.
Lo mejor es que lo dejemos aquí.
Mejor es quedarse con la primera idea, o eso dicen.
"Nadie me ha inculcado a Dios.
No como debía.
Al fin y al cabo, ¿Quién iba a deshacerse de semejante lavado de cerebro?"