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Ya no hay silencio tras el velo,
ni el rastro humilde de la rodilla en tierra;
el incienso que hoy asciende al cielo
es un humo artificial de luz y guerra.
La fe, que antes buscaba lo...
Era, como una noche de vibrantes armonías,
el ruido de la urbe se desataba en profusión,
los fanales trazaban caprichosas geometrías,
mostrando lo abstracto con rítmica ilusión.
Sin abismo...
El tictac ha perdido su esqueleto,
ahora es un charco de mercurio tibio
que decide, con la pereza de un gato de humo,
suicidarse lentamente por el relieve del mármol.
El segundero es una gota...
pues... realmente parece ciencia ficción, aunque es una realidad que se puede asignar a cualquier poder, de la tierra esta que habitamos. Porque para unos lo bueno puede ser malo y para otros lo...
Bajo el peso de la tierra roja y el silencio,
late Mponeng, un abismo de metal y oro,
donde la roca arde en un abrazo de fuego
a sesenta y seis grados de un calor sin retorno.
Se vierte el...
Aquel que en la tiniebla fue orejudo,
de la escuela del soplo y la celada,
hoy vende por hermandad la puñalada
y viste de pariente el rostro mudo.
Ansía el campo ajeno, el suelo extraño,
que...
Yo vengo de buscarte en el útero de la niebla,
allí donde el Cauca es un hilo de plata herida
y el volcán bosteza cenizas sobre el pensamiento,
a tí, que eres la hija del agua vertical...
El roce es el hacha que degüella el sentido,
bebiendo el helio negro que emana de tu ombligo,
mis uñas son agujas cosiendo tu arquitectura
a este hambre de abismo que siempre va conmigo.
Se...
Ya no me basta el asombro de la mirada distante,
ni el dibujo en el aire que rodea tu figura,
mi mano reclama su derecho de errante
sobre el relieve vivo de tu arquitectura.
El roce comienza...
El óleo aún exhala un aroma a trementina y olvido,
mientras ella me clava sus pupilas de mercurio
desde el marco que yace huérfano en el parqué.
Es una elegancia de guante largo y vanguardia...
Mientras la agónica luz solar se rindia al ocaso,
la última brizna se apagaba en un último abrazo,
más, sentía el fuego de labios, humedad y promesa,
un idilio sin fin, una dulce sorpresa...
Cuerpos que son el armario, entreabierto,
donde el alma se guarda en un cajón,
la madera se vuelve pulsación
y los muebles, espejos de lo incierto.
No es solo una silla, es el soporte
de una...
Ni cadenas de hierro, ni muros de hormigón,
ni un pastor con su vara vigilando el portón.
El nuevo Mastín no ladra, ni enseña el colmillo,
es un flujo de datos, silencioso y sencillo.
El...
Cruzo el arco de la nostalgia,
donde el tiempo se ha vuelto rancio,
en cada esquina de mi León de infancia,
el aire pesa, más no hay cansancio.
Ya no hay llanto en el gris del cielo,
León ya...
No te pediria que guardes el alma en un cajón,
ni que planches tus alas de cuervo y de jazmín,
tú, que hiciste del llanto una mística canción,
mereces ver el sol sin que dicte su fin.
No hace...
No hay luz que baje de un cielo vacío,
ni un alma que sople sobre el barro;
somos la suma del hierro y el frío,
el roce del buey contra el carro.
El sabio y el necio son la misma masa...
En la alfombra de Babia, de verdor infinito,
donde el sueño se acuna con rimas de cristal,
yo vagaba a tu lado, por un numen bendito,
entre flores de mística y aroma bacanal.
Con tu bella y...
Bajo el dosel de la sombra envolvente,
donde la urbe sangra oros y añiles,
se rinde el río en curso reverente
espejando los fuegos proyectiles.
Miro el cristal del agua, y en su seno,
mi...
Es el eco que no busca pared,
un pulso ciego en la cartografía de la nada,
sin bandera que soporte mi sombra
ni suelo que reclame la raíz de mis pasos.
El compromiso es frontera de cristal...
No necesito calendario que descifrar,
ni cobrarle deudas al destino,
me basta con verte, la calle cruzar,
dueña de tu paso y de tu camino.
Hay una rebeldía en el tiempo no estricta,
un eco...
Me desintegro en el umbral de tu nombre,
cuando tu amor me dicta el fallo de escarcha y olvido.
Estoy ausente, náufrago de mi propia arquitectura,
mientras mi sombra se queda colgada en el...
No hubo rito, ni incienso, ni campana,
solo el choque violento de dos sombras
que decidieron arder en la mañana
y habitarse en el sentido que recobras.
Esse amor no sagrado, era puro evento...
Dígame usted, sentado en su silla de espejos,
donde el eco de su nombre es la única ley,
si entre el brillo del oro y los muros añejos,
¿sabe qué es la dignidad, o es sombra de un rey?
Usted...
El aire se agota en la lona apretada,
fuera, el frío de Valdeón muerde la roca,
pero aquí dentro, la piel incendiada
busca el refugio de otra mano, de otra boca.
No hay mapas que marquen este...
Hoy me despierta un sabor de ceniza y oro,
un eco que rebota en las paredes del alma,
porque ayer fue solo el puente, la sombra de un tesoro,
un parpadeo de luz en esta calma.
Pero anteayer...
De mejillas encendidas como el rescoldo,
llevas el norte marcado en la mirada;
no hay viento que doblegue tu contorno,
ni sombra que te encuentre descuidada.
Tu carácter es piedra y es...
Amaneció una luz de engañosa calma,
mientras el globo su inercia seguía,
entre fanatismos que roban el alma
y una esperanza que ya se extinguía.
Entonces bramó el heredero espurio,
ese...
El puente no es piedra, es un arco de tensión,
donde el viento del río nos roba el aliento:
Hattie ajusta su abrigo con muda obsesión,
mientras yo puntual, como el mismo viento.
Ella me mira...
El eco de los pasos, un mapa que no existe,
en la medina gris donde el alma se tuerce,
el espectro de un nombre, yo, que insiste,
el hilo de humo que la memoria ejerce.
No hay muros, solo...
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