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Perezco
pues ignoro
como volver a respirar
más lo he intentado todo
salvo olvidar:
el otoño de tus ojos
vivos y marchitos
o la rota cristaleda
de tu corazón de sal.
Los símbolos de esta,
nuestra edad perdida,
se derraman agonizantes
como aquella lágrima solitaria
que este esperpéntico mundo...
Me encanta cómo has escrito este poema: es muy visual, tiene fuerza y expresa un sentimiento que mezcla pasión y desazón.
La última estrofa lo cierra inmejorablemente, he disfrutado leyendo cada verso.
Un saludo y un abrazo
Cuando la vida evade
el miedo a la tumba
y ya solo la tumba el amor
a la nostalgia;
cuando la sangría
del deshielo de sus besos
se traduce en porqués callados
que se alojan en infiernos de esperanza...
Sólo entonces
tus lágrimas son aceptadas,
sólo entonces
la melancolía cura
tus memorias...
Quizás esté muerto.
Puede que,
tras todos los intentos fallidos,
todos los vasos de agua,
las respiraciones,
los besos,
las venganzas,
los llantos...
en realidad esté muerto.
Quizás el calor de mis manos,
la luz que ven mis ojos,
el fuego que veo en los tuyos,
el cosquilleo que siento
al verte...