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175. cuando tu mujer duerme
y le das vuelta para leerle
tu última creación.
176. te acercas con tu poema,
le rozas las orejas,
haces que lo sienta.
177. te mete una cachetada,
coge su almohada
y se cambia de cama.
Escribí un cuento sin principio ni fin, me esforcé con las metáforas, las forcé más allá de sus límites hasta destruirlas, traté de impresionar con mi manejo del ritmo haciendo bailar a los lectores y nadie se puso de pie, puse tantas palabras sucias en la boca de cosas que nunca dijeron nada...
Llevaba meses intentando sintetizar un pensamiento de un profundidad cercana, tal vez un poco menos, te agradezco por evitarme el trabajo de perderme en las profundidades.
Cuanta dulzura, pura miel, chocolate y otras delicias deliciosamente acariciantes. Casi me desmayo de la emoción, te felicito por hacer oraciones tan bellas y largas sin perder el control de la gramática.
Ayer iba a escribir un cuento y, poco antes de dar rienda suelta a su fantasía, comenzó a leer otro que era más o menos así: Querido lector, tú no puedes pasar sobre estas líneas como paso yo. Tú pasas por fuera y después de mí, yo paso por dentro y por primera vez. En ti el paseo es breve, yo...
Me contaron que se cayó de la azotea, subieron a barrer el agua de la lluvia y resbaló. Imaginé cómo quedó tendido sobre la tierra dura: Sucio, con el cuello roto y botando sangre. ¿Quién subiría a la azotea a un hijo sordo con problemas mentales? Creo que se cansó y lo mató o buscó la ocasión...
Descansa. Descansa en paz. Yace en el portal de su casa. El cuello está roto y sale sangre de su boca. No está tan sucio, lo habían bañado hace una semana. Huele a trago y vómito. Cayó borracho del techo. Resbaló. Su padre tropezó barriendo la lluvia y lo empujó. Pudo no haberlo empujado...
Por aquella carretera pasaban dos carros al año: En diciembre, cuando los mineros salían de vacaciones; y en enero, cuando volvían al campamento. Al alumbrar el chofer a una hipy desnuda, más blanca que la leche, corriendo como idiota con la cabeza llena de rastas multicolores, creyó que se...
Se siente insignificante y corre hacia la montaña haciendo círculos con los brazos, lo que sucede en su cabeza pasa en su cuerpo: Vueltas y más vueltas. Pero no sabe que va en la dirección correcta, por fin será atropellada y abandonada en la pista: Los cuervos le vaciarán los ojos, los lobos se...
En la fiesta de mi bautizo, en 1992, me escondí debajo de una mesa de bocaditos con una botella de vino y una tapita de limón. Me servía un poquito de vino y chupaba el limón. Tenía cinco años. De rato en rato salía a bailar. Mi mamá me decía: " A ver mueve los hombros. Y yo los movía emocionada...
No quiere ir. ¡¿Escucharon?! Dice que no quiere ir. No le gusta. ¡¿Cómo no te va gustar?! Ahí está tu futuro, nuestro futuro. Tienes que ir. ¿Entiendes? Vamos a seguir con esto hasta que lo aceptes. Te tiene que gustar, no puedes renunciar así. ¿Lo entendiste? ¡¿Cómo lo voy a dejar tranquilo...