Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Gracias por tus comentarios.
Tengo que desempolvar mi vieja libreta y compartir algunos poemas nuevos ¿cierto?
Y comenzar con mi nueva libreta... pero la que me han regalado no me gusta... creo que compraré otra, no sé... ¿o quién me regala una?
Gracias por tus comentarios que me animan a seguir retomando la escritura de mis versos, algo que tengo medio abandonado (y no desde ayer precisamente). En el grupo de poesía en el que participaba muchos años atrás decían que yo era un alma en perpetúa lucha... y que mis poemas no era más que...
Jajaja... creo que ser poeta... siempre es ser principiante... y sentir que son las palabras las que juegan con uno (y no al revés).
Gracias por tu comentarios.
Gracias por tus comentarios. En realidad este poema es real. Un día salí del trabajo y tirada en la calle había una chica rubia, hermosa, tirada en la calle... comiendo un banano. Me encantan los bananos. El contraste era muy extraño...
Y una noche de fieras enfurecidas
los niños treparon a los pechos
de sus madres
mientras las vírgenes brillaban
como luciérnagas
a la orilla del río de la vida
cruda y fría que los acompaña,
manadas de mentiras
cabalgan por sus mejillas
junto a sus lágrimas amargas,
Ana, lo más chiquilla...
Y los días pasan y nada cambia.
Sólo tu voz quebrantada por la desesperanza.
Menos días. Más mentiras.
Palabras que se desvanecen
tras el cotidiano devenir de los sueños.
Ella me habla.
Ella no sabe nada.
Dejando rastros de amor
en el rostro del dolor,
nubes de alquitrán besan tu voz,
un sueño alocado de huida
una amiga que me escucha
cada tarde en la colina,
la necesidad de escapar
de tu maldita vida,
una fatiga que besa tus heridas,
la mordida asesina.
Dejando rastros de amor
sobre tu...