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Choca la intencïón de nuestros ojos
contra una metáfora de viñedos
o la escarchada espuma del cereal.
La cueva de cristal rezuma vida
que se esparce en el sutil tintineo,
y las paliadas uvas se apresuran
desde el vidrio
hacia una boca
camino de latidos impares,
terminando en los ojos
como...
Maniatada por las líneas premonitorias
dulcemente me apago buscando lo que gritan.
Está el destino traduciéndose en cada atisbo
en cada sobrenombre.
Dulcemente me apago buscando profecías
que perduran en el oráculo de mis manos.
No se conmueve mi sangre con el horizonte
y en mis ojos palpita el...
Soplas sobre mi piel,
húmeda de esperanza,
y un escalofrío en llamas
prende todo el placer.
Estremecida en tus ojos:
negros raudales de vida,
exagero el delirio y
declino hacia mí tu voz.
Bautizas con tu lengua
placeres en desuso:
desinhibición tenue
ensamblando el sudor.
Una salvaje...
Ella me pide que vuele,
ve plumas en mis anclas.
Cree que puedo impulsarme y destrozar el cielo.
Cree que me corresponden cumbres.
Cree que puedo volar,
que tengo el poder desmesurado de elevarme
a pesar de los pájaros.
¡Cuánto amor en sus ojos alados!
¡Cuánta inocencia sin dios!
Se te rompió el coraje en el agua.
Has muerto de desmesura.
Perplejo
a pesar tu siete vidas.
Desenterraste tus miedos
haciéndolos cada vez más muerte
Pero la guadaña de hielo te hizo farsante.
Ahora
todo tu amor, raudamente enterrado,
como un atisbo de flores
en cualquier tumba sin manantial.
Escaramuzas de duelos.
Resilentes miradas de niño.
Estampida de saltos:
tenues, acribillados...
Incesantes huellas.
Desparpajo de rezos.
Toda mi infancia en un recodo
:
ataviado
perplejo.
Voy a escribirte todos mis poemas tristes
enrraizada en tus manos
y descolocando las piedras de tu muro.
¡Tú: constructor de vacíos
que elevaste la torre desde la que lanzarme!
¡Abriga mi dolor con sus campanas!
¡Acompaña mi rotura sin compás!
¡Concédeme el último baile del miedo!
¡Giremos como...
Eres todo.
En mi desasosiego
me desatiendes.
Vives en una disuasión de rezos
y me obvias en tu evidencia.
Siento que no me escuchas
y me desenvuelvo
como desmenuzándome de ti
para vengarme.
En el enigma te busco
y a tientas te sobrellevo.
No sabía
que eras mis manos.
Eres todo.
Y yo aquí...
Me das tus huellas
como prueba de disponibilidad corpórea.
Crees que la devolución no es necesaria
y confías en mis ojos vendados.
No sé cómo estirpaste tu entereza
ni por qué te partiste en futuros.
Me das tus huellas
como trueque con tus demonios
para que te escconda cada día...
Dejé de romperme,
ya indivisible el dolor,
quedó en bruma el miedo.
Dejé de roerme,
ya desmesurados los cortes
no quedó sangre en mis vasos.
Disminuida,
irreductible al odio,
perpleja de achiques.
Insignificante, al fin,
de tanto robo, tanto asalto, tanto duelo...
Quedé en esta estancia...
Te has ido
Y sólo pienso en empaparme de tus manos
Tenderme entre las líneas de tu vida
Confundirme en ellas para ser tu tierra
Sosegarme entre su piel cobijo, su piel de cueva
Te has ido
Y sólo pienso en cubrirme con tus manos
Compasión de tacto
Despertar de ternura
Sábanas sobre mi cuerpo...
En la noche de tu hueco
sóla con un socavón de hielo en mis manos
no te quedas ya en mis caricias
te deshiciste entre mis dedos.
Reloj de arena maldito
Suicidio lento y desamarrado
Deslizaste tu vida ante mi
y fui incapaz de contenerte.
Incité al viento a deshilarte
y creciste en desiertos...