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Suma y sigue, los elementos,
Juntos, separados, superados.
Restringe tus libertades
Y devuelve lo que te dieron.
No se alberga odio, ni rencor,
Solo el alma.
Permítete calmar tus ansias,
Pero a solas, disipado,
Incrustado, fijado e inmóvil
Como un río cristalizado.
Organiza tu vida, vives en el caos.
Es todo un desastre, yaces desordenado.
No hay materia, no hay cuerpo, espacio;
el tiempo te consume,
te reduce a cenizas,
cáncer.
Ejerce tu derecho a la vida,
tus decisiones, convicciones.
Planifica tus días,
organiza tu funeral,
calcula tu muerte.
Al fin y...
Algo quiero escribir,
o algo quiere que me escriba,
pero, sea lo que sea,
no se deja descubrir.
Quizá por eso lo escribo,
o estribo en un estribillo
que nunca llega,
como el brillo de la líbido,
que al relatar el poema,
desde el desconocimiento,
se despliega.
¡Despegan las bombas!
Desvelan...
Los años pasan y no pasan de largo,
Por muy largo que duren los daños.
Reencuentro y desventura,
Ataduras del pasado
Y ceguera póstuma.
Lo vivido queda atrás,
Pero aún queda por vivir.
Lo que te presento es vívido,
Colores y tactos que redescubrir.
Una elección nos separa:
Olvidarnos o morir.
Los pies en la tierra por la fuerza
del vientre pesado que desgarra.
Yermo el caminante
y pedregoso el firmamento.
Guía primera y última,
como el lugar de los hechos,
el espacio del tiempo
y la historia del centro.
¡Oh, deleite del fecundo!
¡Ay, el dolor del pródigo!
Hijo del postrado al Alba...
Ante tu Páramo Estelar,
recorro los amargos ríos
hasta el cénit del promontorio
y, desde El Equilibrio de Los Vientos,
me deslizo hasta El Templo de Seda,
donde Todas Las Siete Maravillas
se concretan en Un Beso.
Mas nada de esto es escuchado
en El Templo Acústico,
ajeno a las bellezas...
Aquí veo.
Allí no.
Pero detrás de la montaña
hay otra más.
¡Qué fortuna!
¿Voy o me quedo?
Ay que me han visto,
aquí dando reposo a la vida.
Me quedaré, sí,
me quedaré y.
Santa madre que deshace los entuertos:
¿Voy o me quedo?
Lástima me da el fruto
que del árbol cae podrido.
Ahora veo aquí y...
¿Pascuas que raspan?
¿Navidades que...
rozan?
¿Onzas de caspa?...
Láminas de prosa.
Horrorosa.
Meto la mano en la puerta
y me rompo el brazo.
¿Sí o no?
Al escondite y ingles
los ríos surcando;
si de tiña los tiñes,
la noche buscando.
¿Sí?
¿O no?
Me he hecho con un silbato del viento
y aquí ya no hay yeguas;
del carro tiran mis piernas,
mientras las nubes se queman
entre flores de cámpanos.
La campana vieja, que tiembla,
y el verde de la hierba,
forman el conjunto anterior.
Así, en el final de los días,
cuando la muerte los...