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Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
“Si quieres ser Matusalén
vigila tu colesterol
si tu película es vivir cien años,
no lo hagas nunca sin condón…”


Pastillas para no soñar

Joaquín Sabina




- Su nombre es…

- ¿Qué haces? – me gritó mi conciencia, que estaba conmigo frente al espejo.

- Soy una idiota.

- Sí, lo eres, dijiste que solo escribirías su nombre si llegabas a enamorarte.

- Lo siento.

Primero lo primero, hago un resumen del último día antes de Navidad en que asistí a la oficina. Evangeline y yo vimos como los Bee Gees eran separados (la esquinita de atrás), a Vinicio lo castigaron y lo mandaron a las duchas frías, es decir, tuvo que tomar sus cosas y sentarse en otro lado para que Sandra y Nicolás pudieran botar algo de estrés que les generan ciertas compañías, algún santo le avisó a Enrique que aquello iba a pasar y ese día no llegó, trabajó desde la casa. Dios en su eterna misericordia había enviado un rayo de luz y sabiduría, Vinicio era la fruta que podría aquel Jardín del Edén.

Isabel y Romeo volvieron luego de dos semanas fuera del país. Se celebraron los cumpleaños de noviembre y diciembre, jugamos bingo, el compañero que tan divinamente se había transformado en aquél ancianito que bailó bolero en Halloween sirvió como cantante de los números y varios nos fuimos con algún premio, Paolo tuvo que atender varias cosas por lo que me dejó su cartón para que se lo jugara y al final ganó, ¡claro! Su cartón estaba siendo jugado por unas manos puras y sin pecado original como las mías. La foto de cumpleañeros me vio quedar en medio de cinco hombres, ni en mis mejores sueños me habría pasado eso, qué envidia tuvo que sentir Sandra.

Ese día al marcharme, mientras llegaba al primer piso me alcanzó Romeo, ese muchacho regresó de Uruguay con una sonrisa fortalecida.

- Qué dicha que la alcancé.

- ¿Por qué?

- Iba a darle esto y me pensé “yo puedo alcanzarla”

Eran dos chocolates, aún quedan caballeros en este mundo, no como Tadeo que cuando pedí el premio de Paolo me recriminó que él se lo entregaba porque dudaba de mi honestidad… así tal cual me lo expresó, ahora veo que la maldad viene en frascos pequeños.

Esa noche se me ocurrió poner en los estados de Whatsapp aquella fotografía rodeada de hombres y cerca de las nueve me ingresó un mensaje “me voy a poner celoso, usted con tantos hombres”, ¡qué tonto!, seguramente lo llamé con el pensamiento, yo lo hacía en alguna cena con su esposa e hijos, pero no, ahí estaba mi querido abogado haciéndose presente, había un día que quedaba a pedir de bocas para vernos, el jueves de la semana siguiente, porque ese día la oficina cerraba temprano, yo había pedido libre lunes y martes, así que ese jueves debía presentarme a laborar y a la salida me quedaba de perlas verme con él, corrección, nos quedaba de perlas a ambos. No sé por qué, pero en mis sueños volví a tener un avistamiento de sirenas, patrullas, ambulancias, ecos que no descubro de dónde provienen, cuerpos que flotan en medio de la nada, es como si algo quisiera arrastrarme, como si me anunciaran algo que yo simplemente desconozco.



26 de diciembre.

- Le tengo malas noticias – así me recibió Tadeo aquella mañana del día después de Navidad.

- ¿Qué pasa?

- Adivine a quién cambiaron de torre.

- Aliviáneme el apuro, ¿a quién?

- Al recepcionista de la planta baja.

- ¿Por qué? – ese moreno era lo más lindo que tenía el edificio.

- Nos lo dijo cuando nos despedimos la semana anterior, lo cambiaron a la Torre Médica – edificio que está frente al nuestro.

Así comenzábamos aquel día, con tan nefastas noticias. La oficina parecía un cementerio, Catalina estaba sola en su isla, lo mismo que yo, Regina en su oficina, no llegábamos a diez las almas que nos encontrábamos en ese sitio. Este día llegué con mi nuevo look, ahora soy una chica con lentes, lo que sirve para redefinir mi rostro, porque las personas nos acostumbramos tanto a la imagen de quienes conocemos, que cuando lucen algo distinto, nuestra mente tarda en relacionarlo, por eso aunque parezca estúpido Clark Kent no es descubierto por quienes lo conocen, nadie imagina que aquel tipo con lentes y esa manera de ser pueda transformarse en Superman, así de increíble es la mente humana.

- ¿Qué hace aquí? – me dijo Catalina.

- Pues, aquí estoy, vine a trabajar – y acomodé mis cosas en el escritorio.

A Regina solamente la vi cuando llegó a saludarme y cuando se despidió.

- Ocupo ver su ID badge.

- ¿Para qué?

- Porque ocupo personalizarlo – y yo de idiota creí que iba a decorarlo con colores, rosado, lila, que le pondría algún diseño lindo, pero no, Tadeo hablaba de ponerle mi nombre y número telefónico. Pude por un momento imaginar que se me perdía y un grupo de hombres que fantaseaban conmigo al verme caminar por aquellos edificios, comenzaban a llamar para invitarme a salir… quizás exagero.

Esta semana de Navidad y la próxima que será Año Nuevo, la oficina cuenta con un horario especial de seis de la mañana a dos de la tarde, por lo que la cita que tenía con el abogado quedaba perfecta, la verdad es que era demasiado temprano para ir a casa y encerrarme en aquellas cuatro paredes.

2:40 p.m.

Sitio: Hotel Latino, trescientos metros Norte y cincuenta metros Este del Parque Central de San José. Hora: cerca de las dos y cuarenta de la tarde. Precio: veinte dólares la habitación.

Aquella abertura a medio lado que tenía mi falda le permitía al abogado meter su mano y andar mi pierna con total libertad (o las dos, si eso deseaba) mientras que nos besábamos recostados a la puerta de esa habitación (después me percaté de que no estaba bien cerrada), un sitio bien iluminado, con dos mesitas de noche, lámpara de pared, una cama con dos almohadas, sábana celeste, un sillón rojo algo maltrecho ya por el paso de los tiempos, televisor, ducha con agua fría (si tenía agua caliente, nunca funcionó) y una alfombra verde que estoy segura de que tuvo mejores épocas.

Yo le sostenía la cara con mis manos mientras que nuestros labios se enredaban en una telaraña de besos y mordiscos, a mí me tenía sujeta por la cintura. A él le encanta besarme los pechos y yo no tuve mayor problema en levantar mis brazos para que me despojara de mi blusa blanca como mi alma y abrir el brasier para que aquel hombre se satisficiera conmigo como si fuera el pequeño Apolo amamantándose en los brazos de la Diosa Leto dando un paseo por los jardines del Olimpo; y pensar que hay mujeres a las que no les excita en lo más mínimo que las besen allí, a mí me encanta que lo hagan.

Entonces volví a tomar su rostro entre mis manos mientras nos acariciábamos, me dio un beso y yo por impulso femenino lo abracé, al sentir su lengua en mi cuello le arañé un poco la espalda y lo hice dar unos cuantos pasos hacia atrás hasta que pudo sentir el colchón y caímos acostados sin soltarnos, yo encima de él. Empecé a desabotonar su camisa, él jugaba con mis pechos y comenzaba a zafar mi falda, yo bajé besándolo desde su barbilla, pasé por sus orejas, su cuello envuelto en una ligera barba de cuatro o cinco días, bajé hasta su ombligo, entonces me levanté un poco, extendí sus brazos hasta dejarlo en posición de crucifixión y lo fui recorriendo con mis manos. Abrí su pantalón, el hombre estaba con los ojos cerrados y yo hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar, comerlo. Poquito a poco fui dándome vuelta hasta que mis piernas quedaron sobre su cara, corrió mi tanga e hizo lo mismo que yo hacía con él (habemus adulterium).

Así estuvimos un par de minutos, hasta que quiso cambiar de posición y entonces me acosté boca abajo, levantó mi trasero, me sujetó por las piernas y me hizo suya o yo lo hice mío, como se quiera ver, el orden de los factores no altera el producto, yo solo recuerdo de esto la sesión de nalgadas cual si fuera un rodeo. Se detenía para besarme y rodearme con sus brazos, luego volvía a la faena y volvía a besarme, la excusa perfecta que usan los hombres cuando quieren rendir un poco más, pero cambiamos de postura, nos acostamos de medio lado para que la fricción le ayudara a él con su problema de tiempo y qué más daba, yo sentía más placer así, recostada sobre mi costado con él a mis espaldas besándome.

La otra técnica que utilizan los hombres para tardar un poco más, aparte de detenerse para besar, es detenerse y tocar a la mujer, eso les ayuda (no en todos los casos) a que su general vuelva a ser un simple soldado raso por un pequeño espacio de tiempo, pero yo ya estaba por terminar y que él hiciera eso solamente aceleraba el proceso, así que en un lenguaje de señas lo insté a que continuara con aquello que habíamos iniciado, volvió a entrar y esta vez estuvo así hasta que ambos terminamos. Estábamos abrazados, besándonos, nos reíamos, yo apretaba mis labios y luego lo besaba, ese era el regalo de Navidad que ambos ocupábamos, sería la última vez que nos viéramos por este año, hasta que nuestras agendas vuelvan a coincidir. El sexo es el único sitio donde todos blasfeman y nadie lo ve como indebido.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Regina estaba fresca como una lechuga, el día anterior había ido de paseo a San Carlos como chofer, viajó hasta la Zona Norte para preparar un rompope, así son las amistades, Evangeline en cambio, llegó ese martes molestando a aquellos que como yo habían salido favorecidos en las rifas de la fiesta navideña.

- Les he dicho, sigan mi ejemplo y pongan a Cristo como el Salvador de sus vidas, pero las cosas les entran por un oído y les salen por el otro.

- ¡Sobre todo! – me respondió recostada a la pared de la entrada.

Hoy es la segunda charla sobre primeros auxilios, pero mi corazón está cabizbajo porque Romeo e Isabel vuelven hasta mañana a la oficina. ¿Quién se maravillará como la pequeña Dorothy ante la grandeza de Oz? ¿quién verá la charla con ojos de extrema emoción?

Tampoco se llegaron a la oficina Vinicio ni Sandra, con lo participativos que fueron la charla pasada, pensar que se peleaban por ser asistentes. Al menos vino Nicolás, que me imagino estuvo ensayando por si le vuelve a tocar el papel de moribundo. Tampoco vino Amalia, por lo que Evangeline se quedó sin compañera para el voluntariado de práctica.

Qué feo son los chismes… apunto este solo por limpieza espiritual. Una de las chicas me preguntó por privado si sabía si alguien la había visto besándose durante la fiesta, porque creyó hacerlo con discreción. Bueno, al parecer fueron varios los favorecidos, porque hoy ya me contaron de dos casos que también se llevaron la rifa, así que hubo repartición de medallas, al parecer.

- Ni en eso tuve suerte – fue la triste frase de Evangeline mientras escuchaba los rumores.

De entrada, debo decir con un saco de tristeza en medio de lo profundo del corazón, que esta vez la asistencia fue mucho menor a la vez anterior, porque la vez pasada se dejaron convocar veinticinco almas puras como las trompetas de San Gabriel, esta vez solamente asistimos doce personas. En segundo lugar, debo reconocer que la charlista asistió en esta ocasión con ropa más juvenil, probablemente el Santo Niño de Atocha la iluminó y declinó venir con aquellos trajes tan de señora. Pero la juventud le jugó una mala pasada y confundió el control de la televisión, dos minutos después se rindió y Donato le aclaró la confusión que se tenía con los controles, ¡qué haríamos sin Donato!

La sesión espiritista, digo… la charla la iniciamos con una partida de Kahoot!, misma donde nunca tuve las de ganar. Nicolás comandó la tabla toda la partida pero al final el triunfo fue para Regina, yo tuve que conformarme con el tercer puesto, al menos quedé en el podio final, Regina se ganó un chocolate y además, fue la seleccionada para servir de actriz en el primer ejemplo.

- Hay que motivar la tos – dijo la señora, entonces Donato alzó sus brazos y desde donde estaba sentado comenzó a gritar “Regina” “Regina”, pero no, la señora no hablaba sobre motivar de esa forma.

Entonces el siguiente comentario me hizo pensar, una de las chicas preguntó lo que debía hacerse cuando alguien se atragantaba con agua.

- Uno no puede fallecer de esa manera – fue la respuesta de la charlista, esto me lleva a pensar sobre el por qué decimos que hay gente que se ahoga en un vaso de agua, ¡gente ignorante! Nadie puede morirse de esa forma, ¡aprendan a nadar!

Otra vez fue Regina la Julia Roberts de la oficina, esta vez para ejemplificar los golpes que se dan en las escrápulas para ayudar a alguien, sabrá Dios lo que son las escrápulas porque yo no me junto con esas señoras.

- No es como San Blas, San Blas… - dijo Regina.

- Correcto, no es de esa forma – y a continuación la señora explicó los conceptos - ¿usted es el más bajito de aquí, cierto? – le dijo a Nicolás cuando hubo terminado el ejemplo con Regina – es que necesito explicar cómo hacer la maniobra en niños, ocupo que se ponga de rodillas – lo que son las cosas, yo creí que Nicolás ya estaba de rodillas, pero no, estaba de pie cuando le pidieron que se arrodillara.

Aquí llegamos a la parte más emocionante “La maniobra Heimlich”, que consiste en colocarse detrás de la persona que está a punto de sufrir un patatús, rodearla con los brazos y estrujarle la parte entre el esternón y el ombligo. Paolo se quedó mirando como se acercaban a él hasta extenderle el brazo.

- ¿Es conmigo? – preguntó confuso.

- Sí, necesito que me ayude en este ejemplo.

- Pero no me va a apretar.

- No, tranquilo.

Entonces Paolo se levantó con dudas en sus ojos, se colocó delante de la instructora y acto seguido esta lo rodeó con ambos brazos.

- Esto debe hacerse de manera dura y grosera – “como el sexo”, me pensé. Porque a mí esas cosas de que ‘mami es que quiero tratarla con amor, como usted se merece”, esas cosas no son para mí, a mí que me escupan, que me jalen el pelo, que me nalgueen… como un carro de esa marca que no me paga propaganda pero que dice “no lo maneje, maltrátelo”. “Como usted se merece” … yo me merezco que me revuelquen, para que me acaricien tengo mascota.

- ¿Me va a hacer eso? - volvió a preguntar Paolo.

- No, pero ocupo que te desmayes, desmáyate – y Paolo dejó caer sus fuerzas, pero como estaba sujeto por los brazos no se fue al piso.

Había que comprobar si el resto de la clase comprendía aquello, entonces se llamó a Donato y a Evangeline a escena. Donato se colocó frente a Evangeline, porque claramente, de haber sido al revés, Donato jamás habría conseguido rodear con sus brazos a Evangeline.

- Recuerde, tiene que ser duro y grosero, si no, no sirve – imaginé a Sandra, así le gustan los hombres, duros y groseros.

Aquí surgió un inconveniente, porque Evangeline no encontraba el ombligo de Donato, tardó cerca de un minuto en encontrárselo, el tiempo suficiente para que este se hubiera ahogado.

- Rodéelo y la técnica es dura y grosera – le reiteraron a Evangeline.

- ¿Y si me quiebra una costilla? – preguntó Donato angustiado.

- No, es solo simulación – en caso de haber sido cierto, Evangeline habría alzado a Donato sin ninguna dificultad.

Quedaban tres ejemplos aún, la maniobra de Heimlich en niños y sí, de nuevo el elegido fue Nicolás, con la aclaración de que era la última vez que serviría de ejemplo, al menos por hoy. La misma técnica, pero en infantes, en este caso se ocupaba un muñeco y Catalina fue quien debió realizar el ejercicio, tuvo algunas lagunas mentales al inicio, pero sacó la tarea. Finalmente, la técnica en mujeres embarazadas y aquí fue Regina quien fingió estar en ese estado, al menos por dos minutos, Regina supo lo que era estar encinta.

Notas post créditos. Tengo varias:

Cuatro personas me han preguntado por besos que ocurrieron durante la fiesta del pasado sábado, incluyendo un beso entre tres, que al parecer no terminó de ser.

Tadeo no participó de la charla, aunque estuvo en la oficina. Algo le pasó a este muchacho, porque todo el día estuvo acongojado por algo, sus pensamientos lo sumieron en el silencio.

Mañana hay tamaleada en la oficina para el almuerzo y hay que asistir con vestimenta alusiva a la Navidad, además se celebrará a los cumpleañeros de noviembre y diciembre.

Y la más importante, comienzo a cerrar este ciclo de borradores, por lo menos por lo que resta de este año, puesto que la otra semana es Navidad y ya no veré a mis muchachos. Esta es la edición de fin de año para mis propios adentros, porque si todo sale como lo planeo, mucho antes de la próxima navidad ya habrán concluido estos escritos. Felices fiestas y que estas fechas traigan todas las alegrías y milagros que ansían nuestros corazones.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Génesis 18, 23-26.

Abraham se le acercó y dijo: —¿Destruirás tanto al justo como al malvado? Supongamos que encuentras cincuenta personas justas en la ciudad, ¿aun así la destruirás y no la perdonarás por amor a los justos? Seguro que tú no harías semejante cosa: destruir al justo junto con el malvado. ¡Pues estarías tratando al justo y al malvado exactamente de la misma manera! ¡Sin duda, tú no harías eso! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no haría lo que es correcto? Y el Señor contestó: —Si encuentro cincuenta personas justas en Sodoma, perdonaré a toda la ciudad por amor de ellos.

Llegué al lugar cuando el reloj marcaba las cinco y dieciséis minutos de la tarde, sí, lo sé, el evento comenzaba a las cuatro y treinta, pero cuándo se ha visto que una mujer llegue puntual a un sitio. Nosotras tenemos que embellecernos, hay que alinearse las cejas, tenía que colocarme las pestañas que compré, dudé entre dos pares de botas, verificar si la enagua quedaba muy corta o muy larga, que el maquillaje se viera natural, que el brasier no me tallara demasiado los pechos, que mi trasero resaltara, en fin… los hombres solamente se pasan la mano por el cabello y se cambian de ropa, eso lo hago yo en tres minutos, jamás entenderían lo que las mujeres tenemos que sacrificar para vernos como reinas.

Vinicio, Nicolás y Sandra llegaron a las tres y media, me imagino que llegaron a abrir, Nicolás iba con el atuendo más atrevido de los tres, Vinicio iba recatado, de acuerdo con su nueva forma de vida que no incluye licor y en este punto voy a defenderlo porque, aunque lo vi con un trago en la mano, debo confesar que no conté más licor entre sus dedos, lo que me alegra porque veo que es hombre de palabra. Sandra vestía de negro, pero creo que a ella sí le dieron más fuerte los tragos.

No más entrar estaba Paolo recibiendo a la gente del equipo con una foto sobre cartón de Romeo, debo confesar que la fotografía le favoreció mucho, lo vi incluso más joven, no, es joda, me alegra ver que Paolo anduvo con Romeo toda la noche, no lo abandonó ni cinco minutos y eso es de amigos. Acto seguido me topé con Donato que tenía unas mesas apartadas para la muchachada, dejé mi bolso y me puse a caminar, a los dos minutos venían Mateo y Evangeline con un trago en la mano y con ellos venían Nicolás, Sandra, Tadeo y Vinicio.

Quise ir a que me hicieran una caricatura, sé que no soy Lady Gaga, pero es bonito que la dibujen a uno y además tampoco iban a retratarme como Jack lo hizo con Rose, aunque también confieso que hubo un chico con botines blancos que, si me hubiera pedido ir al purgatorio con él, yo hubiera ido hasta el Infierno… ¡qué bárbaro!, mientras hacía fila para el retrato los chicos me llamaron para que nos tomáramos algunas fotografías con sombreros divertidos, le pedí al señor que seguía tras de mí que me guardara el campo y fui con ellos. Parecíamos un grupo de locos dentro de un manicomio, cambiando de poses y riendo a más no poder, ¡los amo! Volví a mi lugar en la fila y Nicolás y Mateo siguieron mis pasos, aunque no miré ninguno de sus retratos, cierto, sí vi el retrato de Mateo, muy acorde con él, el mío lo tengo bien guardado, espero que dure hasta mi vejez.

Luego fuimos cerca del escenario principal, llovía la música reggaetón y aquí salió Sodoma. Con unos tragos dentro y otros en la mano, entre Vinicio y Nicolás hicieron un sándwich con Sandra en medio, luego Nicolás le pasó el trasero a Sandra y luego hicieron movimientos varios entre él y Vinicio, Tadeo estaba haciendo ronda junto con Evangeline, pero esta estaba más preocupada por ver las escenas casi porno que por bailar, Tadeo en cambio dio rienda suelta a su yo fiestero y con un trago en la mano se puso a bailar lo más sensual que pudo, no desmeritó el show que sucedía frente a mis inocentes ojos. De pronto giré a mi derecha, Donato estaba bailando sobre una pierna, había llegado cerca y también se unió al baile.

Luego llegó Regina, y entonces volvimos a fotografiarnos, para quedar en una bella escena grupal, para el recuerdo.

- Yo no ocupo guaro para verme guapa – fue la respuesta de Regina cuando alguien le sugirió un primer trago para ensalzar su hermosura.

Caminó un rato con nosotros y luego fue a saludar al resto de compañeros que se encontraban en medio de las lujurias musicales de aquel lugar.

- Evangeline, hoy todo puede pasar.

- ¿Todo? – fue la respuesta de Evangeline a Mateo que ya comenzaba a sucumbir ante los efectos del alcohol y aquellos tragos que disimulaba con efímeros gramos de gaseosa.

Anduvimos de aquí a allá, unos pasos andábamos pocos, otros en cambio, sumábamos más gente, llegó Enrique, pero él es un ser de luz y así se comportó en la fiesta (no sé por qué mi subconsciente suelta una risa), bueno, tampoco es que fuera un ángel, !Enrique, por Dios!

- Es un travesti – me dijo Tadeo de manera callada sobre aquel vestuario que llevaba Evangeline, pero esta, en cambio se sentía cómoda y esa era la idea, “vayan como se sientan guapos” había dicho Donato días antes en la oficina y Evangeline se sentía guapa así, no había nada que discutirle.

- Este hijueputa trago está fuerte – no sé cuántos llevaba Mateo dentro, pero la manera en que movía sus caderas delata que a ese momento debía llevar al menos dos… bueno, tal vez no es mucho, pero considerando que en años anteriores Mateo se emborrachó a punta de café, todo es entendible.

- Doc, mueva las caderas – me gritaban, pero el baile y yo no somos compatibles.

- Solamente bailo salsa y merengue.

- ¿En serio? – y entonces moví una o dos veces el cuerpo, nada sexy.

Allí estuvimos un buen rato y cuando por fin me dio hambre, me fui con Evangeline, Mateo y Tadeo a buscar comida, el resto quedaron demostrando sus dotes de baile. Hubo nachos, hamburguesa, hot dog, galleta suiza, churros, granizados (no los probé, regalé mi tiquete). La comida salía a distintas horas, por ejemplo, los nachos y las papas empezaron a darlos hasta las diez de la noche, pero de eso hablaré luego. Amalia estaba allá, tranquilamente sentada en una de las mesas, acompañada por dos compañeros, comiendo relajada, la oficina estaba repartida en varios grupos.

Fuimos a probar los hot dogs, creo que el pan estaba un poco maltrecho, no tan fresco como yo hubiera querido, pero estaba grande, bien surtido “como debe ser” diría Sandra.

- Este hot dog se me está deshaciendo – Evangeline estaba peleando con aquella comida.

- Es que usted tiene la salchicha suave – le dije.

- Así no le gusta a Sandra – replicó Mateo.

- ¡Gente! ¡por Dios! – gritó Tadeo – estamos comiendo - pero con el volumen que tenía la música, era complicado escucharlo – doc, esta salchicha es mucho para mí, le comparto mi salchicha.

- ¡Cómo!

- Sí, tenga – entonces Tadeo compartió la mitad de su salchicha conmigo y debo decir que la salchicha de Tadeo tenía buen sabor.

Paolo seguía bailando con la fotografía de Romeo, de manera ceremonial y festiva, la imagen de Romeo recorrió toda aquella finca sin que le faltara un centímetro por cubrir. Siempre me burlo de que los chicos de la esquina tienen las vejigas cronometradas, pero esta noche su espíritu nos poseyó y al mismo tiempo, Evangeline, Tadeo y yo sincronizamos las nuestras luego de la primera tanda de comidas.

Entonces Amalia se sumó a nosotros, conversamos, tomó varios refrescos, a ella la defiendo, porque Amalia no ingirió una gota de licor, se sabe mucha mujer para eso. El grupo quedó dividido, la juventud se fue a bailar música urbana y el resto nos fuimos a escuchar a una banda de rock que se apropió de varios covers con total autoridad. Sonaron bandas como Guns N’ Roses, AC/DC, Enanitos Verdes, Héroes del Silencio. Cuando comenzó a sonar “Basket Cage” de Green Day, las melenas de Evangeline, Leandro, Enrique (que hasta el momento había pasado desapercibido) y Alfonso comenzaron a salirse de lugar, aquellas almas se entregaron por completo a los demonios del rock and roll y sus cabezas giraron trescientos sesenta grados con cada acorde musical. Alfonso estaba estremecido, Leandro pidió alguna canción de Rage Against The Machine y cuando lo vi, tiró al piso su bolso y varias cosas que llevaba encima para que su cuerpo fuera aun más ligero. En eso apareció Amalia simulando que tocaba la guitarra, se paró sobre un poco de barro y agitó sus manos justo cuando Sandra y Vinicio se sumaban a rockear.

- ¿Por qué se va tan atrás, tan sola? – me dijo el espíritu de Sandra.

- Es para apreciar mejor algunos detalles.

- Mmm… - Sandra miró frente a mí y entendió aquellos detalles que yo quería apreciar.

Ahí estuvimos saltando, coreando, moviendo las piernas, las manos, gritando a más no poder. Cuando terminó el tiempo de la banda se anunciaron las rifas, iban acomodadas por compañía y la nuestra era la última.

- Hoy me voy con premio – me dijo Amalia eufórica.

- Yo no tengo expectativas.

- Hay que ser positiva.

El animador empezó su trabajo, en aquella ruleta no se distinguía ningún nombre.

- No se distinguen los nombres en esa ruleta – me dijo Catalina, una de las chicas de la oficina que estaba junto a mí y que creo, da la casualidad de ser cuñada de Donato y quien también había estado presente en los bailes calientes al inicio de la fiesta.

- Esto es como ganar la lotería – le contesté.

Pero entonces comenzó el desfile de Finance. Dos compañeros ganaron premios de cien dólores en efectivo cada uno, luego dijeron el nombre de Amalia, los que estábamos ahí explotamos en aplausos, ganaba ciento cincuenta dólares. Amalia fue, recibió el certificado y luego comenzó a tocar mi pecho y espalda.

- Es para darle suerte, hoy usted se va con premio – e hizo lo mismo con Evangeline y Sandra.

Subieron los premios a doscientos dólares y entonces apareció un nombre en la pantalla “Bianca Luengo Baeza”, no lo creí, había funcionado el ritual manual de Amalia, me abrí paso en medio de Tadeo, Vinicio y Donato, recibí el certificado y cuando volví a mi lugar, llegó Paolo.

- ¡Se lo dije, se lo dije! – me gritaba a la cara – le dije que usted iba a pegar algo hoy.

- Y yo no iba a venir – le grité a menos de veinte centímetros de su cara.

- Se lo dije – y con sus dedos señaló sus ojos y luego los míos – tenía que venir – yo me reí, Paolo llevaba quince días convenciéndome de asistir a la fiesta.

- Le dije que viniera, usted sabe lo que es que la llamen y usted no hubiera venido – me dijo Donato cuando Paolo dio media vuelta.

- Y todavía hoy en la mañana dudé en venir – fue mi respuesta.

Aún quedaban por salir favorecidos, Sandra con un premio de trescientos dólares y otro par de chicos que fueron también vitoreados por todos los que asistimos de la oficina.

Cuando las rifas terminaron, me marché con Tadeo y Amalia a buscar algo de comida, era poco más de las nueve de la noche.

- Hoy hubo alguien más con premio – nos dijo Amalia - ¿usted lo vio?

- No, ¿a quién?

- No puedo decirlo, pero alguien se fue con un buen premio, porque en río revuelto hay ganancia de pescadores, se fue con un beso.

- Yo sí lo vi – confirmó Tadeo.

Estábamos los tres ahí, sentados tranquilamente a la luz de la Luna, hablando como personas civilizadas, hasta que a Tadeo lo atacó el hambre.

- ¿Todavía no hay nachos?.

- Dicen que dentro de veinte minutos.

- Hijueputas más lerdos, yo tengo hambre.

Amalia se disculpó, tenía un pendiente que hacer y yo quedé sola con Tadeo, hablamos de muchas cosas, cosas de familia, de gente, cuando Tadeo se enamore, ojalá que sea de una mujer que valga la pena, como la que él se merece. Yo me levanté, aún no estaban los nachos, traje dos gaseosas, una para mí y otra para él.

- ¿Me trajo gaseosa?

- Sí, para que le eche algo al estómago mientras sale la comida.

- Gracias, pero yo no tomo gaseosas.

- ¿Cómo? ¿por qué?

- Yo se lo había dicho ya, me hace daño.

Cerca de quince minutos después nos percatamos de que Amalia no había vuelto, nos había dejado solos.

- Amalia no volvió.

- No – le dije – debe estar entretenida con algo – entonces fui a buscar la comida, pedí dos platos y llevé a la mesa un plato para mí y otro para Tadeo.

Todavía quedaba por canjear el tiquete de las papas fritas y poco después de terminar los nachos, fuimos a hacer fila. Cuando llegó mi turno, yo tenía cinco tiquetes en la mano, el de Donato, el de Amalia, el de Tadeo, otro que ahorita no recuerdo y el mío propio.

- No puedo darle las cinco de una vez, puedo darle dos y luego las otras.

- ¿En serio?

- Bueno – aquel hombre miró a sus compañeros y luego siguió – a no ser que las cinco personas estén aquí.

- Lo están – me apuré a decirle – y entonces como acto de magia fueron apareciendo uno a uno a retirar sus órdenes. Tadeo y yo las pedimos para llevar, ninguno de los dos tenía campo en el estómago para algo más.

- Ocupo ir al baño – me dijo cuando guardó las papas.

- Creo que yo también.

Al salir ambos, Amalia estaba cerca y siguió con nosotros sin separarse.

- Me dicen la Pitonisa – me dijo Paolo cuando lo topamos cerca de la entrada y soltó una risa.

Nosotros seguimos y así llegamos frente a la tarima principal donde había bastante gente bailando y encontramos una mesa con cuatro sillas disponibles. El muchacho que animaba ofreció una botella de licor a quienes bailaran.

- Eso es pura mierda – dijo Tadeo.

- Sí – le secundó Amalia – nosotros fuimos antes a perrear y no nos dieron nada.

- No, no nos dieron nada, es pura hablada.

- ¿Ustedes fueron dónde?

- Ahí – me señaló Amalia – a la tarima principal a bailar.

Yo me froté la frente con ambas manos imaginando la escena del perreo intenso al que debieron someterse aquellas dos almas, de Amalia espero muchas cosas, de Tadeo no.

- Hay que ir a entregar esto antes de que se llene de gente – Tadeo se refería al brazalete que nos dieron en la entrada y que debíamos entregar para que nos devolvieran los documentos de identidad.

En la entrada estaba Leandro, venía con un paquete de nueve cervezas en la mano.

- Es que fui por una, pero como ya esto va terminando, me dijeron que si quería traerme el paquete y me lo traje.

Yo me despedí de quienes quedaban en el lugar, el reloj marcaba poco más de las once de la noche, venía con muchas sonrisas en el alma, con doscientos dólares de premio, y con muchos pensamientos (no todos cristianos, hay que aclarar). Salí de aquel sitio preocupada sobre cómo harían Mateo y Evangeline para llegar a sus casas. Principalmente Evangeline que era chofer, pero luego supe por un mensaje que puso en el grupo de trabajo, que llegó sin ningún contratiempo. A una de nuestras compañeras la sacaron en hombros, la fiesta había sido demasiado para su frágil cuerpo, había caído contra una de las mesas y no fue capaz de levantarse por sus propios medios. Donato llevó a Tadeo a su casa, no quiso enviarlo con Evangeline, le dio miedo. Amalia miró su teléfono, la separaban veinte minutos de ahí a su casa.

- Voy a quedarme un poco más, hasta que termine.

De buena fuente supe que la fiesta concluía a medianoche, yo llegué a mi casa cerca de las doce y veinte, guardé unas cervezas que llevaba, me cambié la blusa, estuve por ponerme pijama, pero siendo como es, que duermo sola, me fui a acostar sin pijama, por debajo de la cintura solo llevaba una tanga negra, dejé el teléfono en la cocina y no me di cuenta de nada más hasta que me desperté casi a las ocho de la mañana con la tranquilidad de que apenas es domingo y los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras no se asoman aún por aquí.
bristy bristy · · 2 comentarios · ♥ 4
Se llama vida a un sonido que golpea,
a una palabra, a una imagen,a un sentimiento
que me alivia del giro
de las estrella y de los días :
está en antiguas canciones y leyendas
en fuentes de luz, flores y estaciones,
en una boca, suave al besar,
en un grito de pájaro, en un soplo del viento.
A veces, de tarde srde con resplandor indoloro,
resuena en el valle de plata, el fiel ganado,
las aguas y las montañas se hunden
con silbido en una horma cálida,
en la que se mueve el fruto,
que pronto dará nueva vida a un grito.
Luego estalla en una llama berbellón de deleite,
sobre labios salvajes, los tartamudos caminan
como el sonido primaveral entre las cañas
de la orilla, la hierba del órgano,
la canción que nunca se canta del todo.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
“All I want for Christmas is you…”, decidí colocar el árbol de Navidad entusiasmada con buena música, acorde con las festividades que están por venir, aunque exista en el planeta tanta gente que se fastidia a sí misma con estas cosas. Esa gente no merece que le den ni un dulce, olvidan que las festividades son para recordar las cosas que nos han sido dadas para nuestro propio confort. Yo misma estuve disgustada algunos años con las celebraciones, de hecho, aun continúo enfadada con mi cumpleaños, pero esa leña es de otro saco. Durante la Navidad aprovecho para reflexionar las emociones que ha dejado el año que está a punto de acabar, la nostalgia por los momentos vividos.



Este veinte veinticuatro lo recordaré por tantas cosas que han llegado a mi vida y que no quiero que acaben. Por ejemplo, me permitió entrar a laborar a la Oficina Sunshine, allí he tenido la oportunidad de conocer a gente maravillosa, gente que se esmera por hacer un mundo mejor, algunos con tornillos menos o tornillos de más, pero de ninguno en ese sitio tengo queja alguna. De todos he aprendido tanto con su forma de ser. La fortuna también me sonrió con salud, que es tan necesaria para salir avante, nada que sufrir en cuanto a salud, el dinero no flota en mi cuenta bancaria, pero cada día tuve comida y abrigo, ¡qué más ocupa la gente!

Este año me regaló la fortuna del abogado, que, aunque no es mío, porque legalmente tiene dueña, lo siento propio, por lo que hicimos, los moteles donde estuvimos, los sudores que nos bañaron, los besos de tornillo y de sádicos que nos entregamos con y sin ropa, la visita que me hizo al parqueo de la oficina, las videollamadas en pleno trabajo, aquellas por las que tuve que salir al pasillo con una sonrisa en el rostro… en fin…

Mi casa no la decoro con mayor pomposidad, eso se lo dejo a Donato y Evageline que decoran sus casas con tanta fanfarria que desde el espacio pueden verse sus iluminaciones, lo mío es callado como mi espíritu. Sin embargo, he de admitir que entre las cosas que tengo aquí, guardo varios sobres de colores varios. Sí, los colores definen y acompañan nuestra vida, cada color tiene un significado propio, por eso he puesto en cada sobre alguna petición que me gustaría hacer por mis chicos, para que distintas bendiciones caigan sobre ellos en el año venidero. Los colores no fueron dados porque sí, hay un motivo para que el sobre de Mateo sea de un color y el de Regina de otro, no todos ocupan lo mismo, eso lo tengo clarísimo, si no, ¿para qué soy psicóloga? Solamente yo conozco los regalos que espero que el universo le entregue a cada uno, pero basado en el color espero que le sea más sencillo a Santa Claus el saber qué hacer con ellos.

De esta manera, esta es la elección de sobre para cada uno:

Mateo: Verde

Paolo: Naranja

Romeo: Rojo

Leandro: Verde

Alfonso: Negro

Amalia: Blanco

Evangeline: Azul

Isabel: Rojo

Regina: Naranja

Donato: Morado

Enrique: Rosado

Sandra: Blanco

Vinicio: Gris

Nicolás: Amarillo

Tadeo: Gris

¡Feliz Navidad!
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Me despertaron aquellos sonidos de ambulancias y patrullas que últimamente rondan en mi cabeza más de lo que debiera ser habitual en una persona. Amanecí con algo de jaqueca por el fin de semana, con la esperanza puesta en el lunes, algo que nadie hace en su sano juicio.

Con Isabel disfrutando junto a Romeo de las bellezas de Uruguay mientras trabajan allá un par de semanas, toca ver si Enrique es capaz de madrugar lo suficiente para abrir la oficina a las seis de la mañana y para mi sorpresa lo consigue.

Yo llegué antes y aquella figura de Leandro estaba maltrecha, como dolorida, con la cintura casi dislocada.

- Es que subí por las escaleras – estaba algo agitado aún, tenía las manos en su cintura tratando de agarrar algo de aire para sus pulmones.

Los chicos necesitaban un reporte, mismo que no llegó durante el fin de semana y por el que Sandra preguntó a otra oficina poco después de entrar a trabajar.

- Voy a preguntar por ese reporte, para saber a qué hora lo entregan.

- Ve – me dijo Evangeline – esa es una mujer decidida.

- Así deberían buscarlas Vinicio y Nicolás – ambos se voltearon a verme.

- ¿Cómo deberíamos buscarlas? – preguntó Vinicio frunciéndome las cejas.

- Como Sandra – le contestó Evangeline.

Entonces ambos se voltearon a mirar a aquella mujer que en la esquina comenzaba un mensaje con un “Buenos días” para consultar sobre aquel reporte que necesitaban con carácter de urgencia.

- Así soy yo, una mujer decidida.

- Sí – le afirmé – ahora, otra cosa es ver si las decisiones son buenas o malas – pero el mensaje de Sandra tuvo efecto y en cuestión de minutos recibieron lo que necesitaban.

Entre los ajetreos típicos para comenzar a trabajar ordenadamente un lunes, pasaron varias cosas: a Enrique se le perdió su taza de tomar café (posiblemente algún fantasma la usó durante el fin de semana), a Evangeline le faltaba el mouse de su computadora (alguien se lo había cambiado) y yo, yo solamente esperaba que la virginidad de Sandra no se hubiera perdido entre tantas cosas.

- No – me dijo Sandra – mi virginidad sigue intacta, como debe ser – entonces pude respirar algo tranquila, sabiendo que ella aún se preservaba por si algún día contraía el santo matrimonio.

Comienza la segunda semana de diciembre, con los aires navideños en las calles, con el viento enfriando la temperatura y con los empleados a la espera del aguinaldo.

- Hoy nos vemos todos guapos – nos dijo Alfonso mientras se servía el café, recordando que, en nuestro caso, el aguinaldo se entregaba justo ese día.

Entonces hizo su aparición aquella hembra, vestida completamente de morado, con su sonrisa habitual, se sentó en el campo donde usualmente se ubica Isabel, a la derecha de Evangeline, saludó a todos y cerca de media mañana se unió a la conversación que sosteníamos sobre los hombres.

- Apunte, doc, apunte – estaba segura de sí misma – no ha nacido el hombre que me domine, yo soy indomable.

- Voy a apuntarlo en Excel, Amalia, para que no se me olvide – le dijo Evangeline sin despegar la mirada de la computadora.

- Apunte – le contestó Amalia – y mi esposo sabe, así lo expliqué desde el primer día, conmigo las cuentas son claras, a mí ningún hombre me domina.

Debo reconocer el gesto de Amalia de sentarse a la mesa a compartir el almuerzo con Evangeline y conmigo, a pesar de que Mateo la reclamaba para sí.

- Hoy voy a sentarme con ellas para compartirles de mi sabiduría.

Ya eran cinco las veces que Amalia saludaba durante el día a Tadeo y cuando vio que este llegaba a almorzar le dijo:

- Buenos días, Tadeo.

- Amalia, ya me ha saludado como cinco veces hoy.

- Perdón, no recordaba si ya lo había saludado.

Todavía en la sala de juegos, cuando Tadeo jugaba una partida, llegó Amalia.

- Ya viene a darme malas vibras – dijo Tadeo apenas la vio entrar.

- Tadeo, ¿ya lo saludé?

- Amalia, es en serio, ya cálmese – y en eso perdía Tadeo una vida en el juego y la calma con aquella pobre mujer.

Luego del almuerzo, llegó la médico general a buscar a Sandra a su escritorio, para que fuera a la cita que estaba programada.

- Mídase, metro setenta - le gritó Vinicio, que estaba a medio metro de distancia – como sos tan alta.

- Más alta que usted sí soy.

- ¡Jodás!

Quince minutos después volvía Sandra a su campo.

- ¿Midió el metro setenta? – fue el recibimiento de Vinicio.

- Metro sesenta y ocho – le respondió Sandra de manera calmada.

- Dos centímetros más alta ¡qué bárbara! – Sandra puso rostro de indignada y se colocó los auriculares.

Ese martes cuando fui a despedirme estaba Alfonso de rodillas delante de Enrique.

- Es que me fue infiel, doc.

- Sí – dijo Alfonso levantándose, con mirada de angustia – le fui infiel con un hombre más guapo.

- Más guapo no creo, porque no conozco hombres más guapos que los de esta oficina.

- Bien dicho, doc – me contestaron ambos al unísono.

El martes cerró así y el miércoles pasó con la gracia de quienes viven esperando que llegue el sábado, que será la fiesta de la empresa. Sin embargo, para ser justos con el miércoles recuerdo principalmente dos cosas: el masaje que recibí en los hombros por parte de Donato, él es el segundo muchacho que me masajea los hombros en cuestión de dos semanas, el anterior fue Enrique y debo decir con toda ley que ambos podrían especializarse en eso, tienen unas manos poderosas. La otra cosa que recuerdo es a Sandra y a Vinicio bailando cada uno sentado. Sandra con las manos arriba y Vinicio moviendo la silla al compás de sus caderas. Mientras ellos bailaban, yo limpiaba una lágrima que me corría por el ojo izquierdo mientras escuchaba “María Luna” de Bernardo Quesada, un recuerdo quiso llegar y me vi forzada a arrancarlo. Un rato antes había reído para mis adentros escuchando “Bailando” de Frankie Ruiz, curiosamente también por un recuerdo (ver Perfiles Psicológicos: BENVENUTO IN PARADISO).
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
- Se lo voy a decir en frente de Regina – y esta se detuvo junto al escritorio donde se hallaba Tadeo.

- Dime.

- Hay tres maníes colocados en la fuente de snacks, si no toma uno es por lerda.

- ¡Tres! – me reiteró Regina.

- Pensé que uno de los chicos de la oficina del fondo había preguntado por mí.

- ¡Qué lindo! – aplaudió Tadeo – comenzamos una conversación sobre snacks y la termina sobre hombres.

- Los maníes le trajeron recuerdos de los hombres – opinó Regina.

En lo que va del año es la segunda vez que vengo un jueves a la oficina, la vez anterior fue hace poco más de un mes, en Halloween. Por mi presencia un jueves me consultaron Mateo, Tadeo y los chicos de limpieza cuando fui a lavar los platos del desayuno.

- Es que esta isla de escritorios siempre está vacía los jueves, si no recuerdo mal – Mateo no estaba seguro de que yo viniera los jueves, así que lo dudó cuando le comenté que yo frecuentaba la oficina ese día de la semana.

Enrique estaba en la esquina bien acompañado junto al cuerpo femenino mejor tonificado de la oficina, hay que decir la verdad de vez en cuando.

En ocasiones la cordura invade la mente de aquellos que parecen destinados a nunca encontrarla y por algún motivo eso sucedió ayer con Vinicio cuando Nicolás le hizo aquel comentario que parecía sacado de alguna película cómica, pero que Nicolás había formulado con completa autenticidad y realismo. No sé por qué se me vino a la cabeza este episodio, voy a considerarlo en los apuntes del jueves, a pesar de saber que sucedió el miércoles, pero aprovecho antes de que se me olvide.

- ¿Y si hacemos un intercambio de tangas? – la cara de Vinicio fue de absoluta incredulidad en el momento en que escuchó aquella pregunta.

- ¿Cómo? ¿con quién?

- Con las muchachas – Nicolás parecía encantado con la idea que se le acababa de ocurrir – para Navidad.

El alter ego de Vinicio apareció por un breve espacio, por unos minutos el Vinicio fiestero le cedió su campo a la versión de él que conocía sus límites, a la versión sensata. Me pregunto qué dirían Amalia e Isabel, dos mujeres que son tan serias, qué dirían si escucharan aquellos descarrilamientos de la juventud que se hacían presentes en la figura de Nicolás. ¡Un intercambio de tangas! Eso era lo último que el mundo necesitaba, con esa propuesta se demostraba que necesitábamos la segunda venida de Jesucristo.

Aquel jueves me vio ser bendita entre los hombres al momento del almuerzo. Sentados a la mesa estaban Paolo, Mateo y Tadeo, charlamos sobre la fiesta de Navidad que se realizaría la siguiente semana en Santo Domingo de Heredia, los horarios, conciertos, Mateo buscó música salsa para almorzar con buen ambiente y Paolo rememoró sus años de adolescente en su querida Venezuela, recordando las fiestas a las que asistía bailando con la música de Los Amigos Invisibles, banda que hasta ese momento Mateo creyó que solo yo conocía en la oficina y Paolo terminó contando luego cómo una de sus amigas se había casado con uno de los miembros de Salserín. En vista de que Evangeline no asiste a la oficina los jueves, desayuné sola y a la hora del almuerzo comencé una partida de videojuegos en solitario, hasta que Tadeo entró a la sala y tomó uno de los controles, entonces jugamos hasta completar la hora de descanso tratando de no hacer ruido, porque Regina tomaba una siesta justo a la par nuestra, envuelta en una sábana. Después del almuerzo, Paolo anduvo la oficina por todas las esquinas, llevaba a la mano una lista con los nombres de los empleados, un lapicero azul y una buena cantidad de sobres blancos sellados con cinta. Cada sobre llevaba el nombre de un empleado y dentro de él estaba la entrada para la fiesta, con los vales intercambiables por bebidas y alimentos.

Ahora me tocará buscar un vestido bonito, porque no quiero que digan que la psicóloga lleva los problemas mentales en su vestimenta.
bristy bristy · · 2 comentarios · ♥ 5
La noche, como un pájaro que ha regresado,
pasa silenciosa y enamorada más allá de la luna,
y los primeros que han traído consigo el impulso
quedan conmovidos en la oscuridad.
Incluso antes de la magia de los árboles en flor,
comienzan los profundos susurros que surgieron
mucho antes en los sueños confusos en anticipación
solitaria.
Aquellos que estaban separados unos de otros,
que no se percataban de lo inestable que es todo
en la vida,
de lo inestables que eran ellos mismos en sus sueños,
esta noche vuelven su rostro sin amor.
La luna se aleja y deja oscura la sombra del desencanto
sobre tantas bocas.
Robsalz Robsalz · · 2 comentarios · ♥ 1
Le había mentido a Nicolás, sí lo había visto a la entrada del edificio, pero no quise interrumpir aquella escena íntima que tenía a Nicolás arrinconado contra un automóvil con la presencia de Vinicio haciendo mal tercio en medio de aquella calentura acaramelada que sucedía en la acera. Aquella muchacha abrazó a Nicolás y lo sucumbió con dos besos que hacían suspirar al más adverso al amor. Todavía iba yo subiendo por el tercer nivel de las escaleras y Vinicio estaba esperando a que dejaran respirar a su amigo.

- No nos saludó en la entrada – me dijo Nicolás cuando por fin logramos entrar a la oficina, pero como dije antes no quise interrumpir.

Justo el día en que Sandra decidió madrugar para llegar temprano, Isabel volaba rumbo a Uruguay por trabajo, así que las esperanzas de que ella abriera temprano se esfumaron rápidamente. Estábamos fuera de la oficina, un simpático grupo de ocho personas contando los minutos, Nicolás y Vinicio hablando de amores, Sandra al otro lado explicando los motivos por los que trataba mal a un conocido en común y yo a punto de dormir. En eso estábamos cuando al dar las seis y veintinueve se abrió el ascensor y salieron de él Leandro y Tadeo, este último con las llaves de la oficina. Tadeo llegaba justo a tiempo porque casi nunca aparece antes de las siete, llegó directo a la cocina a servirse un plato con cereal, algo ligero porque ya había desayunado en su casa. Evangeline y yo hicimos lo mismo, nos servimos el desayuno antes de sentarnos en nuestros puestos de trabajo a laborar como Dios manda a quienes le son fieles.

Quiero aprovechar ahorita que la memoria me regresa y pedir disculpas a Amalia, aunque ella no sepa por qué ni se vaya a enterar, tuve la impresión de verla discutiendo con Tadeo durante el team building, pero fue solamente eso, una impresión. Tal vez es porque ando en mis días y el humor y la visión se ven alteradas, cosas que los hombres jamás entenderán. Lo siento, linda.

El pobre Vinicio anda resfriado, pero ¡claro!, eso es lo que le pasa a uno si se cambia de ropa dentro de un carro en plena montaña a las tres de la mañana, el aire frío entrando por el cuerpo que está caliente, esos cambios de temperatura no son tan buenos, al menos andaba ropa en el carro, imagínate cambiarte de ropa porque estás contra tiempo a esa hora, mientras que Sandra anda indecisa entre un cuarentón, el hijo de este, el vecino del cuarentón y el hijo del vecino, porque Sandra sabe que en la variedad está el gusto y el paladar de ella es muy delicado, no logra decidir su sabor favorito a la primera. Porque Sandra es como una ONG, ella disfruta sin fines de lucro, lo suyo es por ayudar al prójimo y ayudarse ella si acaso se puede, por eso mismo la veo buscando compañías que compartan sus ideales de comportamiento social, de dar a los más necesitados y que los más necesitados le den a ella, es aprendizaje mutuo. Aquí el asunto es que ella no lucra de manera económica, no lo necesita, ella lucra, si es que cabe el término, con favores, lo suyo son las especias sociales.

Camino a la reunión diaria sentí un leve masaje en los hombros, cerca de cinco segundos, era Enrique, tan atento este muchacho, lástima que no fuera mi querido abogado, porque para estas cosas de relajarla a una tiene mejores manos, pero hay días en que no podemos tener todo lo que queremos. Ya en la reunión el aire estaba helado, Paolo se situó en la esquina, pero la oficina estaba tan fría que en cuanto vio que el sol comenzaba a asomarse, se fue a sentar entre Donato y Evangeline para calentarse un poco los huesos.

El día lo terminé angustiada, pensando en Tadeo, ese muchacho entró en la sala de juegos cuando Evangeline y yo jugábamos, pero entró con los ánimos por los suelos, los hombros bajos, la mirada perdida y la boca seca de palabras, lejos de las sonrisas que acostumbra. Paolo estuvo jugando con nosotras, pero se retiró minutos antes de terminar porque el tiempo apremiaba y ya había gastado su hora de almuerzo.

Es martes cuatro de diciembre y sigo sintiendo el mismo temor cada vez que escucho una patrulla en la calle.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
El fin de semana lo empleé para descansar un poco después del team building, actividad sobre la que escribí en mi borrador anterior, con conversaciones varias. Sábado y domingo solamente necesitaba levantarme tarde, no preocuparme por el reloj ni por nada en especial y así lo hice hasta que al encender la televisión estuve viendo una película cuyo nombre ahorita no recuerdo pero que trataba sobre un chico que no se da cuenta de la protagonista está enamorada de él. Así con los hombres, nunca prestan atención a lo que se encuentra a su alrededor, motivo por el que pocos saben darse cuenta de cuando una mujer les está coqueteando, tampoco alardeo mucho porque hay mujeres que tampoco se dan cuenta cuando un hombre quiere con ellas, pero de momento voy a enfocarme en esas cosas que las mujeres hacemos para llamar la atención de un hombre, para bien o para mal, porque nadie es capaz de leer el futuro.

Punto Uno. Conversaciones. Sí es lo más obvio y por lo mismo es difícil de creer que algunos hombres no lo sepan, pero hay casos. Es lo más simple, la chica coquetea contigo por texto o chat, por lo que, en la mayoría de los casos, cuando tienes a una mujer con la que mantienes ese tipo de conversaciones es muy posible que ella esté interesada en ti. Las mujeres interesadas en un hombre no tienen problema en hablar de manera sensual sobre la intimidad, porque no hablamos así con todos los hombres, nosotras solamente lo hacemos con aquellos con quienes nos sentimos en confianza. Aquí también entran las bromas o insinuaciones sobre el sexo. Las mujeres usamos esta estrategia desde que la Tierra es redonda.

Punto Dos. Buscar tiempo a solas. La mujer debe sentirse muy cómoda para querer pasar tiempo a solas con un hombre, demasiado cómoda, por lo que, si la chica te permite que la visites o viceversa, significa que has ganado puntos en ella. Si acepta pasar la noche, ¡Bingo! Has pasado al siguiente nivel con esa mujer. Yo sé que es muy de película romántica, pero esa escena donde la mujer invita al hombre a tomar una taza de café pasa con mayor frecuencia de la que la gente cree, cuando un hombre se da cuenta de que la mujer quiere pasar tiempo en exclusiva con él, puede significar la luz verde que buscan para algo más.

Punto Tres. Tocar con frecuencia. También es muy obvia, pero cuando una mujer busca tocar al hombre con frecuencia, el cabello, los hombros, el abdomen, es señal de querer algo más y hay hombres que no entienden. ¡cómo es posible! Aquí lo que hacemos las mujeres es muy sencillo, buscamos marcar nuestro territorio. Las tímidas buscan tocar el brazo o la espalda, otras menos relajadas buscan el regazo o el rostro y las más descaradas, cuando te abrazan tratan de rozar su pecho contra el tuyo.

Punto Cuatro. Contacto Visual. Una de las señales más claras del interés de una mujer e incluso de sus deseos de llevarlo a la cama es la manera como lo mira, o ¿acaso los hombres no han escuchado aquello de que una mirada dice más que mil palabras? Los labios pueden decir lo que sea, pero los ojos nunca mienten, con mucha frecuencia los ojos nos traicionan. Porque donde nuestro corazón tiene el deseo, los ojos lo encuentran y si de casualidad no te mira los ojos cuando habla, sino que en vez de eso busca mirarte los labios, ¡qué esperas!

Punto Cinco. Está de humor. “Con usted sí me siento bien”, una de las frases más delatadoras que existen en el hermoso idioma español y que las mujeres utilizamos para obtener nuestra recompensa. Otra frase que usamos es cuando en general le decimos a un hombre que llevamos tanto tiempo de no acostarnos con alguien o que hacía mucho no nos divertíamos con alguien, esa es una gran pista para ir acelerando el camino.

Punto Seis. Te muestra el cuerpo. Y no hace falta que las mujeres nos desnudemos en este punto, no seamos tan fáciles. Pero también es cierto que cuando estamos cerca del hombre que nos interesa tratamos de que nos descubra, que mire nuestros dotes, aquellos que la naturaleza se encargó de darnos con tanta maravilla. Si la mujer está interesada, créanlo hombres, se vestirá para la ocasión. La ropa demuestra muchas veces el grado de interés que una mujer tiene en ustedes.

Punto Siete. Te alienta. Alentamos al hombre a seguir, a nosotras nos gusta dejarles varios “no sé” en la cabeza solamente por el placer de verlos intentar conseguir un “sí”. Cuando no tenemos ningún tipo de interés, casi de inmediato soltamos un “no”, pero cuando queremos hacerlos sufrir para no ponérselas tan fácil, es porque en el fondo queremos que lo obtengas, así que no desesperen ni se sientan derrotados, un “no sé” es positivo la mayoría de las veces.

Punto Ocho. Se acerca todo el tiempo. ¿Se han preguntado por qué esa mujer quiere pasar tanto tiempo con ustedes?, sí es por eso, de nada. Esa mujer que parece que está en todas, que invade tu espacio, que siempre llega donde están ustedes. Ya lo dije antes, las mujeres marcamos nuestro territorio y si nos aparecemos en todos lados no es por simple casualidad, es porque queremos que nos noten, porque queremos con ustedes, así sin tapujos, no sean idiotas, nadie está en todos lados porque sí, hay un motivo, nos gustan, nos atraen.

Punto Nueve. Te elogia más de lo normal. No es que ustedes los hombres sean la parte perfecta del universo, pero a menudo cuando los elogiamos cuando otros no lo hacen, cuando les levantamos el ánimo, cuando estamos ahí para ustedes, es porque queremos que lancen una buena bola en su turno. Hay mujeres que dicen “qué rico se ven esos labios”, “qué buen trasero”, sí no solo los hombres usan esas expresiones, nosotras también, a nosotras nos gusta ser sugerentes, así que pongan atención.

Punto Diez. Lo dice sin tapujos. ¡Por Dios! Si una mujer te dice de manera directa que quiere contigo, no hay nada que explicar, ya ella explicó todo. Hay quienes dirán que esa mujer es una lanzada, que es esto y lo otro. Pero no, la verdad es que es una mujer que sabe lo que tiene y está segura de que lo va a conseguir.

Este miércoles vuelvo a la oficina, porque este diciembre he hecho un desbarajuste en mis horarios y estaré yendo días que usualmente no asisto. Hasta la próxima página.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Las Vueltas de La Guácima, Alajuela, Costa Rica. La actividad del team building estaba programada para iniciar a las nueve de la mañana, yo iba temprano, en el centro de Alajuela, a unos once kilómetros del sitio donde sería el evento me detuve para desayunar una taza con café y un gallo pinto con salchichón y huevo frito. Tenía buen tiempo, restaban aún treinta y cinco minutos para que saliera el bus, aproveché el descanso para comer tranquila, relajada. En el salveque llevaba un juego de ropa adicional porque Amalia había escrito la tarde anterior que habría partido de futbol y varias chicas estábamos apuntadas para participar, el condominio donde estaríamos, que es donde vive Romeo, también cuenta con piscina, pero no llevé mi traje celeste de dos piezas, así que la piscina quedaba descartada.

El bus me dejó a unos trescientos metros de la entrada principal del condominio, distancia que caminé y en la que pude apreciar las bellezas de esta zona, incluyendo áreas de ganadería y montañas. Después de mostrarle mi identificación al guarda y de que este verificara que yo estaba en la lista de invitados, pude entrar. Allí venía Isabel hacia la salida, en busca de estacionamiento, porque los campos cercanos al rancho estaban ocupados.

- Espéreme, para no subir sola – me quedé de pie en la acera mientras la veía bajar y subir del auto para acomodarlo de manera correcta, esta mujer debió llevarse diez minutos en eso, casi al mismo tiempo llegaba Leandro con una de las compañeras y los cuatro nos fuimos caminando y charlando hasta el rancho.

- Yo no podría vivir aquí, necesito jardín, espacio – y entonces, Leandro movía sus manos mientras hablaba.

- - Yo también, todas las casas están pegadas – Isabel ya había entregado lo que nos correspondía llevar para el almuerzo y ahora subía con nosotras.

El sitio es bastante bonito, el rancho es un área amplia con jardines alrededor, una piscina hacia el Norte (que creo que nadie usó), una cancha de futbol al otro costado, que estaba embarrialada y un área en construcción de la que luego debatimos el uso que le darían, yo creo que será una cancha para baloncesto y voleibol. Después de saludar, tomamos asiento en una de las esquinas de las mesas que formaban una enorme c, donde se encontraban ya Vinicio, Nicolás y Sandra. Algunos como Regina y Amalia tuvieron que trabajar un rato debido a sus puestos de trabajo.

- Me estoy muriendo del hambre – me dijo Isabel que estaba sentada a mi derecha.

- ¿No ha desayunado?

- No, estoy esperando que nos den de desayunar.

- Yo pasé a Alajuela y ya vengo desayunada.

En eso comenzaron a jugar a las cartas, Vinicio, Nicolás y Sandra, un mazo de cartas negras que bien podría ser un tarot y debo confesar que no recuerdo bien, pero algo comentaron sobre unas nalgadas y entonces Isabel se volteó hacia mí y me dijo riendo.

- Yo creo que Sandra ni lloró al nacer.

- No – le afirmé – de seguro cuando la nalguearon pidió que le dieran con más fuerza.

Entonces nosotras dos nos sumamos a jugar ron, pero hace muchos años que no juego a las cartas.

- Sandra lee las cartas – nos contó Nicolás, pero atreverse a que Sandra le lea a uno las cartas, es un juego de doble filo.

Nos sirvieron entonces un plato con frutas, manzana verde, banano, kiwi e Isabel calmó un poco el hambre. No sé si alguien lo notó, pero de pronto, Leandro le dio un golpe en seco a la mesa y entonces lo miré, sorprendida.

- Me están comiendo los zancudos.

- Yo creo que es una avispa.

- Yo no sé qué es, pero voy a salir comido.

Donato pidió la palabra y entonces explicó que nos iban a dividir en equipos para un rally donde él y Paolo estarían a cargo de dictar justicia.

- Chiquillos, yo sé que hay gente muy competitiva, pero es solo un juego.

A continuación contó en qué consistía, eran seis estaciones de juego, nos dividieron en seis equipos de entre cinco y seis miembros.

- Hay que vigilar a ese equipo – dijo Romeo en clara alusión al equipo en que yo había quedado.

Antes de iniciar, fuimos llamados al área cerca de la piscina para sacar una fotografía grupal, de la cual Regina era la encargada de tomar, pero creo que a Regina eso de ser fotógrafa no le queda, porque hubo que posar seis veces, porque por algún u otro motivo las fotografías no salían como debían, por suerte no se gana la vida de esa manera.

Era obvio, nosotros ganamos y hay que ver lo que discute Tadeo, ese hombre se peleó con el universo completo, porque no era justo que perdieran, porque aquél equipo había hecho trampa, porque así no era, porque no lo explicaron de esa manera, Tadeo anduvo buscando contrincante para un combate de lucha libre y yo hubiera pagado palco para verlos pelear.

Resultó que luego del rally quedaba una hora de tiempo antes del almuerzo, sirvieron unos snacks que las que jugamos futbol no alcanzamos a probar, y aquí es donde hago protagonista a Amalia. Esta muchacha escribió la tarde antes en el chat de la oficina para recordar que habría una mejenga, por lo que debíamos llevar zapatos adecuados, ya fueran tacos o tenis, para departir un rato jugando el deporte de O Rei Pelé. Pero a la hora de la verdad, cuando estábamos listas entre otras, Isabel, Evangeline y yo, resultó que Amalia que era la encargada no había llevado ropa para jugar, o al menos eso nos dijo, no supimos si el barro la echó hacia atrás o si de verdad le había fallado el closet, la cuestión es que nos dejó plantadas como los novios que no llegan a la boda. Lo confieso, a los veinte minutos estaba totalmente fundida y tuve miedo de que me diera un ataque al corazón, lo mismo Evangeline, por lo que nos retiramos de manera vergonzosa a la zona de desahuciadas deportivamente hablando, para luego ir cada una a buscar sus cosas para hacer uso de la ducha y volver a las mesas.

A los pocos minutos Donato anunció que el almuerzo estaba listo y que podíamos servirnos de manera ordenada, en fila, el bufet disponía de pavo (en trozos con hueso o en rodajas), pan, puré de camote (delicioso), salsas, elotes con mantequilla (para quitar los antojos), refrescos, ensalada, ponche de frutas y licor por si alguien quería ligar el ponche de frutas.

- No doc, yo soy mentiroso, yo puedo ocultar cosas, pero mentir no – Paolo estaba detrás de mí haciendo fila, con el plato en la mano.

Luego vi a Alfonso que estaba recostado junto al ponche de frutas riendo a más no poder, imagino que el ligue que hizo con el licor fue demasiado para él. Algo me dijo Vinicio cuando volví a mi lugar, pero no lo escuché, no lo noté o mi cerebro simplemente hizo caso omiso de su presencia.

- Martina, ¡Martina! – entonces lo miré – no me ignore – es la segunda vez en cuestión de dos semanas que Vinicio se siente ignorado por mi persona, perdón.

Vinicio estaba en medio de Nicolás y Sandra que estaba vapeando con total libertad, tenía frente a ella tres vapeadores diferentes con los que estaba formando círculos de humo, Sandra estaba en otro mundo, un mundo donde no cualquiera podía llegar. Entonces Nicolás le hizo conversación y los tres rieron con fuerza.

- Pero es que…

- Sandra, ¡suave!, le estoy hablando – Nicolás detesta que lo interrumpan, pero no era culpa de Sandra, como dije antes, Sandra estaba en su propio mundo.

- Doc – me dijo Vinicio riendo y mirando de forma cómplice a Nicolás – usted sabía que Nicolás y yo somos …. (se me acabó el lápiz justo a tiempo antes de seguir escribiendo).

- Sí – dijo Nicolás apretando los labios.

- Por el video que Sandra me pasó del paseo a la playa, parece obvio.

- ¡Sandra! ¿Qué video le pasó usted? – gritaron los dos al unísono.

- Ay, no sé, esperen, ¿fue este? – me preguntó Sandra mostrándome el teléfono.

- No, no fue ese.

- Sandra, ¿cuál fue? – los dos estaban alterados – preste para ver – le dijo Nicolás quitándole el teléfono - ¡por Dios! En este se me ven los calzones.

Sandra siguió en lo suyo, Amalia se acercó para ver aquellas fotos y Donato también llegó a nuestro lado.

- ¿Cuántos ha probado? – le preguntó a Sandra.

- Ya los probé todos.

- ¿Todos?

- Sí.

- Golosa.

- Es que no he podido probar nada más.

Poco después se puso de pie, dejó los vapeadores y se fue con el plato donde había comido a los baños.

- ¿Qué se fue a hacer Sandra con el plato al baño? – la situación había sorprendido a Vinicio y a Mateo que llegó a sentarse junto a nosotros.

- ¿Por qué el puré tiene que ser de camote?, pudo ser de papa – qué poco gusto culinario el de Mateo, el puré es de camote porque tiene que ser de camote.

Resulta que Nicolás cumple años este fin de semana y hoy en la noche van a celebrar a la Calle de La Amargura, una zona que se encuentra en San José y donde hay varios bares de mal vivir, pero donde Vinicio, Sandra y Nicolás se sienten en su ambiente.

- Están cordialmente invitadas – nos dijo Nicolás a Isabel y a mí.

Isabel hizo ademán de hablar, pero entonces se quedó callada, se acercó a mí, puso su mano en mi hombro y me dijo.

- Iba a decir algo.

- Pero…

- No, no creo que sea algo que nunca hayan hecho en su vida, por supuesto que ya lo hicieron.

Durante esta actividad me di cuenta de que a Isabel le da miedo entregar los anillos o que se los entreguen a ella, por eso sigue soltera.

Pasadas las dos de la tarde, la actividad se dio por terminada, el día fue sumamente divertido, además de Leandro, Sandra también fue picada en los brazos por zancudos (creo), imagino que no amanecieron en sus casas y si así fue, no creo que se levantaran antes de mediodía del sábado, yo regresé a mi casa con algo de comida que sobró y de la que uno podía disponer, una bota navideña con rompope y queque, además de algo de cansancio, pero con la ilusión de que el otro año, Dios me permita continuar aquí, para volver a disfrutar de una linda jornada como la de este día.
Alde Alde en Blog de Alde · · 8 comentarios · ♥ 3
Tú quieres que yo te ame,
cuantas veces lo voy hacer,
tú quieres que yo derrame,
más lagrimas que ayer.


Tú quieres que yo sonría,
lo haré por ti otra vez,
sé que un día fuiste mía,
y adorné tu timidez.


Tú quieres que yo te bese,
y que de nuevo te de placer,
para que de nuevo tropiece,
y mi corazón vuelva a caer.


Tú quieres que te enamore,
y después provocarme estrés,
tus dulces juegos cegadores,
me harán cometer otra estupidez.


Mejor quedamos como espectadores,
de un romance que no pudo crecer,
no juguemos a ser innovadores,
no caigamos en la ridiculez.


Tu no me amaste, tú te rendiste,
a los dos nos faltó madurez,
yo te odié, y tú me mentiste,

y de amor, sólo quedó escasez.

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Les invito a escuchar la versión musicalizada

Robsalz Robsalz · · 2 comentarios · ♥ 1
- Buenos días, no se acostumbren.

Venía bañado, con el cabello húmedo, parecía despierto. En el tiempo que llevo acá es la primera vez que veo a Donato en la oficina a las seis de la mañana. Es más, yo no sabía que Donato era capaz de estar despierto a esas horas, definitivamente el paseo a la playa había transformado a este hombre en una renovación.

- ¿Eres tú o el fantasma de tú? – alcanzó a decirle Isabel recordando a Chespirito, pensando que tal vez solamente era el cuerpo de Donato el que había llegado a la oficina y el alma y la razón aún estaban envueltos entre las cobijas esperando que el reloj diera las ocho ante meridiano.

Donato de madrugada en la oficina un martes, la muchacha de IT también había llegado a trabajar, tuve la intención de levantarme para ver por la ventana si venían bajando los cuatro jinetes del Apocalipsis, pero supuse que, de ser así, escucharía a la gente gritando en las calles, cosa que no sucedió.

- ¿Cuándo la ha decepcionado Vinicio?

- Evangeline, si me da chance, abro Excel y reviso las fechas en que me ha decepcionado.

Isabel me miró de reojo, Nicolás y Vinicio giraron sus sillas y Nicolás agachó la cabeza para que no se notara que reía.

- Es cuestión de actitud.

- Es que hoy se ve hasta con vida – le respondió Isabel.

- Sí – le reafirmó Vinicio – es cuestión de actitud.

- Entonces ayer en la tarde le dieron la dosis de actitud – alcancé a responder desde mi silla – porque ayer venía con cara de entierro – Nicolás volvió a reír y Sandra se acomodó los auriculares, pero era apariencia, porque estaba escuchando toda la conversación.

Regina me había sorprendido, llegó hasta el cuarto piso todavía con los ojos cerrados, no sé si tenía noción de dónde se encontraba o a qué iba, porque no estaba despierta, el sábado no había logrado conciliar el sueño en el hotel, pasó despierta hasta el domingo y el cuerpo todavía estaba resentido por aquella salida.

Justo el día en que Donato conoció el amanecer, Enrique llegó tarde, tanto así que cuando le escribió a Isabel para que le comprara el desayuno, esta ya estaba de vuelta con el plato en la mano escuchando el audio de Enrique, que por cierto olvidó el color negro y se declinó por colores que le lucen mejor. Vinicio cocinó desayuno para él, Sandra y Nicolás, no le vi las yemas de los dedos, pero debe habérselos quemado porque la cocina no es lo suyo (palabras suyas, no mías), Paolo entró por la puerta principal con los párpados caídos, con alergia, en estado somnífero, poco después se enteró que era martes y Tadeo amaneció con dolor de cabeza. En resumen, la madrugada de Donato alteró el mundo de la oficina con tal magnitud que no hizo falta ningún cataclismo de la naturaleza.

Hoy se anunciaron varias cosas, este viernes es el Team Building (un día de oficina sin estar en la oficina), o sea que es un día para socializar, llevarse lindo, jugar, divertirse, comer con los compañeros y sacar lo mejor de cada uno. Luego la vestimenta para la fiesta de la empresa que será en tres semanas, preferentemente con abrigo o ropa bien cubierta, nada de mostrar las carnes o seducir con ropas ligeras de hilos.

Este sábado se gradúa el abogado, yo hubiera querido estar allí para felicitarlo en persona, pero dada la clandestinidad de lo nuestro, deberé felicitarlo en otra ocasión y no sé si diciembre alcance para eso, ya veremos.

A Tadeo este martes lo tomó mirando a una doctora que pasó por el pasillo hacia la oficina del fondo, pero su masculinidad había sido inspirada días antes por culpa de una extranjera que se paró frente a la puerta a conversar por teléfono y que saludó a Tadeo, pero este le dio un tímido saludo y escondió su rostro detrás del monitor de su computadora, era la primera vez que una mujer lo intimidaba, la extranjera estaba muy guapa y Tadeo flaqueó ante aquella belleza.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Resultó que la charla de primeros auxilios fue aplazada nuevamente (como las esperanzas de tanta gente en el planeta de conseguir novio antes de Navidad) por motivos varios, por lo que debo confesar con las manos en el corazón que al inicio me dio tristeza, cuántas anécdotas no iban a ver la luz durante el dos mil veinticuatro, me entristecí por Romeo, porque no iba a conocer nuevos universos, por Nicolás, porque al rato y ya había practicado la manera de parecer un moribundo, por Regina, porque luego de la toqueteada que recibió la vez pasada, posiblemente esperaba algo más estimulante esta vez, un registro más a fondo, por Amalia, porque tenía una oportunidad de revancha practicando con Evangeline, en fin, por tantas cosas. Pero luego de analizarlo bien me sentí feliz, porque quizás era la oportunidad de que le regalaran algo de maquillaje o algún vestido sexy y desafiante durante la Navidad, a la señora que da esas charlas, para que empiece a verse como las reinas de belleza que engalanan a diario esta oficina y ante cuyos cuerpos sucumben los hombres como náufragos sedientos de amor en cualquier puerto. Poco más tarde y según indicación de Donato, será a mediados de diciembre la charla, por lo que los astros podrán hacer sus labores antes de recibir el dos mil veinticinco.

Isabel fue la encargada por unanimidad de llevar los juegos de mesa a la playa, aquellos amistosos y aquellos donde los juegos llevan al camino inevitable de hacer enemigos, al menos durante el tiempo que tarda cada partida. Pero Donato hizo una observación adecuada y apuntada, la culpa era de Evangeline, sí, porque resulta que Evangeline es la que más tiempo dedica a los juegos de mesa fuera de la oficina, pero parece que la vista se le nubla al momento de leer las instrucciones, por lo que un día es permitido un movimiento y al día siguiente resulta que no se puede, Donato ¡tú muy bien!, me alegra que empieces a hacer uso desmedido de la observación.

Tomemos un poco de incienso, limpiemos nuestro espíritu y cerremos los ojos para imaginar las escenas que a continuación detallaré. La cosa estuvo así: hace varias semanas Alfonso se ofreció a contarme los detalles del paseo a la playa, el miércoles anterior (tres días antes de dicho paseo) fueron Vinicio y Nicolás quienes se ofrecieron, lo recuerdo porque fue justo cuando me despedí de ellos, después de darle un abrazo a Donato y aclararle que entre el Cielo y el Infierno existe una línea divisoria, destinada a aquellas almas que pecan pero que no se exceden en el pecado.

- A usted no le digo que se porte bien, porque sé que así lo hará.

- Gracias por tener esa imagen - Amalia se lo había ganado.

- Y a mí ¿no cree que me porte bien? - entonces le di un abrazo a Donato.

- Donato, usted sabe la imagen que tengo de usted - e inclinó su cabeza recostándola sobre mí.

Pero resulta que no fueron las conversaciones con Nicolás, Vinicio o Alfonso las que borré aquel domingo en la noche. Otros dos pares de ojos habían tenido visión panorámica, mente de investigador y oído ágil, cada uno por aparte me escribió la misma versión de los hechos, el Diablo da lo que Dios le permite dar, por eso el placer es de Dios. La carne fresca bien condimentada con la sazón de la playa resulta más nutritiva. Por mi parte borré todo, siempre he escuchado que un buen periodista nunca revela sus fuentes y además lo que pasa en la playa, se queda en la playa, algo así como lo que pasa en Las Vegas. Ya lo canta Paulina Rubio “tu química con mi piel hace carga positiva”.

- ¡No, doc! – e Isabel se deshizo en la silla, como escurriéndose – y estoy esperando que llegue Sandra, porque no debe ni moverse – y se tiró al piso cual serpiente – porque ella todavía cree que es joven.

- Sí, yo sé, se hace ilusiones de juventud, es culpa de Vinicio y de Nicolás.

Pero Sandra sí amaneció con vida, llegó tarde, pero con vida, no con buena imagen, pero con vida, que al menos era lo importante.

- Pero podemos decirle al esposo de Sandra, él se lo hace a ella.

- Sí Vinicio, pero nosotros no ocupamos que el hombre se lo haga a Sandra, ocupamos que cocine – Vinicio me miró e Isabel y Evangeline soltaron la risa, en este caso valía la aclaración. Porque ocupábamos a un chef que nos ayudara a elaborar una guarnición para llevar al almuerzo del team building.

Vinicio tenía una cara que dejaba mucho que desear, desvelos atrasados le cerraban los ojos de manera automática, no había taza de café que funcionara para despertar a aquel cuerpo que caminaba errante por la oficina.

Según Amalia, de haber asistido yo al paseo, habría tenido para escribir tres libros de psicología, con todo lo que mis ojos pudieron haber visto, pero como dije antes, dos fuentes me resumieron algunos detalles que escaparon a los de los demás, quizás de haber ido, yo tampoco habría notado tales cosas.

- Yo algun día quiero casarme, aún no, pero algún día.

- ¿Para qué?

- Para que todo lo de esa persona sea mío y lo mío sea de esa persona – Tadeo estaba sumido en el romanticismo juvenil.

- Tadeo, para que todo lo suyo sea de una mujer y todo lo de una mujer sea suyo… no ocupa casarse – y los lentes se le nublaron ante aquel pensamiento que desfiguraba su idea romántica de la relación con una pareja.

Entonces miré aquel pasillo que estaba frente a Tadeo, por fuera de la oficina e imaginé la presencia de dos ángeles que acompañaban mis oraciones, aquellas que desfilaban conmigo camino al escritorio.

- ¿Por qué va tan contenta?

- Porque llevo el catolicismo al tope – no sé si la respuesta le satisfizo a Mateo, pero era cierto, el pecado no había pasado por mi cuerpo durante el fin de semana, esta vez tuvo otras compañías.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
- Buenos días, doctora, vengo a alegrarle la mañana, bueno… el día – luego se sentó en el lugar que venía siendo habitual en él las últimas semanas, venía de negro, con el atuendo correcto para el clima que estaba corriendo durante los últimos días, pero a diferencia de la semana anterior, esta vez Alfonso llegó con un café en la mano, ya había cauterizado su problema con las muelas. Luego se puso a conversar con Isabel sobre el triunfo que su selección de Honduras había logrado contra México el viernes anterior.

Los problemas técnicos hicieron de las suyas, consiguieron lo que parecía imposible, la esquina del terror se había separado, Enrique estaba sentado en frente mío, lo que mandó a Evangeline varios campos hacia la derecha, al otro lado de Isabel, Vinicio y Sandra compartieron la isla de escritorios más pequeña de la oficina, parecían dos periquitos de amor, sentados sin más compañía que ellos mismos. Luego cambiaron sus cosas a otro sector, donde podían regodearse de mejor manera, de espaldas al comedor.

Al volver con el desayuno al escritorio, me topé con Isabel y Enrique platicando sobre los tiempos que dedican los hombres y las mujeres para conversar, siendo notable la diferencia, pero es que hay que ser sinceros, ¡qué poco comunicativos son los hombres!, en cambio, nosotras detallamos las cosas importantes, tampoco es que conversamos solo por conversar. Los hombres ven de más profundizar las cosas, son tan simples, tan poco humanos, ojalá pensaran un poco más como nosotras y se atrevieran a sensibilizar sus sentidos y su comunicación con su yo interno y con los demás.

- Pasa una vez, pasa otra vez y así va creando un círculo vicioso.

- ¿En serio?

- Sí, es un círculo vicioso.

Pero esta vez, Tadeo estaba equivocado, no era una constante, aunque sí era la segunda vez en cuestión de dos semanas que olvidaba los ID badges a la hora de salir, la anterior, él había estado en la recepción, esta vez tuve que tocar el timbre y esperar a que alguien se apiadara de mí para entrar nuevamente.

- Eso es como una ETS – la comparación era exagerada, pero por la risa que mi respuesta provocó en Amalia después de su comentario, pareció que ella me daba algo de razón. Entonces dejó de lado aquellos susurros que la habían traído a donde yo estaba y regresó a su lugar.

Llegó el miércoles, también llegó algo de sol con este día y además es la fecha de la segunda charla de primeros auxilios, a la espera de ver lo que deparará en esta solemne ocasión. El universo había hecho su trabajo y la esquina volvió a nutrirse con los cultivos que la tierra le proveía, entonces Vinicio, Nicolás, Sandra y Enrique volvieron a su hábitat natural, volvieron a sus espacios privados.

Sandra estaba dando clases privadas de filosofía, del poder de la mente, de la necesidad que tiene el ser humano de conectarse con su interior, porque el universo conspira para concedernos aquello que pedimos de corazón, aquellas cosas cristianas o no, que anhelamos con todas nuestras fuerzas, entonces Nicolás puso atención y Sandra la retó a pedir las cosas, a revelarse contra sí misma, a no sabotearse, a no interferir en la felicidad que la vida le tiene destinada a uno. Tal vez, Sandra no era consciente de que hay cosas que cambian, planes que uno hace y de repente aparece un viernes trece que acaba con las agendas que tenemos predispuestas, como si la vida fuera una rueda mágica, hay gente que por más que la gire nunca ganará la lotería.

- Le puse demasiada sal – y yo diría que sí, por la manera en que arrugó la cara.

- ¿Eso no es café?

- Sí, pero si el café queda muy fuerte, uno le pone un poco de sal para que recupere el sabor a café.

- De algo sirve estar casado con una chef.

- Me ha servido de mucho.

- Yo me refería a la cocina, Leandro – aquel muchacho con el cabello teñido de morado era la primera persona a quien miraba ponerle sal al café, sin que esto fuera un accidente.

- Ah sí, bueno, especifique.

Dos cosas sucedieron hoy que son dignas de mención, los lentes que Tadeo lució hoy ante su necesidad de ver las cosas de cerca y evitar así meterse en el monitor, la otra, el arete que lució Sandra, que, aunque es mujer es bastante esquiva a lucir estos detalles, de hecho, ni Amalia ni yo recordamos verla así anteriormente.

“Le rompen la ilusión a uno, la vez pasada me manosearon toda en la práctica y hoy era respiración de boca a boca”, así describió Regina su decepción porque la capacitación fuera pospuesta para la próxima semana, imagino que debió haberse depilado, por aquello de que el toqueteo fuera un poco más extensivo, digo, por si acaso. Hoy era la segunda charla de primeros auxilios, pero la señora a cargo no pudo asistir, imagino que se durmió o intentó maquillarse y la falta de experiencia le jugó una mala pasada, será la siguiente semana.

Almorcé en la paz y la tranquilidad de una mesa donde estábamos Romeo, Paolo, Evangeline y yo. Mateo estaba libre porque era su cumpleaños, y Donato tenía sus ojos puestos en el monitor de su computadora, pero tan solo eran sus ojos porque sus oídos estaban en medio de la lista de estupideces que estuvimos hablando antes de almorzar.

El equipo se prepara para el paseo a la playa del fin de semana, hoy era perfecto para la charla, por aquello de que alguno presente alguna emergencia, esperemos que no.
Robsalz Robsalz · · 0 comentarios · ♥ 0
Hay algo buscando salir en este muchacho, lo sé y más que saberlo, lo veo. Detrás de aquella cara de chiquillo hay algo que quiere salir, pero se abstiene de hacerlo. A Tadeo lo delata esa risa nerviosa que explota sin que él quiera revelarla, lo delata aquella mirada que parece mantenerse fija y cuyo desvío es casi imperceptible a la vista humana, pero, sobre todo, lo delata esa manera de ser, donde tiende a esconderse para no encajar en un mundo plagado de infecciones.

Era tarde de videos, realmente era tarde de martes, pero eran dos los casos que apoyaban la denominación anterior. Tadeo, a sus años aprendió a desconfiar casi de todo, aludiendo a reflexiones que lo llevan a pensar que la humanidad es más perversa de lo que aparece en noticieros, hasta llegar a considerar el hecho de que existe multitud de personas fabricantes de pensamientos intrusivos, algunos de ellos, tan cercanos de él, que en su caso, prefiere no salir de su casa más de lo estrictamente necesario, así salva su mundo y evita exponerse a temores que no ocupa tener, sus mascotas se encargan de hacerle el mundo más llevadero. Y tiene razón, las hay. Los pensamientos intrusivos son ideas o imágenes que aparecen ante nosotros, de forma involuntaria y que pueden ser desagradables, inapropiados o molestos. Pueden ser repetitivos y pueden interferir en la vida diaria de una persona. Estas imágenes o maneras de pensar pueden ser catastróficas, escandalosas o incluso inmorales, desarrollados por diversos temas como agresiones, el temor a pecar y pueden causar ansiedad de tal manera que perdemos la calma.

También debo mencionar algunas cosas que pasaron entre lunes y martes, pero que antes no tuve tiempo de escribir, se me borraron de la mente o simplemente estaba cansada, en cambio, ahora estoy recostada, con una cerveza ligera en la mesita del dormitorio y un snack a base de galletas, mayonesa y atún.

Dice la matemática que el orden de los factores no altera el producto, por lo que en este caso empezaré de atrás hacia adelante, recordando el punto del martes y este, me llevará inmediatamente al punto del lunes.

- Esas cosas son básicas – Donato se refería a cosas que consideraba como normales en la intimidad de una pareja, como darse de nalgadas o jalarse el cabello.

Donato se había despedido hacía cinco minutos, pero se quedó de pie para escuchar la conversación que teníamos Vinicio, Sandra, Nicolás y mi persona, sobre las cosas que activaban la chispa del placer en la cama, la duración del acto y otros puntos relacionados entre sí.

- El promedio, aunque no lo crean es de siete minutos y medio – nos dijo ante la cara de asombro de Vinicio.

- ¿Tan poquito? – Vinicio debía ser de esos superdotados que rinden una hora al máximo nivel.

- Sí, o sea, en el mete y saca, puramente hablando – entonces Donato se sonrojó con sus propias palabras.

- ¿Sin estar solo en el misionero? – le indiqué – hay gente que vive así.

- ¡Ay no! Qué aburrido - luego se volvió a despedir y se marchó pacíficamente.

- Doc, doc – y sí estaba escuchándolo - ¿por qué usted nunca me escucha? – el tono de piel en el rostro de Vinicio había cambiado.

- Porque tiendo a ignorar ciertas voces.

- Doctora, respéteme.

- Yo lo respeto Vinicio – y así lo hago, de hecho, pondría mi mano sobre el fuego para sostener lo dicho.

- Yo solo espero que tenga una buena impresión de mí – alardeó Sandra desde su esquina, ¡una buena impresión!... no Sandra, no se le pueden pedir peras al olmo.

Esta conversación tiene referencia con un episodio del lunes, del que fueron observadoras omisas Isabel y Evangeline durante el almuerzo, cuando nos encontrábamos en medio de una partida de videojuegos.

- Espero que esté guapo.

- ¿Quién? – le respondí a Evangeline, antes de que Isabel llegara a la sala.

- El hombre con quien se escribe.

- Sí, está guapo.

Era el abogado, teníamos exactamente once días sin escribirnos, sin saber nada del otro, ese tiempo había transcurrido desde la tarde de Halloween, tan placentera y, sin embargo, con un final tan doloroso. Estaba agobiado, ya no podía más, ya no soportaba tener que intimar con su esposa, así tal cual me lo confesó. Parece ser que la dama en cuestión cronometra su actividad sexual, limitando a un minuto la acción previa (oral incluido) y a cuatro minutos el resto, y el resto, incluye un abrazo final, sea que el abogado haya concluido o no. Esos cinco minutos ya no bastaban, porque no le daba chance al abogado de planificar ni improvisar prácticamente nada (este es el ejemplo que le debí dar a Donato, sobre la gente que se limita al misionero, por un lapso de tres o cuatro minutos y luego, nos fuimos). ¿Qué consejo podía darle yo?, le dije lo único que podía dada mi posición con él, que siguiera allí, por las apariencias, hasta donde estas le dieran oportunidad y por sus hijos, yo tal vez no era de mucha ayuda, pero podíamos distraernos mutuamente, estuvo de acuerdo. No sé por qué, pero me dio por mencionarle sobre estos paupérrimos borradores donde trataba de describir aquellas escenas censurables que protagonizábamos y le dio curiosidad leerlos, entonces le pasé una parte de los escritos y quedó encantado con la narrativa, a pesar de estar claros que nunca voy a ser escritora, porque la literatura no se me da bien. yo solamente trataba de levantarle un poco el ánimo y creo que al final lo conseguí. Luego vino lo de la videollamada, pero la misma tuvimos que cortarla al par de minutos, porque su esposa estaba llegando a la casa y la castidad hay que cuidarla.

Ahora toca hacer la aclaración sobre la tarde de videos a la que hice referencia al inicio de estas hojas. Camino a la casa me escribió Tadeo, me envió un video sobre gente inescrupulosa que estudia psicología para hacer eco de los chismes ajenos y luego publicarlos en libros o blogs ¡qué infelices!, lo peor es que debe existir gente así, luego vino lo de su análisis de la gente y un grupo de gifs que respondían a la conversación.

Dos horas antes, Sandra me envió un video y ante la carcajada que se me vino casi al instante, me preguntó el motivo de la risa.

- Esta gente del colegio que le pasa a uno cada cosa.

En realidad, el video en cuestión me lo enviaba ella, era Vinicio, al mejor estilo de Luis Miguel, sosteniendo el micrófono en un karaoke, plácidamente sentado, sin parpadear para que la letra no se le escapara de la pantalla. Si La Llorona fuera real, Vinicio podría ser su banda sonora.
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