1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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Donde doy cabida a otros poemas de carácter menos exigente. Un enorme abrazo a todos los que están por ser!!
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  1. Bailo con el zapato

    y bailo prácticamente

    descalzo. No soy

    precisamente, propietario

    exclusivo de mis actos.

    Bailo o danzo, dando

    grandes zancos, excluyendo

    el término al fin impuesto,

    por servilletas de papel

    y huesos de aceituna. No,

    no es una luna, lo que crece

    sobre mis omóplatos, se trata

    solamente de un caballo gigante.

    Bailo con el zapato

    termino descalzo, andando

    sobre vidrios ardientes,

    como flores en marzo.



    ©
  2. El zapato estrellado

    contra el suelo del orbe

    mezclando obsidiana candor

    fuego drenado; siempre

    el mismo zapato enrejado,

    formando dibujos o bocetos,

    sentimientos de angustia, espanto.

    Oh, ese zapato agujereado por el cartón,

    cómo atrae mi atención; y capta

    la esencia de todo mi corazón.

    Espantoso zapato decorado con rejillas,

    orificios que insinuaron un sacrificio vulgar

    y anodino, oh, par de zapatos tan descastados,

    cómo ignoramos que los llevamos, todavía!

    Zapatos, sí, nuestra insignia metafísica,

    el austero diálogo del pasado siempre siendo

    presente-.



    07/05/21©
  3. Un viejo libro arrugado

    merece más la pena

    que cualquier pelota de tenis.

    Un austero papel sin nombre,

    sin nombre, apenas mencionable,

    anónimo, vale más

    que el peso de toda la metalurgia

    de vuestro mundo.

    ©
  4. Ay el poeta, amigo de un poder hechizante

    traicionando fuerzas complementarias

    ampuloso y metódico, cómo fastidia

    la más elemental educación erudita

    y todo eso! Sí, el gran poeta, sublime

    en sus acepciones, dirigente de un fuerte ejército,

    cuyo nombre apenas excita, por su inexistencia;
    cómo sucumbe a sus fuerzas de tierra y fuego y qué sé yo!

    De todos modos, y cuando el sombrero ha caído

    boca abajo, sobre las cenizas meadas de todos,

    yo sé que prefiero un poeta, por embustero, que

    a un aprendiz de filósofo, siempre en y por las nubes.

    Ay del poeta, feliz en su ditirámbico discurso,

    frondoso y opulento, como las barbas duras y canas

    del célebre pigargo americano! Todo ha de fenecer,

    mas no tú, ¡tú no!-.





    ©
  5. Llegar como sea al final del día.

    Donde se agrupan los constantes

    vehículos, y el brillo de los ataúdes

    es más liviano. Entrar sin entrar

    en casa, y ordenar las habitaciones,

    aulas donde se condensa la vida.

    Pero llegar, como sea, al final de la

    jornada. Levantar la polvareda

    autóctona, de dormitorios, profecías,

    viejas anarquías pedestres.

    Y gastar la saliva pegando sellos-.



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    A Rosario Noguera Orra le gusta esto.
  6. Yo debí de nacer a mazazos.

    Mazazos que van y vienen.

    Hombres sepultados bajo

    grandes nevadas de pies a cabeza.

    Hombres insultados que manejan

    su coche y pronuncian improperios

    en bandejas de plata y porcelana china.

    Debieron de darme con el trallazo

    de una culata de una escopeta. Tras, tris, algo así.

    Y entonces, nací. Bajo múltiples

    silencios, decidí meterme. Y escondí

    mi voz de sol al viento. Escuché

    demasiadas penumbras, vi demasiadas

    lluvias, como para permanecer sin olerlas.

    Y prorrumpí en abrazos, aplausos sostenidos,

    como banderas o estandartes, sucios y embalados.

    Así hablaban mis mayores. Mis amigos también:

    recelosos de todo, y enquistados en sus corazones.

    La palabra necio no me iba mal. Yo nací

    a martillazos, como las viejas brujas horizontales.

    ©
  7. Todo se agolpa en mi rostro,

    me preocupa todo, menos una nube.

    Incrementando su belleza pese

    al pecho que retorna enamorado.

    Y esa insustancial penumbra

    que enjalbegan cuatro o cinco manos

    abonadas al suburbio. Donde todo

    cabe, mirad, al encuentro de una rubia,

    o de una escopeta de doble mira.

    Una rodilla o una médula, es igual,

    sufren de atonía en los medios forzosos.

    Las inundaciones ahondan mi longitud

    vertical, yo miro, y miro, y renazco

    pese a las obligaciones

    de no mirar atrás, contraídas.

    El disolvente de azufre como materia

    de estudio, esa falaz costumbre

    de enterrar cuerpos bajo los techos.

    ©
  8. Percutiendo palabras redondas

    como bálsamos antiguos, bronquios.

    Como brebajes indefensos de su historia

    anónima, fugaz. Y en esos intestinos,

    derrotad la ambrosía que cumplimentan

    los funcionarios del trámite. Oh

    mayoría de edad, para qué os quiero;

    si todo lo que sobra gana, y todo

    lo que basta me doblega. ©
  9. Dios, voy detrás de ti;

    no sé si esperando o rezando

    tus últimas cenizas asmáticas.

    Dios: voy detrás de ti.

    Niebla o nebulosa,

    en la piedra te guillotino,

    y busco el vidrio vacilante

    que azota como un látigo

    mis extremidades, quemando

    mis ojos como destellos de collar.

    Dios, uncido a tus bueyes,

    como uno más, entre las fieras,

    detenido, por lugares de espanto

    y vacíos.

    ©
  10. Cuanto menos se lee, mejor.

    Más florece la mierda de uno

    y menos la competición ridícula

    con el perfume alambicado de los

    otros.



    Resulta preferible

    escribir sobre la pocilga donde

    agoniza un burro, que describir,

    con toda precisión, el nacimiento

    de un cisne-.





    Es una insensatez querer parecerse

    a otros autores, una insensatez

    y una carencia de personalidad propia.

    Para escribir, hay que dejarse llevar

    hasta el fin del abismo -.



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  11. El tiempo se congela

    en determinadas imágenes,

    que penden de un hilo-

    desapareciendo o apareciendo-

    como una enredadera volátil

    en un sueño.

    Yo así te observo detenida

    en mi memoria, con aspecto

    divino, inmejorable, sin duda;

    apenas maquillada por el pasar

    de las horas, y por el bálsamo de

    un pasado que nunca ha de regresar.

    Me reservo qué pensarían tus padres

    si te reconocieran en alguna de esas fotografías

    en blanco y negro, tristes, que nos hicimos,

    o acostada sobre mi regazo, algo

    de lo que afortunadamente, no quedó testimonio

    visual alguno.

    El tacto es lo último que se pierde

    así como el olfato, todo tu olor,

    como en una sinestesia desafortunada,

    se confunde en una poderosa imagen

    que no acaba de diluirse de mi mente.



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  12. Las palabras

    las tiernas e ínclitas palabras

    las más sucias palabras

    que habitan esta tierra

    no sirven para nada.

    Signos de locura

    trazos inservibles

    invisibles ondulaciones

    sobre un papel

    del que no queda nada.

    Las palabras las que suscitan

    el orgullo y el ensalzamiento,

    las que preservan la memoria

    las que adecentan nuestra mirada

    de simios locos.

    No, no sirven de nada.



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  13. Ya perdido o encontrado

    como tumba bajo hormigas

    agazapadas en tu boca, una planta

    de hormigón armado, ocupando

    tus labios sucintos y explorados.

    Oh el suicidio de todas las cosas,

    cómo nombrarlo. Hacia mis venas

    viajan las lenguas de miles de rosas,

    con sus atentas parabólicas filmando

    el asedio de mis territorios. Ni perdido

    ni encontrado, cuerpo muerto, viaje

    vulgar a través de la vida, existencia gris,

    fósil. Hay luz, oh, sí, magnífica estridencia

    entre diabólicas frondas verdes. Y hay

    un gran ruido de persianas que se cierran

    en mitad de la noche. Y un capricho de erratas

    que funciona mal y tardíamente. Oh bromuro

    de todas las pistolas, cómo me gustaría

    nombraros. Las que atentan contra la vida

    corroen su cuerpo desnudo, esbelto-.



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  14. Corazón farsante

    me gusta leer tu mirada

    déjame anunciarte

    prohibirte tu esclarecimiento,

    oh, corazón, ingenuo y solitario,

    casi aparte. Intensidad

    de gobierno, las miradas, los besos,

    los espliegos que buscas

    tras sus escarchados ojos soberbios,

    y el fin de una época, declarada nula

    por decreto. En fin, una parodia

    singular, tu memoria, la fábrica

    de aguardientes minerales y ofertas

    baratas al por menor.



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    A fabiolaselene le gusta esto.
  15. Qué vas buscando

    en este corazón tuerto

    humildes ganancias

    o terapias colectivas

    a buen precio, de saldo?

    Qué persigues, todavía,

    sueños o utopías ridículas?

    Ay corazón roto! Qué poco

    rato te queda para idolatrar

    tus manías!



    ©