1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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  1. Yo debí de nacer a mazazos.

    Mazazos que van y vienen.

    Hombres sepultados bajo

    grandes nevadas de pies a cabeza.

    Hombres insultados que manejan

    su coche y pronuncian improperios

    en bandejas de plata y porcelana china.

    Debieron de darme con el trallazo

    de la culata de una escopeta. Tras, tris, algo así.

    Y entonces, nací. Bajo múltiples

    silencios, decidí meterme. Y escondí

    mi voz de sol al viento. Escuché

    demasiadas penumbras, vi demasiadas

    lluvias, como para permanecer sin olerlas.

    Y prorrumpí en abrazos, aplausos sostenidos,

    como banderas o estandartes, sucios y embalados.

    Así hablaban mis mayores. Mis amigos también:

    recelosos de todo, y enquistados en sus corazones.

    La palabra necio no me iba mal. Yo nací

    a martillazos, como las viejas brujas horizontales.

    ©
  2. Oh sutil alma de voces ingenuas, infantiles

    en largas enumeraciones tu cuerpo sustentado

    se ha ido, se esfumó, y percibió la latitud adolescente!

    Me exigen tributos los del daño permanente,

    las asistidas cuarentenas que emiten ruido en los ojos,

    oh, mil estrellas vacías concurren en mi sangre!

    Oh alma de voces cándidas, qué podrás saber

    de una estrella, de un astro, de una galaxia, tú,

    poderosa e innombrable mota de arena en las pupilas!



    ©
  3. Fijarme en tus ojos

    es fijarme en un mar

    de piedra. Quietos, estáticos,

    como si nada en ellos ocurriera,

    como si nada se obtuviera

    al mirarlos. Mas si fijamente

    quedan hoy mis ojos suspendidos

    en los tuyos, es para echarme a llorar;

    y mirar tu mirada, congelada

    para el tiempo, de progenitor

    sin descendencia. Idénticos

    versos, de procedencia

    dudosa, imagino que tú padecieras;

    y similares colinas, y cerros, nebulosas.

    Mas no por eso, debió ser tu vida

    semejante a la mía; encerrados sí,

    ambos, en nuestra mudez para el exterior

    inexorable. Yo más suelto, quizás,

    pero menos digno, por alguna de aquellas

    circunstancias anómalas, parecidos

    en desvelos. Fijarse hoy en tus ojos,

    es mirar de lejos, la mirada de España.

    La mirada de un muerto-.



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    A Rosmery Pinilla Acosta le gusta esto.
  4. Oh tantas bellezas

    recónditas en su papel aniquilado

    donde sopesan

    sus guardarropías el menester preciso.

    Yo busco lo largo, el ancho del ayer,

    extendido como alfombra persa,

    sobre joyas de acantiladas formas.

    Las extintas críticas rehacen su pelo:

    ved cómo crecen sus esquirlas planeadas.

    Y en la longitud estricta de un sollozo,

    veo la reina que me espera sin trono.



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    A Gustavo Cervantes le gusta esto.
  5. Parece que todo se va a la mierda

    pues el cubo está demasiado lleno

    de vómitos y excrecencias, y es que

    ha muerto Almudena. Presencia

    itinerante, regalo de los dioses,

    para un tiempo venidero, que llora

    su pérdida. Flor de un día, amanecer

    contrario, rabia de puños de primavera,

    labios de whisky, corazón sin turbulencias.

    Parece que todo se va a la mierda,

    y es que ha muerto Almudena.

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  6. A la nada ya no le encuentro nada.

    Nada de atuendos gloriosos, ni de

    música de porcelana: las muñecas,

    gastadas las llevo de tanto intentar

    socavarla. Y es que la nada, no tiene

    mirada. Ésta, la pones tú, tú la diriges

    hacia ella, aunque ella es la que siempre

    manda. Subalterno pues, de glorificar

    el peso inmenso de la tierra, no hay nada

    que en ella me detenga; parto, pues,

    hacia lugares de ensueño que no están

    más que en mi mente y en mi fábula-.



    ©
    A Rosmery Pinilla Acosta le gusta esto.
  7. No es ese vacío,

    el que electrocuta materia

    y finge serrín en el cerebro;

    ni tan sólo el espíritu invertebrado

    que gesta su ficción a solas, como siempre.

    Es aquel otro vacío,

    materia a solas, también, hombro dinamitado,

    grupo de nubes disperso, hondura

    del llanto en lo profundo de un bosque, pájaro

    solitario en el aljibe; es ese tan lleno

    el que me solicita y me seduce: escorpiones

    debe de llevar su trocito de venda. Como siempre,

    en los ojos.





    Veo partir grupos desolados

    hollines en exceso, variedades

    del término, conclusiones elogiables.

    Los simios ya eligieron su vestigio

    de hornacina sin victoria: veo sus

    angulosas manos desvanecerse

    en sus comunicaciones verbales.

    Y es el tiempo, o lo será, el que

    determine prisión incondicional,

    la solvencia de lo demolido-.







    Como siempre en los ojos.

    Sueños definidos por su angustia

    esa fiebre crepuscular de antaño y de nunca.

    La vela marítima que apenas observó.

    Su canto de piedra extraída del vaticinio.

    La masculina erudición embalsamada

    su vacío, la completud de su hombro herido-.



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    A Gustavo Cervantes le gusta esto.
  8. Así, como si el agua entre los iris

    no transcurriera y lentamente se desvaneciera

    el cuerpo, y la mente persistiera.

    Eres hijo de la niebla, futuro encarcelado

    lejos de los bosques y las farolas tan inciertas.

    Así, como si el pasado se esfumara, y el olvido

    fuera una cuenta atrás en lo hondo de la nada.

    Tu cuerpo sagrado y la oblea que todo lo preserva.

    Tu sueño destinado a golpearse metódicamente

    la cabeza. Cristales de ausencia para la nieve

    de la niña. Su futuro de conjuntivitis lleno

    de espejos y fuego y quebrantados los ojos

    hasta las pupilas. ©
  9. Un beso que divide

    en dos, la estrella,

    su magnetismo de tea

    o antorcha. Suscitando

    las palabras enamoradas,

    cien reptiles de lengua deslenguada,

    agitando los cartílagos de sombras

    que parecían apaciguadas.

    Y en ese estrato, la tierra,

    que busca su perfume irrisorio,

    la levedad de los parques infantiles,

    su sonoridad de flor indivisible.

    Busca la tierra angostas travesuras,

    llenas de rica miel y gozosas transparencias,

    en lagunas opacas donde todo se asemeja.

    ¡Memoria, qué tan fácil

    olvidas, y tan fecunda regresas, cuando

    menos me importa!-.





    ©
  10. Me acuesto planamente

    escuchando un rumor de pájaros

    resueltos los enigmas saben a poco

    los latidos del suicidio imaginan mis nupcias

    soy el hermano del fraticida huyendo a campo abierto

    las vendas indefinidas cubren mis apósitos

    soy un testarudo con buena suerte

    lejos del ermitaño lejos de la codicia universal

    lo más muerto el hedor de las lagartijas

    acostumbradas a mi cuerpo invadido.

    Un batir de alas anega entonces mi dormitorio

    soy preso de la somnolencia infatigable

    que recubre los labios, cuya energía defensora

    transmite el sudor de los cuervos enfrentados.

    Oh, calendario imbécil, nuestros besos

    nunca más se cruzarán!



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  11. Misterio sin sombra en el aire

    resuenan viejas trompetas oxidadas

    los adalides numantinos, los nuncios

    descontrolados, que ejecutan

    con el yugo, tras las paredes de óxido,

    manchadas. Oh, madre santa, en tu

    fórmula inexacta, con calor de sílex,

    con dientes navegables, en los estíos

    hastiosos, dentro de un ave con pectoral

    inmenso: allí, allí, ¡déjame volar!, con el

    cuello difuso de la niebla y el mar.

    ©
  12. Me duelen las manos, de tanto coser heridas, de permanecer inmóvil, dentro de las guaridas, donde se reflejan en los espejos, ciudades ya derruidas. Y ese amor que las sostuvo, también me duele y me pica, tarántula insomne, que derriba muertos en las literas de los trenes de medianoche. Me asombran los muertos en vida, los que ponen de pie las gradas de los anfiteatros, los que empujan piel y saliva, y construyen ejércitos y penumbras raídas. Son pocas las palabras, que duermen junto a mi vida, es la noche servicial e intacta, la que se apresura a mordisquear

    mis labios de manzana oprimida. Lloro porque no tengo resultado, mi herencia será el viento nocturno y ese lobo que mis muslos acaricia. Levo anclas del amor ya disuelto, de las ventanas en forma de estalactitas, de las estrellas sometidas a las galaxias imperiales. Dejó mi vida, qué traje de cuerpo entero, vencido!



    ©
  13. Me vendo al mejor postor

    a la peor prostituta

    al ruin impostor que atraviese

    momentos de duda

    y saco una sonrisa

    a los que danzan sobre charcos

    los días de lluvia y de luna.

    ©
  14. Vívela, vívela hasta morirte

    hasta que se muera

    hasta que renazca en otras brasas

    hasta que liben de tu copa

    las cenizas indigentes.

    Miéntela, miéntete,

    recoge sus fuelles, de respiración

    mutilada, abrasa los candiles,

    miente tu destino

    pues en eso está tu grandeza,

    en mentirte.

    Desnuda tu vieja cabeza

    despójate de piojos y microbios

    y bacterias, recetario de signos,

    oráculos de cabellos y aves.

    Vívela, vívela hasta que se

    muera-.





    ©
  15. Vida,

    silencio de una caracola

    sobre las vías del tren.

    Vida,

    ejército de sonrisas

    y la nada en cada casa.

    Vida,

    calavera y un reflejo tenue

    de sol.

    Vida,

    incertidumbre, levedad,

    ruido, furia.

    Vida,

    desierto detenido en las venas,

    vida,

    resplandor acuciante

    eco de una cigarra.

    ©