Espérame unos años,
un día más, un día menos,
déjame ser un profesional
para luego casarnos,
hacer de tus sueños realidad:
¡este amor mutuo y eterno!.
Espérame ese tiempo ¡Dulcinea!,
acaece este obstáculo de la vida;
amar no es lo mismo que un beso,
cuales manjares de zucarina;
el amor y el destino niegan,
tus labios glucosa de cerezos.
Pasado eso años,
tú y yo tendremos 206 huesos,
más de 5 litros de sangre
más de 3 trillones de neuronas en los sesos
y solamente 5 dedos en la mano,
y el corazón será grande, grande...
tú y yo seremos un solo ser humano.
Al fin de la espera,
seremos una persona,
llegues a ser mi esposa,
y obedecer al afán caprichoso del amor;
recién entenderás no habrá quien te quiera
como este torpe poeta escritor.