Todo queda en la cubierta
sin ninguna envoltura de alegría,
y tengo la brisa de la soledad abierta…
Con esa triste concurrencia
tan abrumadora, que el alma silencia.
Y el frío aire que aprieta
la anochecida melancolía
sobre mi cama desierta.
Y puedo tocar la pena
y cada soplo que lleva el viento…
Transita la soledad, como sangre en las venas.
Envuelta de sombras y de febril llanto
¿Si eres brisa de condena?
¡O soledad del momento!
…Pero te llevo como brisa del quebranto,
escuchando mi lamento.
SOL.
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