Las cimas de las montañas son nubes de roca
sobre la niebla gris del bosque.
El viajero pasa y busca un camino difícil.
Los cuervos siguen esperanzados en su rastro
y arañazos: mañana antes de que lleguen los lobos,
se compartirá el botín.
El vagabundo se tambalea ya, sus brazos están rígidos,
sus ojos están dirigidos en algo que no ve.
Será su última noche. Puede sentirlo, pero
está demasiado cansado para pensar en la muerte.