Lector, que entre mis versos has entrado
como quien busca sombra en el estío,
si hallaste algún destello en mi vacío,
ya el viaje compartido fue ganado.
No es mía la emoción cuando la nombras,
ni el verso cuando habita tu memoria;
se vuelve luz, recuerdo y trayectoria,
y alumbra en tu interior nuevas alfombras.
Si una sola palabra te acompaña,
si un pensamiento cruza tu sendero,
será mi gratitud fiel compañera.
Que cada amanecer, cada mañana,
te encuentre más cercano a lo que espero:
ser dueño de tu instante y su ribera.