Ya no está
Ya no está donde solía
esperar cada mañana;
solo el silencio responde
cuando la puerta se abre.
Su silla quedó vacía
su voz se perdió en el aire;
pero el amor que nos dio
nadie podrá arrebatarle.
Hay ausencias que se quedan
habitando la memoria;
son raíces invisibles
que sostienen nuestra historia.
A veces parece oírse
su risa entre la distancia;
como una brisa que vuelve
a florecer en el alma.
No preguntes dónde habita
quien se marchó de la casa;
vive en los gestos sencillos,
en el bien que nos dejara.
Mientras alguien lo recuerde
no conocerá el olvido;
seguirá andando a nuestro lado
por los senderos vividos.
Ya no está... pero su huella
permanece cada día;
hay presencias que no mueren,
solo cambian de armonía.