Hoy nace un hogar sin puertas,
sin tejados ni paredes,
un hogar que no se encuentra
si no es dentro de quien vuelve.
No tiene llaves ni nombres,
ni necesita riquezas,
se abre cuando el pensamiento
deja de correr y espera.
Es un hogar hecho de ahora,
de ese instante que se queda,
cuando el pasado se duerme
y el futuro aún no llega.
Aquí no hay tiempo que huya,
ni recuerdos que persigan,
solo el latido presente
de una vida que respira.
Si alguna vez estás cansado
de buscar lo que no llega,
si llevas sobre los hombros
demasiadas primaveras,
si el ayer llama a tu puerta
y el mañana te desvela,
ven a buscar este hogar
que en tu interior te espera.
No tienes que traer nada,
ni siquiera tus certezas;
puedes llegar con tus dudas,
con tus heridas abiertas.
Aquí caben tus silencios,
tus derrotas y tus penas,
porque el ahora no pregunta
por las cosas que nos pesan.
Y si un día no recuerdas
dónde dejaste tu senda,
si tu nombre se hace niebla
y tu memoria se aleja,
habrá un lugar que te aguarde
sin pedirte que recuerdes:
el hogar que está en el ahora,
el hogar que nunca pierde.
Por eso hoy nace este libro,
como quien enciende una vela,
para quien quiera encontrarlo,
para quien quiera tenerlo.
No es un hogar para unos,
ni casa para elegidos:
es morada del instante
que compartimos contigo.
Y si preguntas dónde está,
si buscas dónde comienza,
no mires lejos de ti:
el hogar del ahora espera.