1. Invitado, ven y descarga gratuitamente el cuarto número de nuestra revista literaria digital "Eco y Latido"

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MALCO
MANUEL LÓPEZ COSTA
©Todos los Derechos Reservados

Queda prohibida la reproducción total o parcial
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    Viejo violin

    Viejo violín de viejas forjas
    que entre recuerdos y rojas rosas
    en el pentagrama su voz se asoma
    y acuden gráciles y presurosas
    como inquietas mariposas
    los arpegios a raudales,
    que entregaron en sus mares
    las espumas de tus notas.

    Viejo violín..¿Dónde se han ido?
    los versos y los cantares
    que bordaron los soñares
    de cálidas serenatas,
    y en el tiempo dejaron huella
    con aromas que delatan
    las vertidas esperanzas
    en los cauces de tus mirares
    y con ternezas de romanzas
    le dejabas tus cantares .


    Se que el silencio te acongoja
    y tus ecos se deshojan
    pues las cuerdas destensadas
    no vibran y son la nada,

    ni palpitan con sus notas
    cuando en la noche alunada
    de mengua se marchitan
    y de tus cuerdas no brotan
    melodías desencadenadas
    que desde el alma de algún poeta
    va dejando en sus letras

    fragancias de vientos mistrales
    y con espigas candeales
    borda en acordes de sedas
    rapsodias de cantos tersos
    con cadencias que es el asombre
    en serenatas que llevan en versos
    los pétalos de tu nombre.

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  2. El último bolero

    No refulgen los colores hasta que la luz no los traspasa, no son sombras no son nada, sin embargo existen,
    como aquellos opacos seres que invisibles vagan y sus pasos no dejan huella ni su presencia se nota y su ausencia no nos dice nada ni por enterados nos hemos dado cuando estuvieron.
    Otros seres con su cruz a cuestas llevan sus cargas soportándolas con una sonrisa y nos hacen creer que
    habitan en los bosques frondosos de su alma encantados duendes de la .dicha.
    Los hay crédulos, incrédulos, arriesgados, comedidos, puntas de extremos que no se tocan.
    ¡ Ah !.. pero los hay que parecen de fábula, que sus sufrimientos no comparten, son vientos atrapados en hondonadas girando en torbellinos imparables.
    Maria Elvira, crepuscular andante de los cansados caminos de la búsqueda en las espesas nieblas de las angustias, era un roto cántaro de los quereres.
    Sus hinchados párpados y sus negrisímos ojos, clandestinos cómplices de noches ilusionadas, vertían la savia de sus desconsuelos.
    Su primer amor, a los siete años, fue aquel niño de tupidos rizos rubios y sonrojado rostro, de melancólicos ojos, más parecido a un querubín que a un tierno párvulo, esa fue la dispersa partícula que iniciaría los inagotables arenales en los desiertos de sus despechos .
    Tenía un irrefrenable afán de ir de amor en amor y la curiosa o quizás enfermiza costumbre, claro eso era, una enfermiza costumbre, en la rabia absoluta de la despedida, es decir de la ruptura, sentir un estallido y entrar enseguida en esa nebulosa especie de prueba final de la desdicha con la que se aferraba al despecho.
    Llevaba minuciosamente y con exagerados detalles cada uno de los noviazgos que había tenido, iniciaba la tercera gruesa libreta de registros y curiosamente le daba el nombre de algún desgarrador bolero como si se tratara de episodios de una larga e inacabable obra hasta encontrarse cara a cara con la muerte y ese sería el final de los capítulos, lo cierto era que se sentía extraña cuando por algún motivo en medio del medular despecho se colaba alguna aérea tranquilidad.
    Lo que no ocurría cuando con nuevo noviazgo se entregaba a ser lo más feliz que pudiera (sospecho para sentir con mayor intensidad la habitual separación), un caudal de boleros eran los evanescentes mensajeros de sus sucesivas tragedias, solo el silencio mineral en el que se sumía era roto por sus sollozos y el girar de viejos discos de vinilo que le acompañaban en su gangosa voz.
    Un interminable desfile de boleros eran como sal en una herida abierta ...Me muerdo los labios para no llamarte....Nunca me iré de tu vida ni tu de mi corazón...Mira que hay heridas que cierran en falso y si alguien las toca se vuelven a abrir... entregada a los candentes hierros iba transcurriendo el día entre los circulares reproches y las lágrimas que se desprendían de su tristeza.
    ...Quisiera abrir lentamente mis venas...Sombras nada más...Tenemos que olvidarnos de este amor...Entre tu amor y mi amor,desgarraban el desnudo ropaje de su sufrimiento.

    Como un sofisticado reloj de perfecta precisión, 72 horas exactas duraba la intensidad de sus padeceres en el límite imaginario de su temores, dando paso en el sobresalto de sus sueños, con impensable razonamiento y clara lucidez al recurrente deseo de encontrar una nueva razón para vuelta atrás

    nuevamente sumergirse en los fangos de sus lamentos.
    Cual era la causa o el acaso que la llevaba a esos desvaríos, no se sabía, ni la manera de averiguarlo, con
    cuánta certeza podría decirse que padecía de una rara locura o era una oculta y desconocida jugarreta de su inconsciente era especulación, hasta se atrevieron a decir que estaba posesa por un espíritu de una mujer engañada que vagaba en el limbo.

    De qué presumen cuando pasan por mi lado... Ya no estas más a mi lado corazón...Angustia de no tenerte más, esa mañana, la encontraron enmudecida con el rostro pálido y una corona de rosas rojas reclinada sobre los diarios, abierto uno de ellos se leía con grandes letras ...Mi último bolero, y girando el viejo vinilo con la pesadumbre que penetraba las más oscuras grietas, las sombras de su impalpable presencia dejaban señales de su adiós de papel ...Olvídate de todo menos de mi y vete a dónde quieras pero llévame en ti, que al fin de tu camino, comprenderás tus males, sabiendo que nacimos para morir iguales.


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    Soledad ( Soneto )

    Colmado de quietud el mar inmenso
    me deja su serena lejanía
    la calma que de angustia perdería
    la ausencia que a mi alma le da aprenso.

    Contemplo el horizonte y recompenso
    el tiempo que en tu rostro sostenía
    el sol que en tus ojazos se encendía
    las sombras son acecho si lo pienso.

    De mengua mis recuerdos languidecen
    al verme solitario y con desvelos
    tus ecos tan lejanos me parecen,

    es vana la esperanza pues perecen
    los sueños de mis íntimos anhelos
    creyendo ni mis ruegos te merecen.
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    Queriendo a quién no te quiere

    Triste aquél que solo espera
    del querer unas migajas
    y entre abrojos y borrajas
    con deliquio desespera.
    Ser albor y luz quisiera
    sin fronteras ni cancelas
    sin desprecios ni gabelas
    del levante y del poniente
    ser el sol resplandeciente
    que en su fuego la deshielas.

    Es incierto aquél camino
    que entre rocas y guijarros
    pretender gestos bizarros
    es más bien un desatino.
    Pensando sea el destino
    pedir con sumisos ruegos
    y creer como borregos
    que el querer si se mendiga
    de hondo aliento se prodiga
    es de tontos o es de ciegos.

    Pretendo dejar en claro
    es sabido y sobran pruebas
    que al estar queriendo debas
    ser galante lo declaro.
    Pero lo que encuentro raro
    es que si al que no te quiera
    debas suplicar cual fuera
    de tu vida el salvamento
    sin saber que tu lamento
    es su burla traicionera.








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    Malco

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    No se sienten los vientos

    No se sienten los vientos
    en la acallada inmensa calma
    se marchitan los cipreses
    ya no lloran...
    ni sus lágrimas derraman,
    los frondosos cedrales
    secos tienen los ramajes
    se fueron los humedales
    llevándose sus ropajes
    perecen en los arenales
    sus profundos raizales.

    Vuelve desde lejanos mares
    tu crepuscular silueta
    el horizonte abre sus brazos
    y del talle se te enreda,

    entregándote al ocaso
    su celaje te desveda
    y desatas tempestades
    de libélulas fractales
    que semejan los cristales
    de la luna cuando espeja.

    Dispersas golondrinas
    de aladas soledades
    emigran con las lluvias
    de recios vendavales,
    cual febriles mensajeras
    preludian azarosas
    frialdades cumbreras
    que en noches quejumbrosas
    en las almas que sufriendo
    caminan tras tu sombra.


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    Dejé de amarte

    Dejé de amarte al ver que tan distante
    tu sombra que es errante se me aleja
    ya ese mal delirante no me aqueja
    fue una espinada hiedra un solo instante.

    Dispersa mi alma es flama que anhelante
    refulge mas tu luz no la refleja
    partieron con tu garbo mi graceja
    sentí de tu querer el cruel desplante.

    No fueron suficientes mis andanzas
    de nada me sirvieron los desvelos
    marchaste prontamente sin tardanzas,

    dejando tu partir solo desuelos
    levanto si, encumbradas esperanzas
    librado de temores y de rielos.


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    Presagios

    Permitan los presagios con certezas
    en tiempos de verdades tan fingidas
    no causen los rescoldos más heridas
    dejadas con mentiras y torpezas,
    si fuiste viva flama y sus tibiezas
    prendieron con sus llamas y encendidas
    quedaron las promesas ofrecidas
    vagando en soledades y tristezas.

    No fueron falsedades ni perjuros
    hendidos en los huesos los temores
    sentí de los quereres los temblores
    creí desfallecer me vi en apuros,
    llegaron vientos con aromas puros
    dejaron tensa calma en mis albores
    ascendí tan medroso a tus alcores
    que olvide las promesas y venturos.

    Colmada con caireles de cristales
    prendidos a tu crespa cabellera
    vendrás con tu serena luz cimera
    envuelta con ropaje de cendales,
    inmensa claridad en los marjales
    alejan las desdichas de mi vera
    marcharon tras la sombra que altanera
    causante silenciosa es de mis males.


    De sueños y de andares sin destino
    rendido tras su huella quedaría
    y ansioso por tenerla soñaría
    sintiendo que en su alma está mi sino,
    no son los humedales ni el declino
    ni frías tempestades mis lamentos
    tan cálida es su voz en mis sustentos
    dejando suave calma me domino.





    MALCO

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    La goleta y el galeón

    No supe ni me dí por enterado
    si fué por esos lares de occidente
    andaba por los mares del oriente
    con vientos de tormenta cual tornado,
    al norte los cañones sin viraje
    surcando con mi barca dejo estelas
    en proa a reventar se ven las velas
    rompiendo bruscamente al oleaje.

    Bornea el galeón en la marea
    quedando a mi merced no muy distante
    enfilo la goleta por levante
    y todo el armazón se le cimbrea,
    las gavias contra el viento van henchidas
    se siente cuando cruje la mesana
    empuja desde popa cual alfana
    navega con amarras desprendidas

    Un golpe de timón le cambia el rumbo
    discreto al galeón en su costado
    se arrima y con certeza es abordado
    se sienten de cañones el retumbo,
    piratas de probada valentía
    sumisos subalternos a mi mando
    esperan la goleta que ronzando
    y aborden sin perdón sin amnistía.

    Se intuye claramente la batalla
    feroces los piratas obedecen
    furiosos en la afrenta se recrecen
    venciendo con su fuerza a la canalla,
    Saquean la riqueza y a los pobres
    reparten con nobleza de sobrado
    riquezas que su rey habrá robado
    salidas de sudores muy salobres.


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    De liras y violines

    Cautivó la lira a los jerifes
    cansinos del camino y su fatiga
    en tiempos que la hégira le obliga
    en huida presurosa de la MECA
    esconder a los astutos alarifes
    en las sombras los pasos del profeta.

    Dispersas cual sondas de escandallo
    plañen sus notas los violines
    atrapando en la nada y sus confines
    el pehleví en la oquedad de los serrallos.
    Abre lenta la rosa su bulbo erguida
    en el azur horizonte deja el rastro
    la grave sangrante y honda herida
    con su acíbar canto el Zoroastro

    Bebí de Aeda en su ánfora sagrada
    el vino de los dioses al Olimpo consagrados
    de Cipris de Palas y Atenea
    y de Orfeo sus versos alirados .
    Henchía con nitros de los mares
    Neptuno los cantaros del tiempo
    y con su beleño dejaba los cantares
    en los saucedales mecidos por el viento.

    Se muestran los violines al desnudo
    sus notas arrastran vendavales
    aferrados al rabio invierno puro
    con aliegros de vientos invernales.
    Mal grado las graves tempestades
    que traen pesares e infortunio
    con tósigos males y calumnio
    van dejando crueles calamidades.

    Hostiga el toisón en los costados
    insignia de Borbón verguenza al pecho
    estirpe de felón trágico hecho
    con danzas y cornamusas celebrados.
    Laten de ira y de coraje
    los puños de rabia se han cerrado
    al ver con anchurosa hipocresía
    a ganforros siendo condecorados.

    Igníferos caminos he surcado
    el ábrego a tiempo me ha salvado
    sus vórtices veloces han dejado
    los cálices con vientos de tornados.
    Impera el clamor de los violines
    la lira sus notas ha templado
    revientan de furor fluidos clarines
    y a solares espacios me he marchado.






    A cartas a una obsesión le gusta esto.
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    Apartaré la noche

    Apartaré la noche de mi alma y de mi huesos

    los llenaré de soles esperando tu regreso.
    Apartaré la noche de mi centro y mis redores
    su oscuridad y su bruma la llenaré de flores.

    Cubriré su espacio de gasas y de lunas
    y llenaré el vacío con gotas de rocío.
    Cubriré el silencio intenso de la noche
    acallaré los ecos cuando lejanos me nombren.

    Esperaré sereno el roce de tu mano
    me sentiré intranquilo con el rumor lejano.
    Esperaré en los bordes en caminos de amarguras
    consumiré las horas soportando las torturas.

    Noche que en mi delíquio vagas, serpeando en mis adentros
    noche que en silencio andas por la oscurana de mis tormentos

    acechándome con la guadaña, de los crueles sufrimientos
    soportaré los rigores, en las tormentas de mis lamentos.

    Quizás muy cierto sea que el amor y el desconsuelo
    sean anverso y reverso del sufrir y del desvelo
    pues cuando menos se espera el amor en el otro acaba
    y se apagan las pasiones y se eclipsan las miradas.
    Y aquel que sigue amando y deja su alma enganchada
    que largas y tardías se tornan las madrugadas
    de oscuridad y de sombras se llena su destino
    y en la espera del regreso no ve luz en su camino.






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    La barca y la marea

    Voy por mar azul turquesa
    en barca de anchas velas
    el timón sigue la estela
    y la proa se endereza,
    no son pocas la mareas
    ni son pocas las tormentas
    pues mi barca las sustenta
    cuando enfila y no se arquea,
    y en sus esloras golpea
    el oleaje que revienta.

    Así son mis amores
    fuertes como rocas
    no conocen los temores
    traen el viento en la popa,
    son amores de solera
    y como reto pongo a prueba
    a ver si no me espera
    en cada puerto
    quien me quiera,
    no tengo sinsabores
    no sufro de penares
    pues a todos mis amores
    les quito los pesares.

    Soy arena, inquieta duna
    de los mares soy errante
    ni le digo no a ninguna
    con versos del Levante,
    y me encuentro en el Poniente
    al asomo del ocaso
    amarrado entre los brazos
    cual condena penitente.

    Soy el Sol, soy el oleaje
    soy la cima y el carruaje
    donde la Luna se pasea,
    soy la brisa que ventea
    cuando lleno de coraje
    en las noches la marea,
    vanidosa y altanera
    crece sus espumas
    y les cuenta a mis amores
    que soy novio de la Luna,
    y en cada puerto espera
    siempre alguna que me quiera.
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    La barca y la marea

    Voy por mar azul turquesa
    en barca de anchas velas
    el timón sigue la estela
    y la proa se endereza,
    no son pocas la mareas
    ni son pocas las tormentas
    pues mi barca las sustenta
    cuando enfila y no se arquea,
    y en sus esloras golpea
    el oleaje que revienta.

    Así son mis amores
    fuertes como rocas
    no conocen los temores
    traen el viento en la popa,
    son amores de solera
    y como reto pongo a prueba
    a ver si no me espera
    en cada puerto
    quien me quiera,
    no tengo sinsabores
    no sufro de penares
    pues a todos mis amores
    les quito los pesares.

    Soy arena, inquieta duna
    de los mares soy errante
    ni le digo no a ninguna
    con versos del Levante,
    y me encuentro en el Poniente
    al asomo del ocaso
    amarrado entre los brazos
    cual condena penitente.

    Soy el Sol, soy el oleaje
    soy la cima y el carruaje
    donde la Luna se pasea,
    soy la brisa que ventea
    cuando lleno de coraje
    en las noches la marea,
    vanidosa y altanera
    crece sus espumas
    y les cuenta a mis amores
    que soy novio de la Luna,
    y en cada puerto espera
    siempre alguna que me quiera.
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    El tiempo pasa (Soneto)


    Exacto pasa el tiempo indetenible
    dejando en su medida huella clara
    marchito lo que toca lo declara
    con suave y frágil mano imperceptible.

    Convierte en mustia flor indistinguible
    la mírada de luz que se apagara
    el tiempo que inclemente la llevara
    dejándole tristeza inconfundible.

    Recorres sin retorno los espacios
    inmenso es el lugar en que gravitas
    alcanzas los lugares mas reacios

    y lento con tu andar los debilitas
    no importa sean rocas o palacios
    corroes sus cimientos donde habitas.
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    Danza dorada

    Cubre con aureos velos
    el Sol dando sus reflejos
    y la mar semeja espejos
    cautiva de sus camelos.
    Levantando los revuelos
    en las crestas las espumas
    disipando densas brumas
    del despertar mañanero
    trayendo con viento austero
    su aroma en que te perfumas.

    Con alma de mariposa
    y como sueño ligero
    al alba su danza espero
    parece inspirada diosa.
    En donde grácil reposa
    los dones de su hermosura
    y con sútil donosura
    pareceme un espejismo
    con un ritual magnetismo
    frágil cristal es su hechura.

    Danza en la mojada orilla
    con sus pies de fuego alados
    parecen versos soñados
    sus pasos como garcilla.
    Y con gracia maravilla
    las raices de mis sentidos
    lastima esten prohibidos
    su roce con los mortales
    pues de espacios siderales
    sin rumbo se hayan perdidos.













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